Lo mejor, la cerveza

La falta de contundencia en el centro de la defensa ha costado tres puntos en las dos últimas jornadas. Y eso que Aritz fue uno de los mejores en Ipurua. La Real tiene un problema que resolver si no quiere convertirse en un gigante con pies de barro

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Visitar Ipurua se ha convertido en una pesadilla para la Real. Cuatro derrotas y un empate sin goles en casa de un equipo con solo cinco años de recorrido en Primera es como para hacérselo mirar. Y da igual quién se siente en el banquillo. Arrasate, Eusebio, ahora Garitano... Todos se han vuelto de vacío de un campo en el que hace dos semanas ganó el Huesca en su debut en Primera. Cosas que pasan. El único que salió vivo de allí fue Imanol hace cinco meses con un guion muy parecido al del viernes aunque mejor resuelto en las área.

Solo con acercarme a las inmediaciones del bonito campo eibarrés -me encanta ese sabor británico que conserva con las gradas encima del césped- ya me entran sudores fríos por lo que temo que va a pasar. Esta vez no fue diferente.

Como hay que ir con tiempo para dejar bien aparcado el coche me encontré fuera del estadio con dos horas y media por delante, así que para catar el ambiente y llenar algo el estómago decidí entrar a uno de los bares que hay en los alrededores. Tampoco era cuestión de meterse a la cama a las dos de la madrugada con la tripa vacía.

En la barra se veían más camisetas blanquiazules que azulgranas. Sería cosa de que los locales subieron ya cenados al partido. Pedí un bocadillo de chorizo y una cerveza de barril. Me dieron envidia esos cañeros helados que se estilan hoy en día. Aunque la sirviesen en vaso de plástico, que como había partido el vidrio estaba prohibido. Claro que helado me quedé yo cuando me clavaron 7,20, cinco por el bocata y 2,20 por la caña -que no cañón-. Me debieron ver cara de alternar por la 31 de agosto. Si no, no me lo explico. Es curioso que una semana antes en Butarque pagase dos euros por bocadillo y coca-cola. En fin, mientras lográsemos un buen resultado daba todo por bien empleado.

Con las ideas más claras. Creo que este partido ha sido el que menos me ha disgustado de los tres disputados. Tampoco estaba el listón demasiado alto, la verdad. Vi a la Real con las ideas más claras acerca de lo que quería hacer y siendo sincero, me pareció la vez en que más cerca hemos estado de ganar en Ipurua. Más que hace cinco meses cuando empató.

Volvió a ser valiente Garitano como en Leganés en su planteamiento inicial. Otras cosa fue el devenir del encuentro. Puso a Juanmi y Willian José arriba dejando la zona ancha para Illarramendi y Zubeldia y las esquinas a Sangalli y Oyarzabal. No se necesitaba gente para poblar el centro del campo sino jugadores para correr al espacio y tratar de presionar desde arriba para generar el fallo del contrario.

Así lo hizo Willian José nada más arrancar al aprovechar un error en el pase de Sergio Álvarez, pero le faltó confianza para jugársela ante Dmitrovic. Después llegó la jugada del penalti en cuatro acciones técnicas -tres pases y un regate- que desarbolaron a la zaga local. En la segunda parte fue similar la combinación entre Zubeldia y Sangalli que generó la gran ocasión de Juanmi. Hay dos cosas a destacar de esa acción: la rapidez para atacar y que hubiera dos delanteros en zona de remate -Bautista y Juanmi-. Por lo demás, antes del descanso Illarramendi, en una falta, y Theo, desde fuera del área, no anduvieron lejos de marcar.

Con cinco goles fuera anotados en tres salidas la Real no tiene un problema ofensivo. Es cierto que no quiere el balón -aunque sus mejores minutos los hizo con él en el arranque de Butarque- y que prefiere ser más un equipo de reacción que de acción, pero en Ipurua al menos desarrolló el mejor plan que hemos visto en estos cinco años -Rulli no tuvo trabajo-. Aunque ya sabemos que este es un partido especial y es difícil extraer conclusiones para el futuro.

Vamos a sufrir atrás. Desde que arrancó la pretemporada pensé que el problema más urgente a resolver estaba en el centro de la defensa. Y así lo compartí en esta sección. Eso antes de que Llorente cayera lesionado, así que ahora imagínense. Preocupación que fue aumentando conforme se sucedieron los amistosos y vi a lo que quería jugar la Real con Garitano.

No voy a poner en duda la calidad de Héctor Moreno. De un internacional con México que tan buen recuerdo dejó en el Espanyol. Pero es un central con salida de balón para jugar con defensa adelantada que en el área propia está vendido en los duelos por su falta de contundencia. En Villarreal dejó hacer a Gerard en el tanto local y en Ipurua Charles le robó la cartera en el descuento. No voy a poner en su debe tampoco que El Zhar le coló por debajo de las piernas en el 1-2 en Leganés. Pero es un buen central para jugar a otra cosa. Peter Sagan es el campeón del mundo y no ganará nunca el Tour.

La dirección de fútbol estuvo sopesando la opción de moverle en el mercado -tuvo buenas propuestas desde Turquía- y traer a otro central más solvente en las distancias cortas que permita defender el área con mejores prestaciones. Pero ya saben cómo funciona esto. Entre 'quiero ver cómo va la pretemporada y estate quieto', la Liga se echó encima y nos hemos quedado con un agujero atrás que nos va a costar puntos. De momento tres en dos jornadas.

Navas o la opción de Zubeldia. Sin posibilidad de maniobra hasta que en diciembre vuelva Llorente ahora mismo solo veo dos opciones para salir airosos del paso. La primera es que vuelva Navas pronto y le respete la salud. El año pasado formó una buena pareja con Aritz, porque lo que le falta a uno lo tiene el otro y al revés, y este no tendría por qué ser diferente.

La otra alternativa es retrasar a Zubeldia. Sería una faena sacar al chaval de su ubicación natural donde tan bien lo está haciendo pero Mikel Merino puede mantener las prestaciones del centro del campo junto a Illarramendi. No veo otra posibilidad para afianzar la retaguardia. Porque si no lo hace, la Real corre el riesgo de convertirse en un gigante de barro.

El buen rendimiento que está dando Zubeldia me sirve para recordar un hecho que no se puede pasar por alto. Y es que con la entrada de Zurutuza el cuadro txuri-urdin dispuso en el campo a ocho canteranos -Zaldua, Aritz, Illarramendi, Zubeldia, Sangalli, Oyarzabal, Bautista y el propio Zuru-. Algo a tener en cuenta cuando en un año se han ido, por distintos motivos, gente como Mikel, Markel, Yuri, Iñigo, Carlos Martínez, Prieto y Odriozola. Y el nivel que ofrecieron los chavales fue notable, con buenas actuaciones de Bautista, que hizo daño a los centrales armeros por arriba, y de Sangalli en su debut. Lástima que el estreno de Merquelanz quedase empañado por su grave lesión de rodilla, la segunda en nueve meses.

Esta Real en construcción necesita tiempo. Está claro. Pero también un buen cocinero que sepa sacar el mejor partido de los ingredientes. En ello está Garitano. Ah, por cierto, que se me olvidaba. La caña estaba buena. Fresquita, con sabor y bien tirada. Fue lo mejor del viernes en Ipurua.

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