Una operación insuperable

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Parece que el habitual culebrón Griezmann de todos los veranos llega a su fin, esta vez sin vídeo de por medio. Y lo hace de la mejor forma para la Real, que es lo que aquí nos importa. El Barcelona paga los 120 millones de su cláusula y a las arcas realistas llegan 24 millones de euros. Casi nada.

Es justo remarcar que esto es así gracias a la genial gestión de Jokin Aperribay hace cinco años. Entonces se alzaron bastantes voces contra el presidente realista por negociar con el Atlético de Madrid la salida del jugador francés, auténtico estandarte en 2014 de la cantera realista. No gustó nada a la afición blanquiazul que fuera precisamente el club que entonces jugaba en el 'maldito' Calderón el destino del de Macon. Pero Aperribay hizo su trabajo de la mejor forma posible, es decir, consiguiendo el máximo beneficio para la Real, que es de lo que se trataba, sin atender otros aspectos. Negoció con el Atlético y lo hizo únicamente porque Gil Marín fue quien más y mejor le ofreció: los 30 millones de la cláusula a plazos y un 20% de un futuro traspaso.

En julio de 2014 no se le dio tanta importancia a esta segunda condición, que hábilmente puso Aperribay, pero el rédito de la misma está aquí. A la Real le corresponden 24 millones -ya veremos si en plazos o al momento- por el fichaje de Griezmann por el Barcelona. El máximo regidor donostiarra conoce muy bien al jugador y no era difícil prever que Antoine volviera a cambiar de equipo. Pronto o tarde, pero lo haría. Por eso insistió en incluir esta condición en el contrato. Y lo consiguió.

Porque si hay una cosa clara, por mucho que en el Atlético ahora se tiren de los pelos por la marcha del exrealista, es que Antoine ni es ni ha sido nunca del Atlético de Madrid. De hecho, siempre reconoció que su club preferido era el Real Madrid y que si juega con manga larga, aunque haga 40 grados, es por imitar a David Beckham en el Madrid.

Pero como digo, lo bueno es que Griezmann va a dejar en total en las arcas realistas nada menos que 54 millones de euros, vamos, prácticamente lo que le va a costar a la Real la obra del nuevo Anoeta, desvíos en el presupuesto incluidos. Una operación redonda gracias a una muy buena gestión.

Y otra cosa. Aunque el tema se recondujo después, me sorprendió que hubiera quien en Anoeta pitara a Griezmann en su primera comparecencia tras su salida de la Real. Creo que era más por ser en ese momento del Atlético que por haberse ido, pero no lo entendí. Y digo más.

A mí solo me sale agradecer a Griezmann todo lo que ha dado a la Real, que es mucho, tanto deportiva como económicamente. Primero recuperó la ilusión de la afición, cuando más baja estaba, en Segunda. Caló entre los jóvenes. Consiguió que la chavalería volviera a comprarse y lucir la camiseta de la Real, en vez de la azulgrana de Messi. Fue el artífice del ascenso en el año del Centenario. Nos llevó a la Champions de la mano de su amigo Carlos Vela. Nos dejó 30 millones cuando se fue en 2014. Y ahora, cinco años después, nos llueven otros 24. ¿Se puede pedir algo más a un jugador? Sinceramente, creo que no. Y por eso desde aquí doy también las gracias a Griezmann. Seguro que muchos aficionados realistas le mirarán con otros ojos, cuando esté vestido de azulgrana.