Real Sociedad

Oficio, ganas y hasta el «¡Bien Nacho!» de Imanol

Monreal da un pase ante la presión de Merino. / MORQUECHO
Monreal da un pase ante la presión de Merino. / MORQUECHO

Monreal se muestra implicado en el grupo y deja buenos cambios de orientación durante su primer entrenamiento

Gaizka Lasa
GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

En su primer día de trabajo en Zubieta, el último fichaje de la Real Sociedad tiró de oficio. Nacho Monreal sabe de qué va esto del fútbol. Salió del vestuario, atravesó los escasos 25 metros de hierba del José Luis Orbegozo que llevan hasta las escalinatas de salida al asfalto -como si fuera el pasillo de su casa- y se prestó a posar junto a los chavales que le esperaban casi sin que ellos se lo pidieran. Una foto. Otra. Una más. La última... Autógrafo por aquí, también por allí, saludos cordiales para el resto que están de mirandas... y para arriba, con salero, hasta el Z2, que llego tarde. Una vez sobre el césped, atendió a los fotógrafos con paciencia y, por fin, arrancó el entrenamiento.

En los primeros ejercicios físicos estuvo más cerca de los entregados que de los remolones, dentro todos de los estándares mínimos de exigencia. Las zancadas y los saltos denotan también estados de ánimo y, como diría más tarde en sala de prensa, el navarro está contento.

Empezó la sesión con balón y en el primer ejercicio de presión y posesión en espacios reducidos, ocupó el flanco izquierdo. Recibió y repartió balones, presionó y hasta gesticuló en voz alta para ofrecer apoyo a sus compañeros o, incluso, para sugerirles el movimiento inmediato más aconsejable. Gestos de veterano. También de implicación.

En un segundo ejercicio de posesión -sin remates a gol-, ya en una zona más ancha del campo, a Monreal se le apreciaron destellos técnicos de calidad en algún cambio de juego que arrancó el «¡Bien Nacho!» de Imanol Alguacil, que alargó la 'o' final de manera enfática para felicitar al recién llegado y señalar al resto, de paso, el ejemplo de una buena práctica.

En un tercer ejercicio, parecido ya a lo que supone un partidito -aunque con reglas peculiares para facilitar la finalización-, el ex del Arsenal se vio enrolado en el equipo de los petos naranjas, el mismo curiosamente que Aihen Muñoz. El joven canterano ocupó una posición más pegada a banda y se estiró más hacia arriba, mientras que Monreal le guardaba las espaldas y contribuía más a las salidas de balón.

Lo cierto es que ambos se vieron superados por el equipo de los azules, capitaneados por Zubeldia y Merino, y con un Willian José acertado, pero los minutos sirvieron para que la última incorporación del equipo empezara a familiarizarse con los mecanismos de juego de Imanol.

En el primer entrenamiento de la semana, que terminó con ejercicios físicos de carrera continua, participaron, junto a los tres porteros (Moyá, Remiro y Zubiaurre), dieciséis jugadores de campo. Faltaron los internacionales Oyarzabal, Llorente (España), Odegaard (Noruega), Isak (Suecia) y Januzaj (Bélgica), además de los lesionados Illarramendi y Sagnan. Para terminar, pequeño baño de multitudes. Por ánimos, no será.