Hay que mirar hacia arriba

Los blanquiazules superan con más claridad que goles al Celta gracias a un fútbol más ofensivo que le deja a solo un punto de Europa

Los blanquiazules felicitan a Mikel Oyarzabal, que celebró con genio su tanto, el primero de la Real/ARIZMENDI
Los blanquiazules felicitan a Mikel Oyarzabal, que celebró con genio su tanto, el primero de la Real / ARIZMENDI
Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

El primer triunfo en Anoeta se hizo esperar, pero llegó en un momento muy oportuno. Los tres puntos, después de la victoria conseguida en campo del Levante, colocan a los blanquiazules en una posición privilegiada en vísperas de visitar el Villamarín. La Real Sociedad fue ayer un equipo muy distinto al que habíamos visto hasta ahora en Anoeta y el único pero que se le puede poner es que no terminara goleando al Celta, porque hizo méritos y creó ocasiones de gol para conseguirlo. Esta vez vimos a un equipo con más personalidad, decidido a llevar la iniciativa del juego y, aunque en la parte inicial del encuentro puede que el partido estuviera demasiado abierto, la superioridad local fue aplastante. Sin Illarramendi, pero con Zurutuza y Januzaj estelares al mando de las operaciones, el centro del campo de la Real colocó en multitud de ocasiones a sus delanteros en ventaja sobre la defensa del Celta. Solo llegaron dos goles, pero la Real fabricó ayer más oportunidades que en los cinco partidos anteriores jugados en Anoeta. Y curiosamente fue a marcar su primer tanto en la acción más complicada, en una jugada en la que Willian y Juanmi tuvieron el gol más fácil que el propio Oyarzabal. Pero esta vez la Real llegaba por fuera con Januzaj, y también por dentro. El gol era cosa de tiempo. Con el eibarrés más metido al centro y Willian saliendo a banda izquierda, los realistas encontraron huecos y lo único que les faltó fue sentenciar con un tercer tanto.

Marcaron el segundo, en el que precisamente se juntaron los dos mejores de la noche, pero no acertaron a rematar a un Celta desbordado por momentos. Ya se sabe que cuando perdonas, lo puedes terminar pagando. No lo hizo esta vez la Real, aunque sí tuvo que sufrir más de la cuenta para terminar sumando el ansiado primer triunfo en Anoeta. Tampoco fue casualidad que esos malos momentos llegaran cuando primero Januzaj por lesión -esperemos que no sea importante- y sobre todo después Zurutuza dejaron el terreno de juego. Pero bien está lo que bien acaba y anoche la Real Sociedad sumó el triunfo de forma merecida porque simplemente fue muy superior a su rival.

La segunda victoria consecutivo permite a los de Garitano dar un salto en la clasificación y, sobre todo, debe reafirmar la confianza en sí mismo de un equipo que, como decíamos semanas pasadas, tiene más potencial del que, en algunos momentos, parece que cree tener. Esta Real dispone de jugadores, fútbol, personalidad, plantilla y afición para más. No se debe conformar con haber llegado a la octava posición. No. Tiene la obligación de mirar hacia arriba, de creerse que debe estar en la parte más alta de la clasificación en una competición más igualada que nunca y en la que, como se ha visto, ganar dos partidos seguidos te catapulta hacia arriba.

Hay que seguir. El domingo toca visitar al Betis, un club que acaba de aprobar un presupuesto de 123 millones de euros y dedica 67 a pagar a su primera plantilla..., pero que no es más que esta Real Sociedad que, con la recuperación de algunos jugadores, debe ser muy ambiciosa. Porque se puede.

Lo mejor
El juego blanquiazul, mucho más valiente, no se pareció en nada a lo visto hasta ahora aquí
Lo peor
Tras irse Zurutuza, la Real terminó sufriendo con el gol de Maxi, pero el Celta no tuvo ninguna más
El dato
Cinco puestos asciende de golpe el equipo de Garitano, para colocarse en octava posición
La clave del partido
Las numerosas y buenas ocasiones falladas por los realistas, que debieron sentenciar

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