Real Sociedad

Merino, los brotes verdes de la Real Sociedad

Mikel Merino posa en la grada de Zubieta ante los asientos azules que caracterizan el campo principal José Luis Orbegozo./LOBO ALTUNA
Mikel Merino posa en la grada de Zubieta ante los asientos azules que caracterizan el campo principal José Luis Orbegozo. / LOBO ALTUNA

Empezó de forma tímida pero avanzan las jornadas y va ganando trascendencia en la Real Sociedad | Merino no jugaba dos partidos completos de forma consecutiva desde hace un año. Jugó en Huesca y ante el Rayo y ya se ha ganado la confianza

ÁLVARO VICENTESAN SEBASTIÁN.

Doce meses después, Mikel Merino (Pamplona, 1996) volvió a jugar dos partidos completos de forma consecutiva. El dato no es baladí porque refleja la falta de minutos y continuidad que ha castigado al jugador en los últimos tiempos. No en la Real, sino antes en el Newcastle y en el Borussia Dortmund. Merino no jugaba los noventa minutos desde el 31 de enero cuando el Newcastle recibió al Burnley en la Premier. Pero la cosa no acaba ahí, porque hay que remontarse todavía más atrás, a septiembre del año pasado, para encontrar al menos dos jornadas seguidas en las que Merino jugó completos más de dos partidos seguidos. En ese momento fueron cinco, del 20 de agosto al 24 de septiembre, todos en la Premier.

Esa falta de ritmo de competición es lo que le empujó a salir de Inglaterra y la que también le ha impedido ser protagonista en la Real Sociedad desde el primer partido de Liga. Por hache o por be, Merino ha estado a la sombra de los otros dos fichajes pese a que Sandro todavía ni siquiera ha debutado, pero ha sido destaparse en Huesca con el gol que dio los tres puntos y jugar los noventa minutos ante el Rayo para confirmar que el esfuerzo que hizo la Real este verano -doce millones de euros- tenía sentido. Él encarna los brotes verdes de la Real.

A Merino le ha costado un mes ganarse los noventa minutos. Garitano le ha dosificado ante su falta de ritmo de competición, le ha ido dando confianza a cuentagotas y ya ante el Huesca salió de inicio y por primera vez no fue sustituido. Y repitió ante el Rayo. Ahora, una vez alcanzado el ritmo y el nivel físico de sus compañeros, tiene pinta de que va a ser uno de los jugadores de confianza de Garitano en una zona del campo sobrecargada en la que está apostando por variar dibujos y futbolistas en función del rival. La incógnita se despejará mañana cuando la Real reciba al Valencia en Anoeta a partir de las 13 horas.

Hasta la fecha, Merino se ha adaptado en la Real Sociedad a diferentes posiciones, siempre en el centro del campo aunque con distintas funciones según el partido. En un sitio u otro no ha pasado desapercibido. Tiene presencia.

Merino Jugó 58 minutos ante el Villarreal, 32 en Leganés, 8 ante el Barcelona y todo en Huesca y ante el Rayo

El jugador de la Real Sociedad se ha adaptado a diferentes posiciones en el mediocampo y marcó el gol del triunfo en Huesca

En Villarreal, en el primer partido de Liga, Merino se situó en la zona ancha junto a Illarramendi, Zubeldia y Pardo, algo que no había sucedido hasta ese momento. Ni siquiera tres de ellos habían coincidido a la vez sobre el verde. Oyarzabal, a la derecha, fue el enganche por detrás de un Willian José que ejerció de referente más adelantado y volvió a ser determinante. En ese partido que acabó con victoria, Merino jugó escorado en la izquierda y no se le vio a gusto en esa posición, lejos de zonas interiores en las que brilla más. Fue sustituido en el minuto 58.

Una semana después, en Leganés, él fue el sacrificado en el centro del campo al quedarse en el banquillo. La Real se puso con una renta de dos goles pero en la segunda parte le tocó achicar y Merino fue uno de los elegidos para tratar de mantener la ventaja. Entró por Zurutuza en el minuto 58 cuando el Leganés había hecho su primer gol. Empezó como segundo delantero para ganar balones de cabeza y acabó a la izquierda. Ya saben cómo acabó el partido: El Zhar empató en el 88.

En Ipurua, baja

En Eibar ni siquiera se vistió de corto porque en los días anteriores al partido tuvo unas molestias en la zona cervical que le impidieron seguir el ritmo de entrenamiento de sus compañeros. Garitano realizó dos cambios en la alineación con respecto a la jornada anterior en Leganés. Uno fue obligado por la lesión de Diego Llorente, cuyo puesto ocupó Aritz Elustondo. El otro fue por decisión técnica, al dar entrada a Sangalli en la derecha en detrimento de Zurutuza, que está vez se quedó en el banquillo. Los nueve restantes fueron los mismos que jugaron en Butarque: Rulli, Zaldua, Héctor Moreno, Theo, Illarramendi, Zubeldia, Oyarzabal, Juanmi y Willian José.

Ante el Barcelona en Anoeta (1-2), otra vez Merino empezó en el banco, pero los últimos ocho minutos de partido le bastaron para demostrar que es futbolista. Sirvió balones por dentro, trató de dar salida a sus compañeros cuando estaban en problemas y dio un gran pase por arriba en el borde del área a Juanmi que pudo ser el empate a dos. Ese día el aficionado de la Real vio algo distinto a lo que hay en el equipo.

Y una semana después, en Huesca, esos primeros destellos tuvieron continuidad al marcar un gol de bella factura tras un disparo desde fuera del área. Merino, en el dibujo 1-4-3-2-1 que planteó Garitano en El Alcoraz, jugó de volante derecho, con Zubeldia de pivote y Pardo por la derecha. Illarra mendi fue suplente. Merino participó en las mejores acciones ofensivas, fue el referente por alto en los saques de meta de Rulli y su defensa del primer palo fue clave en el balón parado en el tramo final.

Ese actuación le hizo mantenerse en el once en el último ante el Rayo. El técnico de Bergara no tocó nada en el centro del campo. Situó a Zubeldia de pivote y Pardo y Merino en el segundo y tercer escalón de la zona ancha, con Sangalli en la derecha. Se quedaron fuera Zurutuza y otra vez Illarramendi. Esta vez Merino ejerció de segundo en la presión adelantada junto a Bautista. Hubo momentos en los que fue él quien presionaba de cerca a los centrales del Rayo. Esta vez no estuvo tan acertado, le costó asentarse en una zona determinada, pero Merino va a más.

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