Fútbol guipuzcoano

Oiartzun y Añorga abrieron el camino a la Real Sociedad

Las jugadoras de Amasorrain Ikastola y del Karbo Deportivo posan juntas tras la final de Atocha de 1984./
Las jugadoras de Amasorrain Ikastola y del Karbo Deportivo posan juntas tras la final de Atocha de 1984.

Las oiartzuarras firmaron el doblete en 1987 y 1988, mientras las añorgatarras ganaron tres trofeos, en 1990, 1991 y 1993 Las de Arconada aspiran al título que conquistaron en su día otros dos equipos guipuzcoanos

Enrique Echavarren
ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN

Las jugadoras realistas tienen hoy en Los Cármenes un espejo en el que mirarse. Sus precursoras del Oiartzun y del Añorga ya saborearon en su día las mieles de la victoria en una final copera. Fueron las grandes dominadoras del fútbol femenino durante más de un lustro. Las oiartzuarras consiguieron el doblete en 1987 y 1988, mientras que las añorgatarras ganaron tres trofeos en 1990, 1991 y 1993. A estos logros hay que añadir los subcampeonatos logrados por las donostiarras en 1984, 1987, 1989 y 1995, el de las oiartzuarras en 1986 y el del Eibartarrak en 1999.

La Copa de la Reina comenzó a disputarse en 1983 con ocho equipos en liza y el primer campeón fue el Karbo Deportivo gallego, que se impuso en la final al Porvenir madrileño por 4-1. Al año siguiente, con el mismo número de clubes participantes, apareció el Amasorrain Ikastola, fruto de la unión de jugadoras del Oiartzun y del Añorga, para hacer frente a las gallegas, 'dueñas' de la competición. Patrocinadas por Uralde Sport, la tienda de deportes que regentaba el exrealista Peio Uralde, se plantaron en la final, que en esa edición se jugó a doble partido dentro de la misma semana. Fue la primera y la última bajo este sistema. Las guipuzcoanas perdieron 4-2 en la ida en Riazor, pero en la vuelta, en Atocha, la victoria por 2-1 no bastó para levantar por primera vez el trofeo. Los goles guipuzcoanos fueron obra de Ainhoa y Karmele.

Ese día, el domingo 10 de junio de 1984, se reunieron en las gradas del vetusto campo del Paseo Duque de Mandas la friolera de 7.000 espectadores. Una cifra extraordinaria para la época. Hay que recordar que en la semifinal de este año ante el Sevilla en Anoeta se dieron cita 20.000 espectadores.

La vuelta de la final Amasorrain Ikastola-Karbo de 1984 reunió en Atocha a 7.000 aficionados

Dos años después, en 1986, hubo de nuevo presencia guipuzcoana en la final de Copa, esta vez a cargo del Oiartzun Kirol Elkartea... sin refuerzos. Su rival fue el Porvenir madrileño y el partido se disputó en la localidad vallisoletana de Medina de Pomar. Las oiartzuarras quedaron subcampeonas al perder 3-1, pero adquirieron la experiencia necesaria para plantarse de nuevo en la lucha por el trofeo en la siguiente edición, en 1997. Las guipuzcoanas coparon la final. El Oiartzun se medía al Añorga y el derbi se disputó en Astigarraga, en el campo de hierba natural de Zarkumendegi, no en Zumarraga como figura en las enciclopedias digitales.

«Nos conocíamos todas y fue una final muy intensa», recuerda Garbiñe Etxeberria, actual directora de fútbol femenino de la Real y en aquella fecha jugadora del Oiartzun. Ganaron las de Oarsoaldea por 3-2 y las donostiarras se quedaron con la miel en los labios. Era la primera Copa que recalaba en las vitrinas de un club guipuzcoano.

Llega el relevo

Las oiartzuarras repitieron presencia en la final al año siguiente, en 1988. En esta ocasión su rival no fue el Añorga, sino el Porvenir madrileño, al que barrieron por un contundente 8-0 en el duelo disputado en la localidad alcarreña de Tomelloso. Ahí acabó la racha triunfal del Oiartzun, que dio paso al resurgir de un Añorga que ya había avisado de sus intenciones. Le faltaba rematar con el trofeo su buen hacer durante toda la temporada.

Le costó porque en 1989 el billete para la final fue insuficiente para levantar la Copa. Se lo impidió el Alcobendas madrileño en Las Gaunas, en Logroño. Las añorgatarras cayeron 4-2, pero al año siguiente no cometieron los mismos errores. Con el bagaje de tres subcampeonatos, se erigieron en dominadoras del torneo del K.O. El primer título llegó en el Carlos Belmonte de Albacete ante el Espanyol de Barcelona. Victoria por 2-0 y recibimiento histórico en Donostia.

Otro equipo catalán, en este caso el Barcelona, volvió a cruzarse en el camino de las añorgatarras en la final de 1991, que se disputó en La Romareda de Zaragoza. A pesar de la diferencia de presupuesto de ambos clubes, el Añorga cosechó su segundo título consecutivo al imponerse por un claro 3-0. El triplete se demoró ya que las donostiarras no lograron la clasificación para la final en 1992. Tampoco demasiado, porque al año siguiente estuvieron de nuevo en la lucha por el título. Su rival era el Oroquieta Villaverde madrileño y el partido se disputó en Getafe: 2-1 y tercera Copa a las vitrinas del club añorgatarra, que de esta forma igualaba en el palmarés al Karbo Deportivo gallego a tres trofeos. En esa edición tomaron parte por primera vez dieciséis equipos.

Todavía tuvieron las añorgatarras la posibilidad de conseguir una cuarta Copa, en 1995. En aquella ocasión el Oroquieta Villaverde se tomó la revancha de 1993 y se impuso en la localidad madrileña de Coslada por 4-2.

Desde entonces, ni oiartzuarras ni añorgatarras volvieron a reverdecer laureles. Otro equipo guipuzcoano, el Eibartarrak Futbol Taldea, tomó su relevo en 1999, pero no le acompañó la fortuna. Las madrileñas del Oroquieta Villaverde fueron sus verdugas en la final al vencer con claridad por 3-1.

Tampoco a las navarras de la Sociedad Deportiva Lagunak, que se plantaron en tres finales (1998, 2000 y 2006) y perdieron las tres frente al Club Atlético Málaga (4-0), Levante (3-0) y Espanyol (2-2 y 4-3 a penaltis), respectivamente. Las de Barañain se quedaron siempre a un paso de la gloria. Y otro equipo vasco, el Athletic, tampoco ha conseguido inscribir su nombre en el palmarés de la Copa de la Reina. Dos finales y dos derrotas. En 2012 ante el Espanyol (2-1) y en 2014 frente al Barcelona (1-1 y 5-4 a penaltis).