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Illarramendi no es el primero que vuelve a la Real Sociedad

Asier Illarramendi.
Asier Illarramendi.
  • La historia de la Real Sociedad ofrece varios ejemplos de futbolistas que regresaron a Anoeta

  • Jugadores como Karpin, Kovacevic, Llorente o Loren vivieron una segunda etapa como txuri urdines, algunos con más exito que otros

El regreso de Asier Illarramendi a la Real Sociedad ha provocado uno de esos cataclismos que sirven para regenerar la ilusión y, en cierta forma, resetear las opiniones, los pensamientos, las dudas y los objetivos que rodean a la entidad txuri urdin. Que uno de los mejores talentos que ha salido de Zubieta en los últimos tiempos coja el camino de vuelta a sus orígenes debe ser un motivo de alegría, independientemente de las circunstancias que rodearon su adiós por entonces, ahora ya convertido en un 'hasta luego'.

El panorama futbolístico no es ajeno a los retornos a casa, como ha sucedido con Joaquín y su vuelta al Betis tras pasar por Málaga y Fiorentina, o el fugaz paso de Filipe Luis por el Chelsea, al que se fue desde el Atlético el verano pasado. El lateral brasileño no ha carburado como quería en Inglaterra y ha preferido el cobijo de Simeone.

Illarra no es, además, el único txuri urdin que se ha embarcado en un viaje de ida que acaba siendo de doble sentido. Varios jugadores más hicieron las maletas para marcharse y terminaron, algunos una década más tarde, por volver a vestir la elástica blanquiazul, bien porque se presentaba una inmejorable opción para relanzar su carrera -el caso de Illarra- o bien porque llegaban con la aureola de haberse convertido en una figura mejor a la que se marchó en su día de Anoeta.

Darko y Valery, unos ejemplos

La historia reciente ha tenido dos sonados regresos además del mutrikuarra. Hace ya trece años que Kovacevic y Karpin volvieron a la Real Sociedad para vivir una segunda etapa tras unos periplos que les llevaron por destinos futbolísticos dispares. Darko se marchó de la Real Sociedad el verano de 1999 tras tres temporadas en las que firmó 53 goles en 110 partidos entre Liga, Copa y UEFA. La Juventus pagó 3.500 millones de las antiguas pesetas por hacerse con sus servicios, una operación maestra e inaudita hasta entonces para las arcas de Anoeta. El ariete serbio jugó en Turín dos años antes de moverse al Lazio en el mercado de 2002. Aguantó hasta invierno en Italia, momento en el que se le abrió otra vez la puerta de la Real Sociedad. Aquí se reencontró con su mejor versión, siendo fundamental en la temporada del subcampeonato. Hasta 2007, año del descenso en el que se marchó al Olympiacos, marcó 54 goles en 176 partidos.El genio de Karpin, por clase y actitud sobre el campo, aterrizó en la Real en 1994 y su ambición lo alejó de Anoeta dos temporadas después. Probó suerte en Valencia pero no aguantó más que un año en la ciudad del Turia y fue en Vigo donde más cómodo se acabó encontrando. Volvió a la Real en 2002 para dar carpetazo a su carrera en 2005, contribuyendo a esa penúltima época dorada con 20 goles en 118 encuentros.

El 'Flaco' lo intentó

No todos los regresos han sido satisfactorios. Sin irnos tan lejos en el tiempo surge el expediente de Joseba Llorente. El delantero de Hondarribia escaló desde la cantera para hacerse con un hueco en el primer equipo en el que debutó en 1999. No pudo certificar su clase como txuri urdin -también tenía una seria competencia- y por eso acabó por hacer las maletas, con cuatro goles en 24 partidos, primero con una cesión y posterior fichaje por el Eibar. Su explosión comenzó en Ipurua y se extendió por Valladolid y Villarreal, donde guardan un gran recuerdo del 'Flaco'. Su cartel lo trajo de regreso a Anoeta con un desembolso importante pero una hernia en la espalda paró en seco al hondarribiarra al poco de su retorno y terminó por provocar el fin de su carrera.

La barrera de los 90

La época contemporánea de los retornos a la Real Sociedad concluye con Bittor Alkiza, Loren e Iturrino. El primero vistió la elástica txuri urdin entre 1991 y 1994 (17 goles) y una década más tarde, con la experiencia adquirida en el Athletic a sus espaldas, retornó a Anoeta en la resaca del subcampeonato y en plena Champions League (2003-04) para dar sus últimos pasos como jugador. Estuvo ésa y otra campaña más. Por su parte, Loren se fue de Donostia con 23 años rumbo a Bilbao. Era el año 1989. Lo curioso de la historia del actual director deportivo del club es que cambió su estatus de delantero -32 goles en 131 partidos- por un rol totalmente opuesto, el de central, que fue casualmente su primera demarcación al empezar su carrera. Fue una decisión tomada por Javier Clemente, su entrenador en San Mamés, que lo recolocó en la defensa tras no cumplir con las expectativas goleadoras. Después Loren decidió pasar por casa, en su Burgos natal, antes de regresar a las filas realistas para prolongar durante diez años su carrera en el eje de la zaga y erigirse en capitán del equipo. Curiosamente, otro mutrikuarra también quemó dos etapas en la Real. Formado en la cantera como muchos otros, Lutxo Iturrino jugó entre 1984 y 1989 en la Real y en su breve segundo capítulo como txuri urdin, en la temporada 94-95. La carrera del centrocampista se extendió en ese intervalo por Athletic y Logroñés y después de concluir su andadura blanquiazul probó suerte en Salamanca, Eibar y Aurrera de Ondarroa, donde dio carpetazo a sus andanzas futbolísticas.

Los primeros en hacerlo

Si nos adentramos un poco más en la historia de la entidad realista, hasta el punto incluso de llegar a las convulsas épocas de la guerra, encontramos tres jugadores más que vivieron la Real por partida doble. Carmelo Amas (1962-65 y 1972-76), Epi Fernández (1935-40 y 1949-55) y el guardameta Ignacio Eizaguirre (1937-40 y 1950-56) fueron de los primeros en probar fortuna con una segunda oportunidad en la Real.

El último de la lista

Illarramendi es por lo tanto el último futbolista que encara la reválida como txuri urdin. Su primer examen lo pasó con una matrícula, completando dos temporadas inigualables en las que se convirtió en el marsical del centro del campo realista. Convocado ya en la 2008-2009, jugó sus primeros minutos en liga la siguiente temporada. Pero fue en la 11-12 cuando comenzó su escalada que duró hasta el subcampeonato y la clasificación para la Champions en la 12-13. El centrocampista se ha encontrado ahora con una ocasión de oro tras terminar antes de lo deseado su ciclo en el Madrid. Volver a encandilar con el fútbol con el que maravilló hace no tanto tiene que ser su principal objetivo.