Toca la revancha del partido de Anoeta

El Valladolid ganó aquí 1-2 en la primera vuelta, en un partido en el que la Real tuvo muchas dudas en defensa; ahora hay que devolverles la jugada

Oyarzabal se lamenta en el partido frente al Valladolid en Anoeta. /Michelena
Oyarzabal se lamenta en el partido frente al Valladolid en Anoeta. / Michelena
Roberto López Ufarte
ROBERTO LÓPEZ UFARTE

El Valladolid es un equipo 'raro', irregular diría yo. Llevaba cinco partidos sin ganar y precisamente en el último en Eibar, sumó los tres puntos, pero sin merecerlo. Tuve la oportunidad de ver el partido y fue un triunfo injusto, logrado en los últimos minutos del choque. Yo creo que, pese a esa victoria, el Valladolid está en horas bajas, aunque es verdad que esa victoria le puede servir de revulsivo.

Habitualmente juega con un sistema de 1-4-4-1-1, aunque realmente se trata de un 1-4-4-2. Es un club el de Pucela que se esmera en hacer las cosas bien, con un gran entrenador, al que tengo gran aprecio y es amigo. Hace unos meses ya entró en la entidad Ronaldo. Como diría alguno hablamos de Ronaldo «el bueno», aunque yo diría que el otro también es bueno. Ronaldo «el bueno» nos dejó grandes días de fútbol, recibiendo muchas patadas sin levantar nunca la voz. Era una bestia, con una gran capacidad de juego, siendo muy resolutivo en el área. Siempre recordaré aquel eslalom en Santiago de Compostela, que acabó en gol, en una acción magnífica.

Pero volviendo al Valladolid de ahora, los de Sergio ganaron en Anoeta en la primera vuelta 1-2, en un partido en el que la Real tuvo muchas dudas en defensa, así que toca devolverles la jugada. Aquí ellos jugaron bien, aunque favorecidos por esas dudas que tuvimos en la retaguardia.

Recuerdo algunos partidos en Valladolid, incluso muy anteriores a nuestra época. Por ejemplo una promoción que tuvo que jugar la Real allí en la temporada 1967-68 para mantenerse en Primera división. La Real ganó 0-1 con gol de Marco Antonio Boronat, por entonces extremo izquierdo, que fue precisamente el que me dio paso a mí como jugador cuando llegué del Real Unión.

Luego, años más tarde, Boronat formó aquel gran tandem con Alberto Ormaetxea. Él fue un adelantado a su tiempo en lo que se refiere a la preparación física.

Recuerdo el frío que hacía hace años en aquel campo, llamado 'el de la pulmonía', pero ahora con este tiempo que hace es distinto, además de que fue uno de los primeros campos que puso la calefacción. Me acuerdo de una jugada allí, que suelo contar a mis jugadores cuando soy entrenador. Les suelo decir que dos jugadores contra el portero es pase, no es gol. Recuerdo que en una ocasión íbamos dos contra Fenoy, portero del Valladolid. Yo llevaba el balón y en vez de tirar lo que hice, lógicamente, fue pasar a Uralde, que fue el que metió el gol.

Cambiando de tema, esta semana he tenido la oportunidad de estar en un acto con una peña de la Real en Astigarraga, Aurrera Mutilak, en el que coincidí con Raúl Navas y Willian José. Estuvieron muy amables y les vi con ganas de contentar a esos aficionados de la peña. También estuvieron las realistas Nahikari y Mariasun Quiñones.

Me llamó la atención, al estar con ellos, lo finos que son ahora los jugadores de la Real. Les vi muy estilizados, no como en los tiempos nuestros, cuando los futbolistas tenían las piernas más fuertes. Ahora son más fibrosos, seguramente tendrán más capacidad y me llamó la atención.

Al hilo de esto, quiero decir que cuando hay una semana de descanso, de lo que se trata habitualmente es de recuperar a algunos jugadores y no de que caigan lesionados, que es lo que ha pasado aquí esta semana.