La Real Sociedad cierra su 'Brexit' particular

Se despide de Europa tras un mal partido que nunca gestionó bien a pesar de ir en ventaja

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Si había alguna pequeña duda, quedó despejada ayer. La Real no está para pelear por los puestos europeos. No lo ha estado, de hecho, en toda la temporada. Ni estuvo con Garitano ni lo ha estado con Imanol, que es seguramente el que menos responsabilidad tenga en todo lo que ha pasado. La Real no ha sido un equipo fiable en ningún momento. Ha tenido partidos buenos, por supuesto, pero siempre ha estado lejos de la regularidad necesaria para ir a Europa. Hay que admitirlo y no poner excusas, por mucho que sea cierto que las lesiones han lastrado a los de Anoeta desde el comienzo y, por lo que se ve, hasta el final.

En todo caso, nunca me ha parecido que Europa o no Europa sea la vara de medir. Es cierto que los de Imanol, después del encuentro de ayer, han completado su 'brexit' particular de la Europa League. Pero mas allá de eso, más allá de asegurar que si vas a Europa es un éxito y si no vas es un fracaso, lo que realmente queda en los aficionados es la imagen del equipo, las sensaciones que transmite a lo largo de la temporada -como suele decir Toshack, pagamos la cuenta después del café, pero esto por desgracia ya no va a cambiar mucho- que han sido malas, especialmente donde más cala en su gente, en Anoeta.

Hasta el momento la Real no ha funcionado, no ha jugado bien, ha sido intermitente, lo que más ha mostrado ha sido su impotencia durante muchos partidos, como el de ayer, con pocas ideas en ataque, ha cometido errores de bulto, especialmente individuales no solo en defensa sino también en ataque -contragolpes de libro en Legan és y Valladolid-, y aunque ha querido -yo no discuto la entrega- no ha podido acercarse a los objetivos que perseguía.

La grada de animación de Anoeta volvió a ser lo mejor. Empujan, pero el equipo no ayuda LO MEJOR

Oda a la impotencia realista en la segunda parte, en la que el empate era cuestión de tiempo LO PEOR

Si lo de Willian en Vigo era roja, De Blasis debió ser expulsado en el minuto 40 EL DATO

Solo dos remates a puerta de la Real en todo el partido. Así es imposible ganar un partido LA CLAVE DEL PARTIDO

Lo de ayer no fue sino una prueba más de todo lo que digo. Si en la primera mitad, a pesar de ir en ventaja, se veía que a los de Imanol les costaba muchísimo, lo que vimos tras el descanso fue un equipo superado, sin ningún tipo de solución, que no mejoró nada con los cambios y al que por lo menos a mí, me parece esclavo de un sistema de juego para el que seguramente ayer no tenía los jugadores oportunos. El centro del campo del Eibar barrió al blanquiazul tras el descanso y que llegara el empate, mal menor, era cuestión de tiempo. Da igual que fuera en una falta, porque el gol visitante iba a llegar de una u otra forma, ya que repito que la inferioridad manifiesta realista no encontró ninguna respuesta.

Con 41 puntos y viendo cómo está el once de Imanol, no queda ninguna puerta abierta ya por la que colarse a Europa. El equipo no puede dejarse ir, eso está claro, pero esta Real no ha hecho méritos suficientes para estar en otro sitio distinto que no sea esa parte media de la clasificación que es la que ocupa.

Resta, por tanto, acabar la temporada de la mejor forma posible y hacer luego los deberes para que una campaña como esta no vuelva a repetirse. Una cosa más, los males de este equipo no se curan fichando promesas extranjeras de 19 años. Esos ya los tenemos en el Sanse. Y buenos. Hace falta rendimiento inmediato.