Diario Vasco

Oiarzabal pide sitio en el primer equipo

Oiarzabal trata de escaparse de la presión de un jugador del Celta, ayer en Zubieta.
Oiarzabal trata de escaparse de la presión de un jugador del Celta, ayer en Zubieta. / PEDRO MARTÍNEZ

Mikel Oiarzabal se ganó ayer una oportunidad en el primer equipo con una actuación sobresaliente en el partido de ida de cuartos de final de la Copa jugado en Zubieta ante el Celta de Vigo. Marcó uno de los dos goles, tuvo alguno más en sus botas, y cada vez que tocó el balón lo entregó con sentido a sus compañeros. Por si fuera poco, trabajó como el que más desde su posición de media punta. Moyes le debería ver entrenar con el primer equipo porque tiene físico y calidad.

Oiarzabal es de Eibar y acaba de cumplir dieciocho años. Llegó a la Real en categoría cadete, la temporada pasada jugó en el Juvenil B y este año está a las órdenes de Jon Mikel Arrieta en el Juvenil A. Lo ha hecho tan bien que ya ha debutado en el Sanse esta temporada. Como curiosidad, calza un 47.

Es un jugador con talento, de los que antes de recibir ya sabe dónde están sus compañeros. Y tiene algo que a la Real no le sobra en el primer equipo: regate, velocidad y facilidad para jugar al espacio. Es imparable en carrera. ¿Por qué no una oportunidad?

Oiarzabal se erigió en la referencia del partido. La primera ocasión de la Real, cuando el Celta mejor lo estaba haciendo, la tuvo él al cabecear un centro desde la derecha que se fue rozando el poste. Y, en los últimos compases de la primera parte, tras un control sensacional de espaldas dio un pase en profundidad a Zouridine por el que mereció la pena acercarse a Zubieta. El extremo de color, al que Oiarzabal había dejado solo delante del portero, cruzó demasiado con la derecha de fuerte disparo. Esa ocasión debió ser el gol que concretara el mayor empuje de una Real en la que el portero Aristegui -tiene un golpeo en largo de balón sensacional- apenas tuvo trabajo.

Hubo que esperar a la segunda parte, al minuto 48. Oiarzabal, quién si no, recibió un balón en la frontal del área y entre tres defensores se sacó un disparo seco por bajo con su pierna buena, la zurda, al que no llegó el portero.

El Celta empezó a tocar con desventaja. Como ya se sabía, tiene buenos jugadores, con calidad, y no será fácil pasar la eliminatoria en su casa. Combina bien aunque también tienen sus lagunas defensivas. Pero la Real, con un equipo muy joven y aguerrido, no sufrió. Se replegó bien y no pasó apuros. Todos los jugadores sumaron. Jokin Aperribay, presente en la grada, puede estar satisfecho de cómo se está trabajando en las categorías inferiores.

El segundo tanto llegó en un córner. Zouridine recogió el centro en el vértice del área pequeña, en el segundo palo, y no se lo pensó dos veces: controló con la derecha y golpeó con potencia. Su disparo pegó en el larguero antes de entrar. La eliminatoria estaba encarrilada. El 2-0 era un resultado sensacional para pensar en las semifinales de Copa, pero en una falta lateral sacada desde la izquierda el balón se paseó por el área hasta que Álex la cazó en el segundo palo. Era el minuto noventa de partido. Ese gol chafó la fiesta de la Fundación de la Real, celebrada ayer en Zubieta. El Celta se fue más que contento porque tiene la eliminatoria en su mano. También sabe que nuestros juveniles pueden ganar en cualquier campo.