Xabi Prieto regatea a Juanfran en la 09/10. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Levante - Real Sociedad

Mismo camino con diferentes destinos

Real y Levante ascendieron el mismo año y han reformado su estadio, pero el proyecto txuri-urdin es sólido y potente mientras que los granotas apuntan de nuevo a Segunda

Beñat Barreto
BEÑAT BARRETO

La Real volvió a la élite en 2010 después de salir campeón de Segunda. De la mano, dos equipos de la Comunidad Valenciana como el Levante y el Hércules, acompañaron a la Real rumbo a Primera. Doce años después, la suerte de los equipos es bien distinta. La Real está cerca de sellar su tercera clasificación consecutiva mientras que el Levante apunta a Segunda y el Hércules milita en 2ª RFEF, cuarta categoría. Este viernes se cruzan los caminos de txuri-urdin y granotas con objetivos bien diferentes, aunque ambos necesitan los tres puntos como el comer.

La Real debe ganar para meter presión a sus rivales. Los de Imanol son los encargados de estrenar la jornada 35 y en caso de sumar de tres dormiría después de muchas semanas en quinta posición. Además de adelantar al Betis, también metería una estocada importante respecto al Villarreal, equipo que ahora mismo jugaría la Conference League. El submarino estaría siete puntos por detrás con su partido todavía por jugarse.

Si la Real todavía tiene cierto margen de maniobra y podría dejarse algún punto por el camino, el Levante los necesita todos. Ahora mismo ocupa el farolillo rojo y tras empatar la semana pasada en el derbi valenciano apura sus opciones para mantenerse en Primera. Necesita ganar los cuatro partidos e incluso haciéndolo podría no ser suficiente. Los valencianos están a seis puntos de la salvación con doce por jugarse, pero teniendo que rebasar a tres equipos le tiene que salir todo perfecto. Deben ganar todos sus compromisos y que sus rivales lo pierdan prácticamente todo. Así, la de mañana podría ser su última bala. La Real no quiere ser su víctima en un Ciutat recientemente remodelado, como Anoeta.

Ascensor contra estabilidad

Orona podría abrir una sede en Valencia. Desde que el Levante ascendiera a Primera en la 03/04 acumula tres descensos y otros tantos ascensos. El cuarto sopapo amenaza al club granota, que se ha convertido en un club ascensor. Todo lo contrario en la Real, que desde que regresó a Primera en la 09/10 ha jugado una Champions League, varias veces en Europa y ha ganado una Copa.

La nave granota está dirigida por Alessio Lisci, el entrenador más joven de la liga. El romano, a sus 36 años, afronta su primer reto como profesional. No es que no haya tenido oportunidades, simplemente acaba de llegar. Su entrada en el club es un tanto peculiar. Lisci, preparador físico de profesión antes de sacarse el título de entrenador, cursó sus estudios universitarios en Roma. Su traslado a España fue gracias a la beca Leonardo. El máster le daba la posibilidad de realizar prácticas y Lisci anduvo rápido para enviar su curriculum a todos los equipos de Primera. Tan solo le contestaron dos; el Valencia y el Levante. Su desembarco en el Mediterráneo, hace ya once años, ha hecho que su oportunidad como primer técnico granota sea absolutamente merecida. Empezó como entrenador en alevines y ha pasado por todas las categorías hasta asumir el difícil reto de conseguir la salvación.

Como ha pasado en otros clubes –el Granada por ejemplo– las leyendas no se olvidan fácilmente. El italiano tiene complicado igualar a Paco López, histórico entrenador en la entidad. Pese a ello, 'SuperPaco' acumuló 27 partidos ligueros sin ganar y el Levante todavía se resiente de esa racha. Lisci y los suyos, con el recuperado Roger Martí, amenaza a una Real que visitará un Ciutat lleno hasta la bandera.

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