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La catedral del Buen Pastor se llenó de fieles para despedir a José Luis Orbegozo. Jugadores y dirigentes realistas de todas las épocas, amigos y familiares ofrecieron su último adiós al presidente
19 de enero de 2010
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FERNANDO BECERRIL.-

Un emotivo y multitudinario funeral despidió ayer en la catedral del Buen Pastor a José Luis Orbegozo, el presidente que transformó a la Real Sociedad hasta convertirla en campeona. Fue un día marcado por las emociones. Desde el acto íntimo de la mañana en el cementerio de Polloe hasta la misa celebrada ante centenares de fieles que quisieron dar su último adiós a una persona irrepetible.

La catedral del Buen Pastor estaba llena desde minutos antes de la hora prevista para el comienzo de la misa. El Consejo de Administración de la Real, la totalidad de la plantilla del primer equipo, futbolistas de ayer y de anteayer, dirigentes de todas las épocas, todos los ex presidentes... El Buen Pastor se convirtió en una manifestación de sentimiento blanquiazul. Fueron muchos realistas, casi todos, los que quisieron estar al lado de su mejor presidente y de los familiares y amigos personales del dirigente desaparecido.

La emoción se podía palpar en todos los rincones del templo, pero a más de uno le superó cuando Mikel Orbegozo cantó momentos antes del término de la ceremonia unos bertsos que él mismo había escrito. Expresó sus sentimientos sobre el amor que se ha vivido en su familia, destacó la pasión txuri urdin de su padre y agradeció el amor por el euskera que les inculcó desde niños en casa. La respuesta unánime fue una ovación intensa, apretada.

Cuando la ceremonia tocó a su fin, con las notas del himno de la Real interpretadas al órgano, los asistentes abandonaron el templo. Los alrededores del Buen Pastor se convirtieron en un escaparate del último medio siglo realista. Para algunos era un reencuentro después de una larga separación, para otros era un punto y seguido en una relación permanente.

Los directivos y amigos de José Luis Orbegozo pasaban de la emoción a la sonrisa amplia a medida que se iba acercando a unos y a otros. Juan Ramón Esnaola, Ramón Calparsoro, José Mari Martínez, Iñaki Otegi...

Las anécdotas sobre la vida y milagros del gran presidente realista volaban de un círculo a otro. Alguien recordó que José Luis Orbegozo fue el presidente que abrió el club a toda Gipuzkoa. Hasta su llegada era un equipo sobre todo de San Sebastián, pero el presidente se encargó de potenciar el sentimiento guipuzcoano. Hasta estuvo pensando en cambiar el nombre de Real Sociedad por el de Gipuzkoa Fútbol Taldea.

Técnicos y antiguos jugadores como Javier Expósito, Salva Iriarte, José Ramón Eizmendi, Shanti Idigoras, Juan Antonio Larrañaga, Inaxio Kortabarria, Bixio Gorriz, Tomás Orbegozo, Periko Alonso, López Ufarte, Carmelo Amas, Loren, pasaban de un grupo a otro. Poco después aparecieron Luis Arconada y Jesús Zamora... Estaban prácticamente todos desde José Mari Castivia, presidente de la asociación de ex jugadores, hasta Antoine Griezmann, el más joven del primer equipo de la Real.

Juan Luis Larrea abandonó el templo en compañía de Fernando Vara del Rey, representante de la Federación Española y amigo desde hace décadas de José Luis Orbegozo. Vivieron muchas batallas juntos en los tiempos en los que Orbegozo peleaba porque la Real obtuviera el respeto que merecía.

El presidente de la Real se convirtió en aquellos años en una referencia en la Federación Española de Fútbol y raro era el día en que no se comunicaba con Pablo Porta, entonces presidente federativo en Madrid. Y eso que la Real fue el único club que no le votó en las elecciones a la presidencia de la Federación.

La despedida a José Luis Orbegozo congregó a directivos y consejeros del último medio siglo de la Real. Desde Fernando Larrañaga, que ya se integró en la junta de Antonio Vega de Seoane tras el descenso a Segunda de 1962, hasta los actuales dirigentes.

Compartieron abrazos y vivencuias compañeros de directiva y Consejo de José Luis Orbegozo, de Iñaki Alkiza, de Luis Uranga, de José Luis Astiazarán, de Miguel Fuentes..., de todos los presidentes que han dirigido a la Real en estos últimos años. Es casi tan difícil nombrarles a todos ellos como citar a todos los antiguos futbolistas que asisiteron ayer a los funerales por el eterno descanso de José Luis Orbegozo.

No todos eran gentes del fútbol. Cocineros como José Juan Castillo o Javier Ortega, del restaurante Saltxipi de San Sebastián, gentes de la bici como Ramón Mendiburu, escritores como Joan Mari Irigoien, el promotor musical y tambor de oro Iñigo Argomaniz... Otra multitud de celebridades guipuzcoanas entre los muchos guipuzcoanos que asistieron al funeral.

No faltaron los responsables de algunas de las grandes empresas de Gipuzkoa como corresponde al perfil profesional de José Luis Orbegozo. Javier Echenique, presidente del Banco Guipuzcoano, no quiso faltar al acto de despedida.

Agur Jaunak en Polloe

El panteón familiar en Polloe había acogido por la mañana los restos mortales del gran presidente realista. El acto se desarrolló en la intimidad y estuvo marcado por la sencillez y la emoción.

Tres enormes coronas de flores blancas y azules, rosas y claveles entre otras, llegaron con el cortejo fúnebre. Familiares y amigos compartieron un Padrenuestro y un Ave María antes de entonar el Agur Jaunak al aire de la mañana donostiarra.

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