Orgullo realista

En menos de media año, gracias al oro mundial del atleta Iraitz Arrospide y de la plata continental del equipo de hockey hierba, la Real Sociedad ha sumado dos medallas internacionales más allá del fútbol

Arrospide se colgó el oro mundial en los 50 kilómetros el domingo en Rumanía y el equipo femenino de hockey hierba fue subcampeón de Europa en abril. /
Arrospide se colgó el oro mundial en los 50 kilómetros el domingo en Rumanía y el equipo femenino de hockey hierba fue subcampeón de Europa en abril.
Karel López
KAREL LÓPEZ

A finales de junio, tres realistas se proclamaron campeones de Europa sub21. Mikel Oyarzabal, Igor Zubeldia y Mikel Merino (siendo los dos primeros canteranos) contribuyeron al éxito de la selección española en una Eurocopa en la que el eibarrés ofreció un gran nivel. Pero no han sido estos los únicos éxitos blanquiazules de los últimos meses.

Más allá del fútbol también hay vida. Y, por suerte, muy rica en el entorno txuri-urdin. En abril, el equipo femenino de hockey hierba de la Real Sociedad se colgó la medalla de plata continental. Y este mismo domingo, Iraitz Arrospide, un atleta tardío que ha hecho revivir al maratón en Gipuzkoa, se ha proclamado campeón del mundo de 50 kilómetros. Dos noticias maravillosas para un club polideportivo (y que siga) que, aunque no presume de ser 'más que un club', demuestra año tras año (y desde hace más de un siglo, no lo olvidemos) su apoyo a los 'otros'.

Solo el AHBC Amsterdam (7-0) fue capaz en abril de interrumpir el glorioso camino de las siempre competitivas jugadores de hockey hierba realistas en su lucha por el Eurohockey, una competición a la que accedieron gracias al título liguero obtenido en 2018.

Unos meses después, otro txuri-urdin, en este caso 'korrikalari', ha logrado en la bella ciudad rumana de Brasov el título mundial de 50 kilómetros, distancia en la que aún se pueden vivir esta clase de éxitos gracias a la ausencia de atletas africanos que se ganan la vida corriendo maratones (donde está el dinero del atletismo principalmente a día de hoy) y de corredores europeos de primer nivel que tienen entre ceja y ceja el Mundial de los 42,195 kilómetros, la distancia de toda la vida, de dentro de unos días en Doha. No seré yo quien reste mérito a Arrospide, un hombre que ya ha subido dos veces al podio de la Behobia - San Sebastián y que ha corrido el maratón en 2h13:23, porque si algo tengo claro es que ganan los que están, y él estuvo (debutando en los 50 kilómetros, por cierto) en Rumanía para regalarse un oro con sabor a lo que es: oro.

Orgullos realistas del presente, como muchos otros que hubo en el pasado y que habrá en el futuro.