Real Sociedad

No hay murallas sin grietas

El Espanyol, como el Omonia Nicosia, se presentó con una línea de cinco atrás, pero la Real llegó con la lección aprendida y leyó a la perfección los espacios

Imanol Troyano
IMANOL TROYANO

No era el Omonia Nicosia, pero el Espanyol recordó al cuadro chipriota por aquello de la línea de cinco atrás. Por nada más, porque los catalanes sí que buscaron arriba a los guipuzcoanos desde el primer momento y contaban con mejores armas para amenazar la portería de Remiro.

A la Real le era familiar ese planteamiento defensivo, porque lo ha

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