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Aritz Aduriz Jugador del Valencia. El donostiarra tiene muchas opciones de ser titular mañana en Mestalla tras la baja de Soldado por sanción
13 de enero de 2012
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«Como le meta un gol a la Real tendré que vérmelas con mi suegro»
Goleador. Aritz Aduriz celebra un gol con el Valencia. La defensa realista tendrá que tener mañana mucho cuidado con él.
MIGUEL GONZÁLEZ | .-

Aritz Aduriz (Donostia, 11-2-1981) es uno de esos futbolistas que, a la chita callando, se ha ido labrando una carrera más que interesante. Suma 122 goles como profesional, ha conocido la Champions y la sensación de ser internacional. Jugó en el Antiguoko con Xabi y Mikel Alonso, Andoni Iraola y Mikel Arteta, entre otros, y después pasó por el Aurrera de Vitoria, Athletic, Burgos, Valladolid, Athletic de nuevo, Mallorca y Valencia. Ahora sueña con ganar su primer título este año, bien en la Copa o en la Europa League.

- ¿Y eso de ser donostiarra y no haber jugado en la Real?

- No he tenido nunca la ocasión. Cuando estaba en el Antiguoko hicimos un gran año y la Real fichó a Xabi y Mikel Alonso, el Athletic a Iraola y a Murillo, el Logroñés a Jon Altuna y Azpilikueta, el Espanyol a Gaizka Saizar... Yo fui al Aurrera de Vitoria porque quería hacer IVEF. Así es el fútbol.

- Donostiarra de...

- Ategorrieta. Allí viví hasta los 14 años, cuando nos fuimos a Aiete. Estudié en Herri Ametsa y luego pasé al Lizeo Barandiaran en la época del instituto. Aún conservo los amigos de la ikastola y suelo estar con ellos cuando voy a Donostia.

- ¿Era buen estudiante?

- No era de los mejores, pero tampoco de los peores. En la ikastola sacaba buenas notas, aunque en el instituto hacía lo justito para aprobar. Aprobé selectividad y fui a Vitoria a hacer IVEF. Pasé las pruebas físicas pero por unas décimas no puede entrar. Me dio mucha pena. Luego en Bilbao empecé magisterio deportivo, pero fue imposible compaginarlo, porque los entrenamientos coincidían con las clases. Tengo una espinita clavada.

- ¿Qué recuerda de aquella época en Donostia?

- Muchas cosas. Ten en cuenta que desde 1999 he vivido fuera de Donostia y echo mucho de menos mi ciudad. Eran años en los que disfrutaba más intensamente de todo, tanto de la vida como del fútbol. Luego te haces mayor y aparecen las preocupaciones, aunque los futbolistas somos unos privilegiados y vivimos bastante bien. Pero también tenemos nuestras cositas.

- Dice que conserva los amigos de txiki. Como Casillas...

- Sí, sí. La cuadrilla es la misma que tenía de chaval en la ikastola. Luego hice amigos en el insti y otros de andar en la Parte Vieja. Les veo menos de lo que me gustaría, aunque cuando voy a Donostia siempre paso un rato con ellos y hacemos alguna cena.

- En Navidades sí que pararía unos días en casa...

- Sí, pero he andado como loco. Llegué el 24 por la mañana y entre comidas y cenas no he dado abasto. Luego el 27 fui con la selección de Euskadi y poco más. Aunque sean pocos momentos, los disfruto un montón.

- ¿Dónde dio sus primeras patadas a un balón?

- En la ikastola, como todos los chavales. Ahí descubrí el fútbol. Luego me llamaron del Sporting de Herrera y de ahí pasé ya al Antiguoko. Yo también soy de los que jugué en la playa. Me lo pasaba en grande. Aquellas mañanas poniendo las porterías, quitándolas, con los campos encharcados... La Concha hace que los que pasen por allí se curtan. No hay algo así en otro lugar. Te puedes encontrar con mil situaciones que en un campo de hierba artificial no se dan. Campos encharcados, arena seca, el viento, el bote del balón... Era muy bonito jugar allí.

- ¿Ya entonces jugaba de delantero?

- Sí. Como era rapidito siempre me ponían arriba, bien de delantero o en la banda.

- ¿Y esos remates de cabeza?

- Siempre me ha gustado rematar de cabeza. A otros les daba miedo. A mí, no. De txiki siempre estaba saltando, me gustaba saber hasta dónde podía llegar, qué podía tocar. Me pasaba el día subido a los árboles. Mi ama dice que de ahí me viene esa capacidad para saltar.

- ¿También se aprende a saltar?

- Es una cuestión de práctica, como todo en la vida. Si estás saltando todo el día, al final coges ese 'timing' que hace falta. Tienes que tener cualidades, lógicamente, pero es algo totalmente entrenable. Como te digo, siempre estaba subido en algún árbol, haciendo el mono, y creo que eso me ha ayudado.

- Como todo chaval, ¿soñaría con jugar algún día en la Real?

- Si te digo la verdad, era algo que ni me lo planteaba. Me gustaba muchísimo jugar al fútbol, pero también me encantaba practicar otros muchos deportes. Mis aitas siempre me han llevado al monte desde pequeño, he hecho esquí, piragüismo, surf... Nunca hubiera creído que fuera a vivir del fútbol.

- Y eso del esquí, ¿se le daba bien?

- Mis aitas eran profesores de esquí de fondo y, en su momento, también compitieron. Yo también hice mis pinitos. En la última competición en la que tomé parte, con 9 años, quedé subcampeón de España de fondo. Ahí tuve que elegir y no fue fácil. El fútbol me exigía quedarme los findes en Donostia y les fastidiaba a los aitas el fin de semana por una hora y media de partido. Cuando en la ikastola tuve que jugar en la playa llegamos a un acuerdo y me dejaron, sobre todo porque los partidos eran cada quince días. Luego la cosa fue a peor, pero ese sacrificio que hicieron ha valido la pena. Creo que elegí el fútbol porque lo tenía más a mano. Así acabé dejando el esquí.

- ¿...?

- Otro verano hice un cursillo de piragüismo con el Atlético San Sebastián y me propusieron entrar en su equipo de aguas bravas, aunque en ese momento entrenábamos en La Concha. «No lo haces nada mal, chaval», recuerdo que me dijeron.

- Y el surf. No le imagino con la tabla...

- De pequeñito siempre iba con la amona a La Zurriola a coger olas. Y me enganchó. En verano, siempre que puedo, cojo la tabla. El pasado verano estuve una semana en Costa Rica con unos amigos cogiendo olas. Se nota la inactividad, de hecho ahora soy bastante paquetillo, pero me gusta darme un par de revolcones. Si cojo una buena ola soy el tío más feliz. Me encantan las sensaciones que te da el surf. Tengo amigos que surfean y siempre hemos hecho alguna escapadilla.

- ¿Su playa preferida?

- En Donostia hace tiempo que no me meto, porque es una pasada la cantidad de gente que hay y para coger una ola hay que pelearse. Prefiero ir a Francia, cerca de Biarritz o Las Landas, son sitios mucho más tranquilos. Zarautz tampoco está mal. En California también estuve. Tengo un amigo en San Diego y pasé una semana allí en La Jolla.

- Me ha dicho un pajarito que también le da al golf...

- Si cuento cómo empecé... Cuando jugaba en el Aurrera de Vitoria, con 19 años, vivíamos varios compañeros del equipo en un piso y el mayor de todos, Piqueras, tenía una bolsa de golf con unos palos viejos y cuatro bolas. Había unas campas en Armentia, que ahora han llenado de casas, e íbamos allí a pegarle a las bolas. Claro después teníamos que ir tras ellas, porque no teníamos más. En Valladolid coincidí con un compañero, Óscar Sánchez, que era muy bueno y con él aprendí. Es un deporte que me da mucha vida, porque lo puedo compaginar con el fútbol y me ayuda a manejar la presión que significa jugar en Primera.

- ¿Se puede saber su hándicap?

- Andaré entre 10 y 15 sobre el campo. Si tengo un buen día puedo bajar incluso de los diez. Jugué el torneo benéfico de Sergio García y ganamos. Era por equipos de cuatro. Conmigo jugaron mi compañero Pablo Hernández y la hermana de Sergio García, que será cuestión de genes pero jugaba una pasada. Nos echó un buen cable. Con Sergio he jugado dos o tres veces y es un espectáculo verle jugar.

- Volvamos al fútbol, que es lo que nos ocupa. ¿Conoció Atocha?

- Sólo estuve una vez y ahora me da mucha pena no haber ido más. Mis aitas no eran nada futboleros, eran más mendizales. Como donostiarra seguía a la Real, pero no me llevaban al campo. Y en casa tampoco te creas que mi hermana Naia y yo veíamos mucho fútbol. Mis aitas, desde luego, nada.

- Ya como profesional, ha hecho varios goles a la Real. ¿Nos tiene enfilados?

- Qué va -se ríe-. Ha sido casualidad. No soy de ésos que juego más motivado ante un equipo que contra otro. Pero es verdad que los dos primeros goles que marqué con el Athletic fueron en Anoeta. La temporada pasada también hice uno con el Valencia. Y en San Mamés otro que levantó mucha polémica, por aquel penalti en el que le di con la mano en un salto de cabeza y el árbitro pitó a favor. Encima me mandaron tirar el penalti y tuve que aguantar bastantes vaciles. No fue una situación fácil.

- ¿Y sus amigos de aquí qué le dicen cada vez que marca a la Real?

- Me meten mucha caña. Les clavo un puñal cada vez que marco a la Real. Pero el que peor lo lleva es mi suegro Fernando, el padre de Ainhoa. Es súper aficionado de la Real y tenemos bonitas peleas. Como le meta un gol a la Real tendré que vérmelas con él. Encima tiene que aguantar las bromas de sus amigos cuando yo les he hecho algún gol. No debe ser fácil para él, la verdad.

- ¿Ha recibido mensajes cruzados desde Donostia esta semana?

- No te creas. Con lo de la Copa la gente se ha quedado un poco chafada. Ha sido una pena para la Real, sobre todo por la forma en que sucedió todo.

- Aunque tiene muchos exequipos a los que seguir, me imagino que también estará atento a los resultados de la Real...

- Por supuesto. Soy donostiarra y quiero que la Real esté lo más arriba posible. Tengo muchos amigos en ese vestuario, además. Jugué con Llorente en el Valladolid. Con otros, como Prieto o Aranburu, he estado varias veces en la selección de Euskadi y con Agirretxe coincidí en el Antiguoko. Yo era juvenil y el alevín, pero recuerdo que fuimos juntos a un torneo a Benidorm y ya mostraba unas maneras muy bonitas.

- ¿Le ha sorprendido su evolución?

- Es un delantero muy completo. Además de ir fantásticamente bien de cabeza, es muy bueno con los pies. Si le dan confianza, va a meter muchos goles y cada vez va a ir siendo más goleador aún.

- Ser delantero no es fácil, ¿no?

- Es muy difícil. Sobre todo para los de aquí. Siempre se valora más lo de fuera. Tradicionalmente se han traído delanteros extranjeros a esta liga y a veces se olvida que aquí también hay buenos delanteros. Aunque si les cortas la progresión, es muy difícil que salgan. No quiero olvidarme de mi amigo Joseba Llorente. Ha superado una lesión importante y conociéndole, volverá a ser un delantero importante para la Real y dará muchas alegrías.

- ¿Cómo ve a la Real?

- Ha tenido partidos algo irregulares, pero creo que tiene una pinta muy muy buena. Está poniendo las bases para un buen futuro, con jugadores jóvenes que han irrumpido con fuerza. Con mucha personalidad. Está haciendo las cosas muy bien, manteniendo la base del equipo y dando protagonismo a la gente joven de la cantera. La Real va a tener años buenos por delante. La gente de la casa va a dar a la Real ese sentimiento guipuzcoano y de casa que le diferencia de la mayoría de los equipos de Primera. Tanto Iñigo como Illarra, Elustondo, Griezmann, Agirretxe, Zurutuza, Pardo... La Real tiene un buen futuro por delante.

- ¿El mayor peligro de la Real

- Ofensivamente es un equipo que puede hacer mucho daño. Arriba tiene jugadores desequilibrantes. Le está costando conseguir ese equilibrio entre ataque-defensa, pero es de esos equipos que puede ganar a cualquiera en cualquier momento. Estamos avisados.

- Soldado vio la quinta amarilla, así que parece que jugará...

- No lo sé aún, pero por si acaso estoy preparado. Esta temporada estoy jugando menos de lo que me gustaría, pero no me queda otra que entrenar a tope cada día para aprovechar las oportunidades que tenga. No hay otra forma de salir de esta dinámica. Tengo que aprender de esta situación y darle la vuelta.

- ¿A gusto en Valencia?

- Es una ciudad con una clima muy bueno, como Mallorca, y a pesar de ser grande no es excesivamente complicada. No es Donostia, ni mucho menos, pero se vive bien. Como en San Sebastián no se vive en ningún sitio. Tiene algo especial. Es una ciudad maravillosa.

- En el plano colectivo, le van muy bien las cosas a este Valencia...

- Estar tercero en la Liga detrás del Barça y del Madrid a no mucha distancia, tiene mucho mérito. El objetivo es entrar en Champions y hacer algo grande en la Copa o en la Europa League. Fue una decepción caer en la fase de grupos de la Champions, pero ahora tenemos unos meses bonitos por delante.

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