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LA PRÓRROGA
«Si ganamos al Málaga, la temporada puede ser buena», dice el exentrenador realista, ajedrecista veterano
3 de diciembre de 2011
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Irulegui mueve ficha
Pasión. Irulegui es un consumado ajedrecista. :: MIKEL FRAILE
P. ECHANIZ | .-

Cuando el Betis empató a dos, me enfadé tanto que me marché de la cafetería donde estaba viendo el partido y me fui a casa. Al llegar, puse el teletexto y no me podía crear el 2-3. Sigo siendo un gran seguidor de la Real, aunque tengo otras inquietudes además del fútbol».

José Antonio Irulegui es un histórico de la Real. Jugó nueve años en el equipo disputando 201 partidos y entrenó a los realistas durante tres temporadas, de 1975 a 1978. Sustituyó a Elizondo y fue el predecesor del equipo glorioso de Ormaetxea. Tres ex defensas laterales, por tanto, se sucedieron al mando del equipo.

Tiene 74 años y se conserva muy bien con una mente tan clara que dedica muchas horas al día al ajedrez, su pasión actual.

«Acabo de jugar una partida rápida por internet con un extranjero y le he ganado. He empezado bien el día...» dice en plan jocoso. Lo cierto es que este lasartearra es uno de los mejores veteranos de Gipuzkoa, de hecho ya ha sido campeón de su categoría y no se pierde dos o tres sesiones semanales en los locales de Gros Xake, en el Carmelo Balda.

«A los diez años jugaba al ajedrez en la parroquia de Lasarte y he conservado la afición. Cuando era jugador del Pontevedra solía matar el tiempo en las concentraciones del Parador de Cambados jugando contra el entrenador Héctor Rial. Me gusta una jugada especulativa llamada Ganbito Englund, le dejas al otro al principio y luego...»

Especialista en ascensos

Volvemos al fútbol. Tras jugar en la Real, Irulegui militó en aquel equipo del Pontevedra que fue sorprendente lider de la Liga y se hizo popular por la frase «hay que roelo», porque la defensa con Irulegui, Batalla y Cholo era infranqueable.

«Tras once años como futbolista, cuando terminé en el Pontevedra un amigo me llamó del Murcia, que estaba en Tercera (entonces no había segunda B) y me fui al calorcito. Se quedaron encantados conmigo, tanto que el presidente me ofreció tres posibilidades: quedarme como entrenador, como director técnico o como perito en su empresa. Elegí la dirección técnica y ese mismo año subimos a Primera».

En efecto, Irulegui era perito químico. Hizo la carrera mientras jugaba a fútbol, aunque desde chaval trabajaba en Luzuriaga. «A los dieciocho años era jefe de hornos y tenía a mi mando a ochenta personas ante unos hornos a 1.300 grados. Desde Lasarte iba en tren a Eibar, entrenaba y volvía trabajar. La verdad es que Javier Luzuriaga me daba todas las facilidades. Hasta que me fichó la Real y ya no pude compaginar las dos cosas».

Aunque el fútbol ha sido su gran afición, nunca ha dejado al lado otras inquietudes. Cuando jugaba en Pontevedra representaba a empresas guipuzcoanas de su ramo y siempre ha mantenido una mente abierta, consulta libros, entra en Google para conocer los datos geográficos de un país o la historia de un monumento.

«A mis jugadores siempre les decía que no dejasen de estudiar, que la formación era tan prioritaria como el fútbol. Por eso me molesta que ahora haya fútbol todos los días, parece que no existe otra cosa en la vida...»

Pero Irulegui siguió su carrera como entrenador. Ascendió al Deportivo de La Coruña, al Burgos, al Murcia, al Villarreal....

«El ascenso del Villarreal en la promoción frente al Compostela fue sonado. Empatamos en casa y ganamos 0-1 en Galicia. Le convencí al presidente Fernando Roig para que el equipo se concentrara en mi parador favorito de Cambados. Y nos fue muy bien. Luego le dirigí en Primera y terminé mi carrera como entrenador».

«Hablé con Elizondo»

Incrustados en esa larga carrera de técnica están sus tres años en la Real. La derrota en Atocha ante el Oviedo significó la destitución de Elizondo, que había desarrollado una brillante tarea con el equipo.

«Me llamó el vicepresidente Imaz y hablé luego con el presidente Orbegozo. Me hacía mucha ilusión entrenar a la Real, pero era un compromiso. Lo primero que hice fue hablar con Andoni Elizondo. Le pedí consejo, que me hablara de los jugadores, de la posibilidades. Durante mis tres años al frente del equipo tuve a mi mando a muchos de los jugadores que luego serían campeones: Arconada, Periko Alonso, López Ufarte... Había una gran hornada. Terminados mis tres años de contrato, nadie me dijo nada. Me llamaron del Espanyol y me fui para allí. Alguien aseguró en la Real que había preferido irme a Barcelona, pero lo cierto es que no me habían ofrecido la renovación. Ormaetxea, que era mi ayudante, se quedó de entrenador, y logró poco después los grandes títulos».

Illarra me sorprendió

Hemos mirado mucho para atrás, pero a todos preocupa el presente de la Real. Irulegui no quiere profundizar demasiado. «Mira, yo no tengo todos los datos, no veo los entrenamientos, no conozco al Sanse, sólo voy a Anoeta como un aficionado más. Creo que el equipo ha tenido altibajos, demasiados cambios, pero hay materia prima y puede remontar. Es más, creo que si ganamos al Málaga, puede ser un punto de inflexión para coger confianza y la temporada puede ser buena».

Irulegui cree que el nivel en Primera es mucho más alto de lo que la gente piensa: «Es que veo al Getafe contra el Barcelona o al Granada contra el Athletic y me doy cuenta de que esta liga es muy dificil, hay que sudar para ganar a cualquier equipo».

De la actual plantilla le encanta Illarramendi. «Le vi hace dos veranos en un amistoso contra el Sporting en Zarautz y me quedé maravillado. Me pasé toda la temporada pasada preguntándome dónde estaba ese chico. Iñigo Martínez también tiene mucho futuro. Agirretxe es un gran rematador. Aramburu resulta fundamental, al menos por ahora, para sostener el equipo. Me gusta el empuje de Carlos Martínez... ¿Los extranjeros? Carlos Vela me parece muy bueno, rápido y técnico. El gol que metió al Betis quedó eclipsado por el de Iñigo Martínez, pero fue técnicamente fantástico. A Mariga no le cierro la puerta, creo que puede responder, un jugador con lo que apunta nos vendría de perlas en el centro, a ver si da el paso que le falta».

El ex entrenador lasartearra echa de menos, eso si, un mayor coraje. «Hay otros jugadores con clase pero demasiado fríos, sin casta. Y no será por falta de apoyo. Nosotros tenemos aquí un valor que es el público de Anoeta. En Getafe, Santander, Mallorca... van muchos menos al fútbol. Aquí somos casi 30.000 y se tiene que notar».

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