Año Nuevo y los errores de siempre

La Real vuelve a mostrarse como un equipo plano y pierde ante un rival que se limita a tirar de oficio

Juanma Velasco
JUANMA VELASCO

El partido de ayer en Butarque es un 'déjà vu' que se está repitiendo y repitiendo esta temporada para castigo de la Real. El equipo sale al campo y toca y toca el balón. Domina al contrario, pero es un dominio falso, en el que el dominado se encuentra muy a gusto porque el equipo que tiene el balón apenas crea sensación de peligro.

La Real se mostró como un equipo plano, sin verticalidad ni profundidad. El Leganés no tuvo ni que hacer un gran partido, ni apretar. Le bastó con tirar de oficio para llevarse los tres puntos con un solitario gol en una falta, que partió de una jugada que no era ni de peligro. Y así fue. 1-0 en el minuto 75 y fin del partido. No hubo tiempo para más.

Es más, el equipo de Eusebio jugó sus peores minutos tras encajar el gol. El Leganés no se sintió ni presionado ni nada. Se limitó a dejar pasar el tiempo hasta el minuto 90 con asombrosa tranquilidad ante la falta de mordiente y verticalidad de la Real, que no fue capaz de inquietar a Cuéllar para forzar el empate. No hubo capacidad de reacción por parte del conjunto txuri-urdin y los cambios que salieron para dar otro aire aportaron poco o nada.

Cuando todos esperábamos una Real con algo más de juego eléctrico, que rompiera el toque y toque horizontal sin profundidad, a Butarque saltó un equipo que siguió con el mismo guion de siempre que ya conocen todos los rivales y que, visto lo visto, es sencillo de neutralizar a poco que haya delante un equipo ordenadito, juntito y que sabe salir al contragolpe. Y ayer volvió a ocurrir, a pesar de que tuvo tiempo de sobra para preparar el partido -el Leganés jugó el jueves en Copa-. Por cierto, 'chapeau' para el trabajo de Asier Garitano, que saca petróleo de un equipo limitado técnicamente.

Mucho tiene que cambiar esto para que la Real pueda volver a mirar a los puestos europeos en la clasificación. Hace falta una nueva fórmula mejorada que permita convertir en ocasiones y goles ese dominio que el equipo acostumbra a desplegar pero que hasta ahora es sobre todo estéril.

Y el calendario no es sencillo. En el próximo mes llegan rivales de la talla del Barcelona, Real Madrid y Villarreal. Hasta el 15 de febrero la Real no volverá a jugar dos partidos por semana, por lo que tendrá siete días para preparar cada encuentro. Enero nos dirá si el equipo de Eusebio va a poder luchar esta temporada por entrar entre los siete primeros o si, por el contrario, va a tener que mirar de reojo a los puestos de descenso y moverse en una cuerda floja en la que no está acostumbrado a manejarse.

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