Real Sociedad

Mikel Oyarzabal: «Aprendí a competir jugando en la calle en Eibar»

Mikel Oyarzabal posa en el 'muro de las leyendas' de Zubieta en el que aparecen los realistas con más partidos en el club./LUSA
Mikel Oyarzabal posa en el 'muro de las leyendas' de Zubieta en el que aparecen los realistas con más partidos en el club. / LUSA

El estandarte blanquiazul repasa sus orígenes en Eibar en vísperas de medirse al equipo de su ciudad y apuesta fuerte por la filosofía de Zubieta

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Mikel Oyarzabal es el hombre de moda de una Real que vive de sus goles. A pesar de su juventud, cumple 22 años dentro de nueve días, ya se le puede considerar como el principal referente txuri-urdin. Es lo que tiene haber heredado el '10' de Xabi Prieto y lucir el brazalete de capitán. El domingo afronta un partido especial al medirse al Eibar, el equipo de su pueblo en el que dio sus primeros pasos. Nadie mejor que él para hablar del derbi guipuzcoano.

- Un eibarrés contra el Eibar. ¿Tiene sensaciones encontradas?

- Siempre es especial jugar contra el equipo de tu pueblo, pero ya he disputado varios y es una situación que tengo normalizada.

- En lo sentimental, ¿es el partido más especial de la temporada?

- Sí, por supuesto. Aunque el de Ipurua lo es más porque miro a la grada y veo a mi familia, a los amigos de mis padres, a mi cuadrilla, a la gente que me conoce desde pequeño y que me cruzo por la calle.

- ¿Vendrán muchos amigos de su cuadrilla a Anoeta?

- Alguno se dejará caer, aunque no serán tantos como en Ipurua.

- ¿Y con quién van el domingo?

- Ellos son del Eibar. Pero también les tira ver que uno de los suyos juegue en la Real. Siempre se alegran de que me vayan bien las cosas. Tendrán el corazón dividido. He vivido muchas cosas con ellos y seguro que más de uno va con la Real.

- ¿No tendrán fácil conseguir entradas?

- Preguntaré a alguno de los compañeros si les sobran y si consigo algunas, ya se las repartiré. De todas formas mis amigos no se caracterizan por pedirme entradas. Saben que no es fácil y se buscan la vida.

- La familia sí estará presente...

- Sí, los aitas, mi hermana y mi novia. Jugando contra el Eibar, a lo mejor se apunta alguien más.

- Otros años se le vio en la grada de Ipurua viendo al Eibar, ¿lo ha hecho esta temporada?

- He ido poco, porque han coincidido bastante partidos con la Real. Fui en la primera jornada contra el Huesca, porque como era un recién ascendido no le conocía y me venía bien para tener referencias de ellos.

- ¿Es socio del Eibar?

- Sí, claro. Es el club que me dio la oportunidad de jugar al fútbol de pequeño. Me gusta ir a Ipurua

- ¿Cuál es ese rincón de Eibar al que se escapaba de niño a dar unas patadas al balón?

- Todos los chavales nos juntábamos a jugar con el balón en la plaza Unzaga, debajo de los Jubilados, enfrente del Ayuntamiento. Era un fútbol callejero que ahora se está perdiendo con las nuevas tecnologías.

- ¿Qué le dio ese juego en la calle?

- Me enseñó a ser más listo, más intuitivo, a competir... Es fácil jugar ahora en Anoeta pero también hay que hacerlo cuando eres pequeño en la plaza, en gravilla, en el barro... Todo eso te va curtiendo.

- ¿Ha cambiado su relación con aquellos niños de la plaza al ser ahora futbolista de Primera?

- Por mi parte, no. Se lo tendrías que preguntar a ellos. Dedicarme al fútbol no debería cambiarme como persona. Mis amigos serán mis amigos siempre. Son los que me apoyarán cuando las cosas no vayan tan bien.

- Lo que uno no puede controlar es cómo le trata el resto, ¿no?

- Para la gente cercana que me conoce de siempre, sigo siendo el mismo. Y eso lo noto en Eibar. Me miran como persona y no tanto como el futbolista, excepto los niños. Para mí es especial estar con ellos porque con muy poco, una foto o un autógrafo, puedo hacerles felices.

- Es realista hasta la médula. En su época ser de la Real y del Eibar no era algo excluyente, ¿no?

- Cuando era pequeño íbamos a Ipurua 700 personas a ver un partido de Segunda B nevando, granizando, con frío... Veíamos el primer tiempo y al descanso íbamos al campo de atrás a jugar al balón. Así pasábamos la tarde. El Eibar peleaba por mantenerse en Segunda. La Real era el equipo de Gipuzkoa en Primera.

- ¿Entonces el Eibar ni imaginaría que algún día estaría en Primera?

- Que va. Cuando subió parecía que iba a ser para un año y ya lleva cinco. Y cada vez está más asentado. El pueblo está viviendo un sueño, porque con tan pocos habitantes no es fácil mantenerse en Primera.

- ¿Quién le metió entonces el gusanillo txuri-urdin?

- No lo sé. En mi familia estaba el Eibar primero, como equipo del pueblo, y luego la Real.

- ¿Su primer recuerdo txuri-urdin?

- Con 7 años vine al hotel de concentración de la Real y me hice fotos con Darko, Nihat, De Pedro, Xabi Alonso... Sería la temporada de la Champions. Aquello me marcó. Otra vez me hice una foto con Riesgo, con el que mi familia comparte amigos comunes, que aún la tengo puesta en mi habitación de Eibar.

- ¿Qué daría por seguir siendo una persona anónima en la calle?

- Es parte de esta profesión. No me puedo quejar, porque soy un privilegiado. Hay que saber llevarlo y, en mi caso, no me cuesta mucho.

- No debe ser tan fácil ser un modelo social con apenas 21 años...

- Un futbolista no es solo lo que hace en el campo sino que también debe tener un buen comportamiento fuera. Gracias a Dios estoy encantado con la educación que me han dado mis padres y no me cuesta mucho ser como soy.

«En Eibar sigo siendo el de siempre; allí aún me ven más como persona que como futbolista»

«La universidad me ayuda a desconectar del fútbol. Es una buena vía de escape»

«Es una barbaridad que me comparen con Prieto. Me falta muchísimo para llegar a su altura»

- ¿La mejor enseñanza que ha recibido de sus aitas?

- Que las cosas no llegan solas, que hay que trabajarlas. Cuando jugaba en la Real en cadetes muchos días tenía que estudiar en el taxi camino de vuelta a casa. No era fácil pero había que hacerlo. Hay que esforzarse mucho para conseguir lo que uno quiere en la vida.

- ¿Qué tal le va en la Universidad? Estaba en el último curso...

- Me quedan seis asignaturas para acabar la carrera. Las cuatro del primer semestre las he aprobado. Para junio espero haber terminado todo.

- ¿Cómo se las arregla para estar al día cuando no puede ir a clase?

- Echando mano de los compañeros, que me pasan los apuntes. También hay trabajos en grupo a los que no falto, trabajos individuales... Al principio de curso hablo con los profesores para saber cómo van a llevar la asignatura y así organizarme. Y luego, al final, es estudiar. Voy a una academia y eso me ayuda a aprovechar mejor las horas de estudio.

- ¿Ese tiempo en la universidad le ayuda a tener los pies en el suelo?

- Más que eso me ayuda a desconectar. Si eliges una carrera que te gusta, es una buena vía de escape para olvidar un mal día en el fútbol.

- ¿Se suele llevar los libros en los viajes con el equipo?

- Sí. La última vez hace dos semanas a Valladolid. Tenía examen de contabilidad el lunes y aproveché el viaje en autobús y luego en la habitación para hacer un repaso. El día del partido no los toco, porque prefiero centrarme en el fútbol.

- Este año ha dejado de compartir piso con otros estudiantes en Amara para ir a vivir con la novia. ¿Mucho cambio?

- No. Ella también estudia y nos organizamos bien con los horarios.

- ¿Qué tareas le toca hacer en casa?

- Hacemos todo entre los dos, pero yo me encargo de la compra y de hacer la cena muchos días. Suelo ir a comprar al mediodía, cuando salgo del entrenamiento, que es cuando menos gente hay y tardo menos.

- ¿Es buen cocinero?

- No, pero me gusta. Disfruto comiendo lo que yo preparo. Me ayuda a pensar en otras cosas.

- ¿Qué plato le sale bien?

- La tortilla de patata. Me lleva más de media hora hacerla, pero luego merece la pena.

- Ya lleva cuatro años viviendo en Donostia, ¿es un eibarrés en la capital o un donostiarra de Eibar?

- Más lo segundo. El año que debuté vivía en la residencia, luego pasé dos compartiendo piso de estudiantes con amigos de Eibar en Amara y este me he ido a vivir a El Antiguo.

- ¿Ese rincón donostiarra en el que consigue evadirse del mundo?

- El muro de Sagüés. Con buen día me puedo pasar horas mirando al mar sin pensar en nada. Me relaja.

- Pero los findes sigue yendo a Eibar, ¿qué le da ese regreso a casa?

- Volver a los orígenes. Futbolísticamente lo tengo todo en Donosti, pero personalmente mis raíces están en Eibar. Me gusta estar con los míos, tomarme un café en el bar de siempre... Esas cosas.

- ¿Mantiene su habitación en casa de los aitas?

- Sí, claro. Que no me la toquen.

- ¿Un póster que tenga allí colgado?

- Uno de la Real de la temporada 16/17, el primero en el que aparezco. Porque en el año anterior, aunque jugué toda la segunda vuelta, no salía. También esas fotos mías de pequeño con jugadores de la Real y uno de esos pósters del cuerpo humano que te daban en el cole para conocer los huesos y los músculos. Está encima de la cama -risas-.

- ¿Cómo alguien tan normal y tan joven puede ser ya el capitán?

- Las cosas llegan así y hay que hacerles frente. La vida trata de eso.

- Es que hace menos de un año que un tal Xabi Prieto lucía el '10' y portaba el brazalete...

- Esto es un tren que pasa y tiene dos opciones: o subirte a él o quedarte en la estación.

«Mi cuadrilla es del Eibar pero seguro que más de uno va el domingo con la Real»

«Es especial jugar ante el equipo de mi pueblo, aunque el partido de Ipurua me gusta más»

- ¿Cuánta culpa tiene Xabi en la forma que tiene de sentir el club?

- Mucha. Fue el mejor capitán posible, tanto dentro como fuera del campo. Nos inculcó un amor y un respeto muy grande por la Real.

- ¿En las últimas semanas he llegado a escuchar que Oyarzabal es mejor que Prieto? ¿El alumno supera al maestro?

- Eso es una barbaridad. Me falta muchísimo para llegar a donde ha llegado él. Tiene más de 500 partidos con la Real, ha jugado tres veces en Europa, una Champions, unas semifinales de Copa, ha sido muchos años capitán...

- ¿Tenemos la sensación de que cada gol que mete se aleja un poco más de la Real?

- Tengo contrato hasta 2024 y quiero seguir creciendo en la Real. Soy muy feliz aquí. Me ilusiona el proyecto de futuro que tenemos.

- ¿A qué se refiere?

- A la juventud que tenemos. En los últimos años ha subido mucha gente del Sanse y eso se refleja en la edad media de la plantilla. Puede que ahora sea un hándicap pero a futuro va a ser una ventaja. Y hay muchos por abajo que vienen pisando fuerte. Este año ha habido ocho debutantes en Primera. Es algo que a veces olvidamos. La Real funciona así y es normal que lo haga viendo el rendimiento que da el trabajo con la base en Zubieta.

- ¿...?

- Este año hemos coincidido en el primer equipo cuatro jugadores de la misma generación que llevamos juntos desde cadetes: Zubeldia, Aihen, Guevara y yo. No creo que algo así se dé en ningún otro club. Normalmente salen uno o dos jugadores de una generación como mucho. Es una satisfacción y un orgullo enorme verte en Primera con compañeros con los que has vivido tantas experiencias. La Real funciona así. Es por lo que se caracteriza, por sacar frutos de la cantera. Y ojalá siga así mucho años.

- ¿Qué le gustaría alcanzar algún día con la Real?

- Ganar un título. No sé si va a ser el año que viene o dentro de cinco. Porque decirlo es fácil y conseguirlo más difícil. Yo trabajo duro para dejar al club donde se merece, llevar el escudo a lo más alto y poder decir orgulloso un día que lo he dado todo por la Real.

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