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Santi Idigoras, Ex realista
Una mañana, el viejo campo de Vallecas se puso en pie para ovacionar a Idigoras. Hoy, el Rayo visita Anoeta. Recuerdos, historia y presente
1 de mayo de 2010
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«La diferencia entre un gran jugador y uno normal se ve en momentos decisivos como éste»
Optimista. Santi Idigoras cree en el ascenso. :: MIKEL FRAILE
Iñaki Izquierdo.-

SAN SEBASTIÁN. Campeón de Liga, histórico ‘7’ de la Real, hace una reflexión clave en este momento: «En un club como el nuestro, la confianza es fundamental. En nosotros se confió no un día ni dos, ni un año... y al final salió. ¿Podemos confiar ahora en este equipo? ¡Claro que podemos!» Palabra de Santi Idigoras, que sigue siendo un derroche de fuerza.

– Partido importante contra el Rayo, un equipo que le traerá buenos recuerdos. Un día salió ovacionado de Vallecas...

– Fue en la temporada 1979/80. Se jugó a mediodía y ganamos 0-4. Metí un gol, de cabeza a centro de Diego, pero el equipo dio una exhibición, todo el mundo jugó bien. A mí, en concreto, me salió un partido fantástico y la gente se puso en pie y me aplaudió cuando me cambiaron. Ya conocía aquel campo, porque había jugado con la selección sub 23 contra Rumanía. Ganamos 3-0. La delantera era Dani de ‘siete’, yo de ‘nueve’ y López Ufarte de ‘once’. También me salió un partidazo. Me hicieron dos penaltis y creo que la gente de Vallecas se acordaba de aquel partido.

– ¿Le sorprendió?

– Un poco sí. El público de Vallecas me despidió con una ovación increíble, todo el mundo de pie. Aquel año, fuera de casa salimos de muchos campos aplaudidos. Jugábamos muy bien y además la gente se identificaba con un equipo como el nuestro, de chavales de cantera.

– ¿El equipo actual le recuerda de alguna manera a aquello?

– Es la filosofía de la Real, nutrirse de la cantera y aprovechar algún jugador que pueda marcar las diferencias para hacer un equipo competitivo. En aquella época no había extranjeros, salió una buena hornada y el club tuvo paciencia para formar aquel equipo. Y salió lo que salió. En este momento, la Real tiene que hacer lo mismo. Nutrirse de la cantera lo máximo posible y si encuentra algún jugador que marque diferencias, conseguirlo. Hay que ser conscientes de que tal y como está el fútbol, no es fácil. Creo que ésa es la filosofía y es la que se está siguiendo.

– La Real es un líder muy sólido, pero parece que cuesta admitir que haya momentos difíciles.

– Una Liga es muy larga y siempre hay momentos de debilidad, en los que no te salen las cosas. Y está la convivencia. Los futbolistas están juntos todos los días, de lunes a domingo. Siempre pueden surgir problemas en un momento dado. En nuestro caso se solucionaban muy fácil porque sólo con mirarnos a la cara sabíamos salir de las situaciones desagradables o nerviosas.

– ¿Qué hacían para superar estos momentos de dificultad?

– En aquel equipo teníamos las cosas muy claras. Sabíamos a qué jugábamos y cada uno sabía lo que tenía que hacer. No había grandes historias. Ante una situación difícil, nos decíamos: ‘esto hay que sacarlo adelante’, y lo sacábamos. No había ni que hablar. Con un gesto valía. Incluso en el descanso, cuando se hablaba, no era siempre uno el que tomaba la palabra. Un día era uno y al siguiente era otro...

– Si aquel equipo, con la calidad que tenía, sufría...

– Siempre se sufre. ¡Fíjate cómo conseguimos las Ligas! En el último momento.También perdimos la de Sevilla en el último suspiro... En esas situaciones, el día anterior piensas mucho y es muy difícil. Para conseguir una meta hace falta sacrificio, profesionalidad, mucha humildad y no creerte que ya lo has conseguido todo. Los momentos difíciles hay que saber afrontarlos.

– ¿Cómo es el día anterior a un partido clave?

– Sólo pensábamos una cosa: ‘hay que ganar, hay que ganar que somos campeones de Liga’. Entonces, claro, empiezas a darle vueltas, te acuerdas del año anterior cuando perdimos en Sevilla y eso es una máquina que empieza a funcionar dentro de la cabeza. Un deportista de élite debe saber gestionar esa tensión y punto, aislarse de toda la vorágine, porque si todo te afecta, difícil. Sin sufrir no se puede conseguir ningún objetivo. Nada de nada.

– Por tanto, el ascenso tampoco puede ser un camino de rosas.

– Ha cambiado mucho la cultura del fútbol, pero todo cuesta. Antes y ahora. En nuestro tiempo costó muchísimo y ahora subir a Primera va a costar muchísimo. Sería bueno lograr el ascenso a falta de dos partidos, pero creo que hasta última hora habrá que estar ahí peleando. El ascenso sería un hito. El fútbol no es igual que en los años 80. Hay que comprender que aunque entonces se pudo ganar la Liga, ahora no puede ser ése el planteamiento. Tenemos que conocer cuál es la realidad.

– ¿Qué le parece el fútbol actual?

– Para mí se juega mejor. En aquella época, de los once jugaban al fútbol unos cuantos. Ahora todos saben jugar, hasta los defensas. Físicamente el juego es más intenso, se juegan más partidos. Y la repercusión mediática no tiene nada que ver. Nosotros salíamos de Zubieta después de entrenar y no había ningún periodista. A veces había uno. ¿Cuántos hay ahora?

– ¿Eso supone una presión añadida para el futbolista actual?

– Es que están mucho más observados. Hay doscientas cámaras y tienes que tener mucho cuidado con lo que haces. Si no te pillan por la derecha, te pillan por la izquierda y si no por arriba. En nuestra época teníamos la primera cadena y la UHF. Se hacían perrerías. El fútbol era mucho más fuerte, se permitían entradas por detrás criminales y no pasaba nada. Te marcaban los tacos en el gemelo y no había tarjetas. Ahora, una patadita es amarilla. Ha ganado el fútbol. Los delanteros juegan más fácil y mejor.

– ¿Pero?

– Ha cambiado la actitud de los jugadores. Hay más engaño. Nosotros éramos más legales. Ahora, a un jugador le tocan y parece que le han pegado cinco tiros en la cabeza. Cómo se caen, cómo se quejan... ¡y luego se levantan para pedir tarjeta! Antes no te planteabas denunciar al equipo contrario. Del fútbol moderno hay cosas que me gustan y otras que no.

– ¿El público también tiene menos paciencia?

– La gente tiene más posibilidades de ver, leer y comparar opiniones. Sabe más de fútbol, pero es más exigente. No tengo nada en contra del público de Anoeta, pero en nuestra época, aquel equipo empezó a jugar años antes de conseguir la meta. Entre el público había cierta comprensión: ‘vamos a apoyar todos y apostar por este equipo’. No existía eso de que ‘con estos no se consigue nada’. Era, ‘esto hay que sacarlo entre todos’.

– ¿Sería importante que Anoeta mantuviera siempre el apoyo?

– Si todo el mundo tiene clara cuál es la meta, subir a Primera, no vayamos a poner zancadillas ni a dudar de un jugador. La confianza y el apoyo son fundamentales.

– Hay quien dice que a dónde vamos con este equipo enPrimera...

– No se puede pensar así. ¡Qué va! Nosotros subimos de Tercera a Primera. Estábamos en el Sanse, Eibar o Real Unión, y confiaron y apostaron por nosotros. No un partido, ni dos, ni un año. Y al final salió. Ahora es lo mismo. ¿Podemos con éstos? ¡Pues claro que sí podemos!

– ¿La palabra clave es confianza?

– Cuando jugaba en el Sanse, en Tercera estaban el Logroñés, Osasuna, el Castilla, el Atlético Madrileño... Era una buena categoría, pero el salto a Primera se notaba mucho. La clave es que confiaban en nosotros aunque sabían que al principio no íbamos a hacer la temporada de nuestra vida. Yo, por ejemplo, debuté como titular en el segundo partido de Liga, en Vigo, de delantero centro. Era un chaval. En este equipo hay chicos de calidad y lo están demostrando.

– ¿Lo más importante en el fútbol profesional es saber competir?

– Actitud, competir. Son palabras muy importantes. Saber competir es decisivo, y mucha gente no sabe, en los momentos difíciles se viene abajo, se diluye. Si quieres ser un jugador de Primera División tienes que saber competir. En partidos complicados, donde el campo te chilla y los rivales te insultan, en vez de amilanarte tienes que irte arriba. Me gusta Rafa Nadal.Mentalmente es fortísimo, se crece ante las adversidades. Eso es saber competir. Y luego, la actitud. Cuando las cosas te van mal, tú no dejas de pelear. Algo te sale mal, pero a la siguiente igual sale bien o habrá un compañero que lo supla. Eso es competir.

– ¿Va a ser lo que marque las diferencias en este final de campaña?

– No puedes dejarte llevar por el miedo escénico. Estás cerca del ascenso, empiezas a pensar y no puede ser que te pesen las piernas. Te tiene que dar alas. Tienes que decirte: ‘estamos a punto de subir y esto lo conseguimos’. Ésa es la diferencia entre un gran jugador y un jugador normal. En los momentos importantes como éste es cuando el gran jugador da lo mejor de sí mismo. Cuanto más complicada está la cosa, más sale a relucir, da lo máximo y destaca.

– ¿Por larga que sea una temporada, al final siempre llega el día clave en que hay que dar la talla?

– Sí. Por ejemplo, en este momento la Real tendría que ganar los cuatro partidos de casa. Y si pierde uno en casa, tiene que ganar el siguiente fuera. Eso es dar el nivel competitivo. Siempre llega el día en que se mide de qué madera esta hecho cada cual, si el momento clave te da alas o te pone plomo en las piernas.

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