Nuevos roles y nuevos protagonistas

Asier Garitano en San Mamés/EFE
Asier Garitano en San Mamés / EFE
Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Una rotura de fibras. Una lesión grave. Dos partidos sin jugar. Meses fuera del equipo. Muchas semanas sin poder entrenarte con tus compañeros. Retorno difícil. En solo dos meses de competición una sucesión de lesiones de relativa importancia han obligado a Garitano a probar con un equipo diferente al que seguramente tenía pensado cuando cogió las riendas de la Real. En San Mamés volvió a hacer malabares para alinear al enésimo once distinto. Y el equipo, los jugadores que defendieron la camiseta de la Real, no solo ganaron sino que muchos de ellos se reinvindicaron. Pocas veces en los últimos tiempos el golpe sobre la mesa ha tenido mayor eco. Ha servido para poner en valor el fondo de armario y para sofocar el runrún que había en torno al juego de la Real y Garitano. Como consecuencia, el horizonte del equipo ha cambiado y la jerarquía en las alineaciones también. Los roles ya no son los mismos que se podían intuir en el arranque de temporada. ¿Theo va a ser capaz de sentar a Kevin? ¿Qué le decimos a Gorosabel para que vuelva al banquillo? ¿Y a Sangalli? El míster tendrá que elegir entre mantener a los futbolistas que tan buen rendimiento le han dado o prescindir de alguno de ellos para dar entrada a otros. Es fácil que los recién llegados al primer equipo o los que se han quedado fuera por lesiones de larga duración asuman su nuevo rol con naturalidad porque saben lo difícil que es hacerse un sitio en Primera y también cazar a un jugador que está teniendo minutos de competición, pero quien tenía plaza fija hace semanas y ahora ya no la tiene...

Garitano tenía plena confianza en Rulli, Llorente, Héctor Moreno, Theo y Juanmi, entre otros. En ellos se apoyó en el arranque de temporada. Ahora, bien por decisión técnica, sanción o lesión, Moyá, Aritz, Navas y Kevin les han adelantado por la derecha. Quizás estos no son los técnicos ni los que estaban llamados a marcar las diferencias pero han arrimado el hombro en un momento complicado como este en el que han ido cayendo jugadores lesionados cada semana, han dado un paso al frente, han dado el 200% y han borrado de un plumazo cualquier atisbo de duda. Sin buscarlo, a Garitano le ha salido redonda la jugada porque ahora, salvo Zubeldia, Oyarzabal y Willian José, nadie tiene el puesto asegurado. Empujado por las lesiones y las sanciones, el técnico ha conseguido que en el vestuario de la Real todos se sientan partícipes de la película. Porque ha utilizado a todos sus jugadores salvo al lesionado Januzaj en apenas ocho partidos.

Es cierto que cualquier análisis que podamos hacer ahora tras la victoria en Bilbao tiene el peligro de echarle mucho azúcar. Tenemos el peligro de alabar a todos y cada uno de los jugadores, pero, más allá de ese resultado, sí parecen haberse fijado las líneas maestras de lo que quiere Garitano: no quiere que nadie se sienta titular y que nadie se sienta suplente. Al menos en este inicio de Liga. Es fácil que a medida que la enfermería se vacíe y avance la competición, quienes deben formar la columna vertebral del equipo terminen apareciendo, pero en ese proceso de crecimiento del equipo de Garitano, alguno que a priori estaba al fondo del banquillo podría terminar siendo importante.

Lo mejor es que esa amplitud de elementos, unido a sus versátiles condiciones, puede hacer de la Real una escuadra con innumerables formas. Acostumbrados como estábamos a un juego de paciente elaboración, siempre con los mismos jugadores intocables, nos puede costar adaptarnos al fútbol directo, en el que los jugadores son capaces de alternar sus demarcaciones sin que el equipo se resienta, pero seguro que merece la pena. No va a ser fácil ganar a esta Real.

Más Real Sociedad

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos