Los jugadores de la Real Sociedad celebran el gol ante el Valencia. / J.M. López

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Txuri-Urdinak: Volar sin alas

Desde hoy la newsletter Txuri-Urdinak llega a los buzones de los aficionados de la Real Sociedad cada lunes

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Cada semana el equipo de especialistas de El Diario Vasco analiza la situación de la Real Sociedad en Txuri-Urdinak. Hoy es Gaizka Lasa el encargado de darte las claves del equipo:

✍ Supongo que nadie discutirá que de un tiempo a esta parte la Real se ha elevado del suelo y anda por las alturas. Pierde por la mínima contra el Manchester United y sabe a poco, porque realmente el partido no era para caer derrotado. Empata contra el Valencia jugando cun uno menos durante 85 minutos y la sensación es agridulce porque tuvo ocasiones incluso para ganar. Es primero en su grupo de la Europa League y sexto en la liga. Eso en cuanto a los datos fríos. En actitud y juego, las noticias aún son mejores.

Lo llamativo es que la Real vuela sin alas. Nos hemos acostumbrado a ver alineaciones sin extremos. Lo que toda la vida ha sido «este por la izquierda» y «este por la derecha» ha sido sustituido, por necesidad, por un rombo que puede expandirse más o menos hacia los costados pero cuya vocación es dominar la medular. Se echa de menos ese doble colmillo que incide desde las bandas. La clásica jugada de avance hasta línea de fondo, centro y remate.

Ocurre que las alas de esta nave están en el taller. Y sus repuestos también. Mikel Oyarzabal era la extremidad llamada a desplegarse por la izquierda para hacer despegar al equipo. Barrenetxea era su sustituto. Ninguno de los dos está. Mohamed Ali Cho fue fichado para hacer volar al grupo por el extremo derecho que dejaban libre otras dos piezas puras de esa demarcación como Portu y Januzaj. Bajo la filosofía de que «hay que traer de fuera lo que no hay en casa», el francés fue incorporado para percutir desde la banda. Ocurre que también está fuera de juego con problemas físicos.

Sin extremos que ejerzan su función, podríamos consolarnos con laterales de esos que adoptan la denominación de «largos laterales», una de las figuras que más cotizan en el llamado fútbol moderno. Pero resulta que Alex Sola, probablemente el futbolista de la plantilla que más se acerca a esta categoría, ha estado más tiempo en el dique seco que disponible. Y Aihen, que también hace sus pinitos incorporándose al ataque, está asimismo de baja.

Haciendo de la necesidad virtud, la Real ha sofisticado hasta niveles de excelencia su maquinaria en la zona ancha. Los pases filtrados por los pasillos interiores son la especialidad de la casa. Con jugadores como Zubimendi, Merino, Brais y Silva, la precisión necesaria para ese tipo de juego está muy lograda. Es tanta la velocidad que es capaz de alcanzar el equipo, que echa a volar sin necesidad de tener alas.

La pregunta que flotará en el aire hasta Navidades es qué ocurrirá cuando los alerones salgan del taller debidamente reparados. Cuando Oyarzabal, Cho, Barrenetxea o Sola estén al cien por cien. Volviendo a la metáfora, si al aparato que ya se impulsa a una altísima velocidad le pones alas... Todos queremos pensar lo mismo, ¿verdad?