Real Sociedad
Actualidad
VICTORIA EN ANOETA
Tamudo decide un sufrido triunfo bajo la lluvia ante un Mallorca que solo reaccionó en el tramo final
22 de febrero de 2011
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Compañerismo. Xabi Prieto trata de animar a Tamudo en un lance del partido de anoche en Anoeta. :: JOSÉ MARI LÓPEZ
| .-

Dos de dos. Tres de tres, contando la victoria sobre el Almería. La Real certificó su tercera victoria en casa en esta segunda vuelta liguera y dio un nuevo paso adelante en su carrera hacia la permanencia y más allá derrotando a un Mallorca deslabazado al que la zaga local y los elementos impidieron jugar como acostumbra. Fue un partido trabado, lleno de imprecisiones y condicionado por el viento, que hacía imposible manejar el balón con acierto. Tamudo, al cabecear en el primer palo un centro de Estrada, sentenció el duelo en el segundo periodo.

Fue después del descanso cuando se vio a la verdadera Real. Hasta ese momento, los de Martín Lasarte habían dedicado sus fuerzas a pelearse con el vendaval que les venía de cara. Cada saque del portero y cada despeje de la defensa eran un suplicio. Nadie sabía a ciencia cierta dónde caería el balón. Sólo el lanzador tenía una mínima idea, pero la mayor parte del tiempo la pelota voló como un balón de playa sobre las cabezas de los jugadores.

Las rachas, a ratos huracanadas, se llevaron por los aires vallas publicitarias, conos de entrenamiento, banderines de córner y todo lo que encontraban a su paso. En esas condiciones, la práctica del fútbol se convertía en una quimera. Y más aún para la Real, habituada a jugar en largo si no halla los espacios necesarios en zonas interiores, es decir, la mayoría de las veces.

No es de extrañar que apenas se registraran ocasiones en el acto inicial. Un disparo lejano de De Guzmán que atajó sin problemas Bravo y un intento de vaselina de Tamudo tras jugadón de Xabi Prieto que Aouate abortó con el guante fueron las más claras.

Es verdad que la Real llegaba más y mejor, sobre todo a partir del cuarto de hora de choque, cuando pareció comprender que por alto no había nada que hacer y que rasear la bola era la solución al enigma. Aranburu, Zurutuza, Griezmann y Prieto, bien auxiliados en las bandas por De la Bella y Estrada, participaron en las mejores combinaciones de la velada.

Arriba, Tamudo, siempre Raúl, se liaba a tortas con unos y otros en su afán por cazar una entrega defectuosa o conseguir el favor de Eolo, que ayer no se casaba con ninguno de los equipos.

Por fortuna, el reglamento obliga a cambiar de campo en el intermedio y lo hicieron todos menos el viento, que siguió machacando en dirección sur. Justo donde atacaría la Real en los 45 minutos finales.

Griezmann estuvo a punto de sorprender a Aouate en un córner directo justo antes de que Tamudo picara junto al palo un servicio medido de Estrada. Lejos de calmar los ánimos, el gol multiplicó la tensión del duelo. El Mallorca, más pendiente de dejar correr el reloj que de acercarse a los dominios de Bravo, veía con impotencia cómo se le escapaba el punto que con tanto empeño había amarrado.

Laudrup movió el banquillo e introdujo nuevos estiletes con los que pinchar la muralla txuri urdin. Ansotegi y Demidov, estelares en tareas destructivas, se hartaron de despejar los centros llovidos de De Guzmán, Nsue y compañía. Peligro, lo que se dice, peligro, bien poquito. Nervios, muchos.

Final de infarto

Lo exiguo del resultado invitaba a guardar las formas, así que Lasarte introdujo a Markel Bergara en la medular, mientras que Sutil y Agirretxe entraron para que Griezmann y Tamudo recibieran sus merecidas ovaciones.

El Mallorca se lanzó a la desesperada a por el gol y el japonés Aki, recién ingresado en cancha, puso a prueba los reflejos de Bravo en uno de los contados remates de los bermellones entre los tres palos. Ni rastro de Webó, condenado a una batalla perdida con los centrales realistas, ni del veloz Nsue, al que De la Bella puso en su sitio. Únicamente De Guzmán, portento físico y táctico, asomó con criterio en zona de tres cuartos.

El cronómetro, como el viento, corría a favor de la Real, que tuvo varias oportunidades para ampliar su renta y, de paso, igualar el golaverage del partido del Iberostar Estadi. No pudo ser. La cruceta repelió una maravillosamente lejana rosca de Xabi Prieto, con Aouate ya batido, y Agirretxe desperdició la más clamorosa en un tiro desde la frontal con el arquero israelí intentando recuperar su posición tras subir a cabecear un córner.

Rubinos Pérez, quien no quiso complicarse la vida y se ahorró un buen número de tarjetas, decretó el final tras un agónico e interminable tiempo añadido. Anoeta, con sus 18.000 valientes, estalló de júbilo y celebró el triunfo como la ocasión demandaba.

La victoria sitúa a la Real en una privilegiada posición en la tabla, con puntos de Europa League y cada semana más cerca del sexto puesto. Parecía impensable hace sólo ocho meses que los de Lasarte disfrutaran de un aterrizaje plácido en la máxima categoría. Hoy, camino de la jornada veinticinco del campeonato, el equipo ha dado muestras de su capacidad para devorar contrarios en su estadio.

Por aquí han pasado ya casi todos los grandes y, salvo honrosas excepciones, la mayoría ha mordido el polvo. En ataque sobra talento y la defensa ha solidificado su propuesta, cualidades que impulsan a la Real hacia la gloria. Catapultados ayer por el viento de cola, los blanquiazules quieren más.

TAGS RELACIONADOS
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

FACEBOOK

HEMEROTECA
Marzo 2009
L
M
M
J
V
S
D

Vocento