Real Sociedad

«En este campo te entran ganas de volver a jugar»

Xabi Prieto saca un 'selfie' sobre el césped del nuevo Anoeta junto a Luis Arconada, Jokin Aperribay, Aitor López-Rekarte, Alberto 'Bixio' Górriz y Juanan Larrañaga. / FOTO LOBO ALTUNA

Anoeta abre hoy sus puertas a los aficionados de la Real Sociedad y DV ha querido adelanter este estreno, reuniendo en el estadio a cinco exjugadores representativos junto al presidente Jokin Aperribay

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La Real Sociedad vive hoy un día histórico con el estreno del nuevo Anoeta. El 15 de septiembre de 2018 se recordará durante muchos años porque marcará el inicio de una nueva época. El momento en el que el viejo sueño perseguido durante décadas de contar con un campo de fútbol moderno se hizo realidad. En 1993 las circunstancias de entonces condenaron al club a convivir con un estadio con pistas de atletismo para dejar un obsoleto Atotxa que se caía a trozos. Allí, en el paseo del Duque de Mandas, quedaron una serie de emociones y sentimientos que para los que conocimos aquello nos han hecho mirar con recelo a Anoeta en este último cuarto de siglo. Hoy, cuando a las 16.15 horas el balón eche a rodar ante el Barcelona, para muchos será el reencuentro con un hogar más cálido del que hemos carecido desde entonces.

Para acercarnos al sentimiento que puede invadir a la afición txuri-urdin en un día tan especial recurrimos a cinco jugadores que lo han sido todo en la Real Sociedad. Cuatro capitanes de las cuatro últimas décadas como el gran Luis Arconada, Juanan Larrañaga, Aitor López Rekarte y Xabi Prieto, con los que recorremos ese camino desde los tiempos más gloriosos del club hasta la actualidad, y Bixio Górriz, el jugador que más veces ha vestido la elástica blanquiazul con 599 partidos. Junto a ellos, el actual presidente, Jokin Aperribay, que nos guía por el nuevo campo que van a estrenar hoy futbolistas y aficionados. A pie de césped palpamos sus sensaciones en la víspera de una fecha tan marcada.

Arconada, el mejor portero de la historia del club y para muchos del fútbol español, levantó como capitán los cuatro títulos conquistados en los ochenta: las Ligas de 1981 y 1982, la Supercopa 82/83 y la Copa del Rey de 1987. Éxitos en los que también estuvieron presentes Górriz y Larrañaga, quien tras el adiós del guardameta en 1989 heredó el brazalete hasta 1994, la primera temporada de Anoeta. Rekarte y Prieto han liderado la nave en dos momentos del presente siglo.

Larrañaga es quien abre el fuego mientras contempla con admiración cómo ha quedado el fondo sur y las gradas laterales nada más asomar por el túnel de vestuarios. «Esto es un campo nuevo. No tiene nada que ver con lo que dejamos en mayo. El aficionado ya no va a tener excusa para quedarse en casa porque aquí va a vivir el fútbol como nunca», es su primera reflexión.

«El portero rival sentirá de cerca la presión del público pero también le dará una referencia» Luis Arconada Capitán de 1978 a 1989

«Nos faltaba esa cercanía con nuestra gente que los demás sí tenían en su casa» Aitor López Rekarte, Capitán de 2004 a 2007

«No tiene nada que ver con Atotxa pero se nota esa cercanía que antes no había» Bixio Górriz, Récord partidos con la Real

En lo que coinciden Arconada y Górriz es en que no tiene nada que ver con Atotxa. «Era otra historia. La gente estaba encima del césped, a un metro del linier, y eso en los tiempos modernos no existe. Pero se nota esa sensación de cercanía que antes no había».

Juanan Larrañaga respalda la opinión de sus dos compañeros de equipo. «Yo el partido en el que más ambiente he visto en Atotxa fue de aficionado, no como jugador. Fue en aquella eliminatoria contra el Inter de Milán en 1979. Jugaba en el Sanse y aquello fue increíble. Los aficionados jugaron aquel partido desde la grada. Fue increíble». Es más, asegura que «sabía perfectamente quiénes de mis amigos iban al campo. Y quiénes animaban y quienes no», suelta entre risas.

Un portero nunca deja de serlo por mucho que haga tiempo que no se ponga los guantes y Arconada dirige instintivamente su mirada a la portería del fondo sur mientras se encamina hacia allí.

La sensación de un meta único

Como si fuera a disputar el partido de esta tarde ante el Barcelona, examina su hábitat con detenimiento. Como hacía cuando le iban a lanzar un penalti y la grada gritaba 'no pasa nada, tenemos a Arconada'. Después de escudriñar cada detalle emite su veredicto. «Para el portero va a ser mucho mejor jugar sin pistas. Aunque sea el visitante. Es cierto que sientes más de cerca la presión del público, pero eso también te da una referencia que de otra manera no tienes, porque te permite saber la distancia que hay a tus espaldas cuando estás adelantado», afirma.

Y desvela una vivencia para demostrarlo. «A mí fuera de casa uno de los campos en los que más me gustaba jugar era El Sadar, con la gente pegada a la valla y las gradas muy cerradas. En los estadios más amplios, como los que había entonces en Europa, era más difícil situarte». Palabra de un tres veces ganador del Trofeo Zamora al portero menos goleado entre 1980 y 1982 y subcampeón de Europa por selecciones en Francia'84.

«No he echado en falta el fútbol pero aquí siento ganas de volver a jugar» Xabi Prieto, Capitán de 2012 a 2018

«El aficionado ya no va a tener excusa para quedarse en casa» Juanan Larrañaga, Capitán de 1989 a 1994

El encargado de revisar el césped es Juanan, quien se agacha y lo acaricia con mimo. «Tiene buena pinta, aunque está algo alto todavía. Me imagino que en las horas previas lo regarán bien y lo cortarán, por lo que no creo que la hierba vaya a ser un problema», dice. Koldo Anza, el encargado de mimarlo, asiente con la cabeza desde la distancia.

Larrañaga apunta que los jugadores tendrán que adaptarse a la nueva superficie y recuerda su experiencia cuando estrenaron Anoeta. «Atotxa tenía muy buen césped, pero el de aquí era más rápido. El balón corría mucho y se les hacía difícil hasta a los rivales. Ahora no será lo mismo de entonces, pero seguro que habrá sus diferencias».

A Bixio los banquillos le recuerdan a los que tenía antaño el Camp Nou, algo hundidos en el césped. Desde allí vio su último partido como profesional en 1993. «No es tan exagerado como entonces, pero tenían una cubierta transparente parecida. En aquellos estabas mucho más metido hacia adentro. Lo que es increíble es que en Atotxa nos sentábamos los suplentes en un banco porque no entrábamos en el banquillo y aquí hay espacio para dos equipos enteros».

Rekarte no se imagina lo que hubiese sido el 4-2 al Madrid galáctico en un campo así

Aitor López Rekarte fue uno de los capitanes de la primera década del presente siglo y compartió vestuario con Xabi Prieto, el último portador del brazalete. El bravo lateral arrasatearra, que fue subcampeón de Liga con Denoueix en 2003, tercero con Krauss en 1998 y jugó la Champions 03/04, confiesa que nada será igual a partir de ahora. «El partido del que mejor recuerdo guardo en Anoeta fue aquel 4-2 al Real Madrid de los galácticos el año que casi ganamos la Liga. Pero solo de imaginarme lo que vivimos aquel día en un campo como este se me ponen los pelos de punta. El objetivo de todo jugador es compartir las alegrías con su gente y ahora lo van a poder hacer. Ver esto lleno tiene que ser la leche. Eso sí que me da envidia», afirma mientras mira ensimismado las tribunas desde el terreno de juego.

Ese plus que faltaba en casa

Rekarte hace una reflexión para explicar el sentimiento que puede vivir el aficionado desde ahora: «Desde que nos vinimos a Anoeta siempre ha existido entre los guipuzcoanos esa sensación de distancia que las pistas provocaban entre la grada y el equipo. Los jugadores nos hacíamos al campo, pero como local nos faltaba ese plus que tenían otros equipos de la Liga. Visitar el campo del Betis, por ejemplo, era impresionante. Y eso que fuera de casa nos daba igual que el ambiente fuera intenso. Al revés, nos ponía más. Estábamos hechos. Pero como locales nos faltaba esa cercanía con nuestra gente que los demás sí sentían en su casa».

En un campo así a los cinco les entran ganas de volver a jugar, aunque sea por un instante. Xabi Prieto, el más joven de todos, pone voz a ese sentimiento. «Voy a confesar una cosa: en estos tres meses desde que colgué las botas no he echado de menos el fútbol, pero ahora que estoy aquí en el césped me entran unas ganas increíbles de volver a jugar». Jokin Aperribay, que le escucha, le lanza el guante: «Con la lesión de Merquelanz tenemos una ficha libre», le dice. Xabi se echa la mano al pubis, que le sigue dando guerra. Si no, este se apunta a un bombardeo y se vuelve a enfundar la elástica blanquiazul, porque físicamente no ha engordado ni un gramo.

«El césped tiene buena pinta y no creo que vaya a dar ningún problema», dice Larrañaga

A Bixio Górriz también le entra la morriña. Y es que la magia del nuevo campo mueve los sentimientos más profundos. Incluso los de alguien que disputó 599 partidos con la Real y dijo adiós el día de la despedida de Atotxa. «Yo nunca he tenido ganas de volver a jugar. Desde el primer día me hice socio de Anoeta pero no me llamaba. Ahora, después de tanto tiempo, he vuelto a sentir ese gusanillo de mi época de jugador. Los de ahora tienen mucha suerte de poder jugar en un campo así. ¡Lo que daría por llegar aquí a mi partido 600!».

Entre las novedades que observan en su recorrido por Anoeta, Prieto destaca el cerramiento del nuevo recinto. «Al no ser las curvas tan abiertas como antes, las esquinas quedan más cerradas y los fondos muy cerca de la portería».

Larrañaga se percata de que la sonoridad es muy buena y para probarlo lanza un fuerte silbido que encuentra eco en la grada. La cubierta se ha extendido hacia el césped, lo que permite que el sonido se quede en el recinto y no se escape. «Jugar un partido aquí con el campo lleno tiene que impresionar, de verdad».

Durante la sesión fotográfica a cargo de mi compañero José Ignacio Lobo Altuna, un servidor se desplaza unos metros para no entorpecer su trabajo y se acerca a la primera fila de la tribuna principal baja para ver la perspectiva desde ahí abajo. Y es perfecta, como la de Old Trafford, donde tuve la suerte de seguir un partido a pie de campo.

La emoción de Kordov

En un momento uno de los operarios que está dando los últimos detalles al campo, búlgaro él que responde al nombre de Valentin Kordov, me pregunta si ese chico tan moreno que está en el grupo es Xabi Prieto. Le confirmo que sí y le digo también que el de camisa azul es el mejor portero de la historia de la Real: Luis Arconada. Entonces, sorprendentemente, abre los ojos y exclama: «¡¡¡Arconada!!!». No doy crédito porque no llega a los cuarenta y estoy seguro de que no le ha visto jugar en su vida. «Yo soy muy aficionado al fútbol. ¡Cómo no voy a saber quién es Arconada! He visto paradas suyas por Youtube. Casillas dijo que había sido el mejor portero que había visto nunca». Le comento que Arconada jugó una eliminatoria de Copa de Europa en 1981 contra el CSKA de Sofía, su ciudad, pero no se muestra muy entusiasmado. «Yo soy del Levski Sofia, el otro equipo de la capital. Los derbis son tremendos».

Así es el nuevo Anoeta. Un campo en el que respirar la magia del fútbol de siempre y donde los sueños parecen más cerca de cumplirse. Si los de los Arconada, Górriz, Larrañaga, Rekarte y Prieto se lograron en contextos más adversos, los de las futuras generaciones no tienen por qué no hacerse realidad en un hogar tan acogedor, moderno y confortable.

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