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La Real Sociedad se diluye en Villarreal

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Granero, Vela, Ansotegi, Prieto y Zurutuza lamentan el primer gol del Villarreal. / ALBERTO IRANZO

  • Decepcionante imagen y dura derrota del conjunto blanquiazul tras encajar cuatro goles en apenas 23 minutos durante la segunda parte

Tras disputar dos partidos de Liga ante dos equipos de la zona baja de la tabla (Deportivo y Elche) en el entorno de la Real Sociedad, quien más y quien menos, veía el encuentro ante el Villarreal como el primer test serio y exigente para medir la capacidad de la nueva Real de David Moyes. El partido se presentaba como una oportunidad para confirmar la reacción blanquiazul y en caso de victoria instalarse por primera vez en la temporada en la zona media de la clasificación. Pero el resultado no pudo ser más decepcionante. La Real Sociedad sucumbió en una segunda parte en la que el Villarreal marcó cuatro goles y gracias, porque pudieron ser más. Está claro que al técnico escocés le queda mucho trabajo por delante.

El Villarreal es un equipo al que le gusta dominar y llevar la iniciativa en el juego, lo que exige mucho trabajo sin balón y saber sufrir a sus rivales. Ante esa perspectiva, David Moyes eligió un once con jugadores para disputar la posesión al conjunto castellonense. El técnico de la Real Sociedad presentó una alineación con tres cambios respecto a la que se impuso al Elche en Anoeta. Iñigo Martínez volvió al eje de la defensa una vez recuperado de la contusión que le impidió jugar las dos últimas jornadas de Liga. Además, Moyes decidió jugar sin un nueve claro y Zurutuza y Pardo ocuparon las plazas del lesionado Markel Bergara y de Finnbogason. De salida la Real saltaba a El Madrigal con cinco centrocampistas y Vela en punta.

El cuadro blanquiazul comenzó el partido con intensidad en la presión y anticipándose a las acciones del rival, lo que le daba la oportunidad de recuperar el balón con rapidez y buscar la espalda de los defensores del Villarreal con balones a los espacios. Eran los mejores minutos de una Real que llegaba al área rival pero que no era capaz de generar ocasiones como para exigir a Sergio Asenjo, el portero del cuadro castellonense y que con el tiempo se convirtió en un espectador de lujo.

A medida que pasaban los minutos, el Villarreal se fue haciendo con el balón y con la batuta del juego bajo la dirección de un magistral Bruno. El capitán del cuadro amarillo dominaba la zona ancha y con pases profundo y entrelíneas dejaba en ventaja a Vietto y Uche para anotar el primer tanto de la tarde. Pero los delanteros titulares del conjunto dirigido por Marcelino no tenían su día, al menos de cara a gol, y sus remates acabaron en las manos de Zubikarai o en saques de esquina tras rebotar en algún defensa blanquiazul. La Real había perdido en la primera parte la batalla por la posesión y con un Vela solitario y desasistido en punta no fue capaz de generar uni una ocasión de gol.

Sin respuesta

Tras el descanso, el partido siguió el mismo guión con el que había finalizado los primeros cuarenta y cinco minutos. El Villarreal cual depredador que había olido sangre salió en la segunda parte volcado a por la victoria y no quería dejar pasar la ocasión. El primer aviso llegó en el minuto once, tras un tiro de Vietto desde la frontal del área que se estrelló en el poste derecho de la portería de Zubikarai.

El gol se produjo en el minuto 19. Teixeira Vitienes señaló una falta inexistente de Xabi Prieto en la frontal del área. Bruno la ejecutó con maestría y tras tocar el larguero el balón rebotó en la espalda de Zubikarai y acabo en el fondo de la red. Era el 1-0. Injusto por la forma en la que llegó pero que hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego. Si no hubiera sido en esa jugada el gol del conjunto local hubiera llegado de igual modo.

A partir de entonces lo que ocurrió es algo que ha venido sucediendo prácticamente en toda la temporada, a excepción de los encuentros ante el Real Madrid y el Atlético de Madrid. La Real se fue diluyendo con el paso de los minutos y se quedó sin capacidad de respuesta. Moyes las buscó en el banquillo dando entrada a Chory Castro tras el primer gol y a Finnbogason tras el segundo, pero ya era tarde. El Villarreal había metido la directa y así llegarón los goles de Cheryshev y Moi Gómez (2) para redondear el marcador y poner el punto y final a una aciaga tarde blanquiazul.