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JOSÉ MARI LÓPEZ
El martes será otra historia

Real Sociedad

El martes será otra historia

La vuelta de la semifinal de Copa llega en el momento más comprometido del curso para la Real, pero confía en darle la vuelta al calor de la afición

Imanol Troyano

San Sebastián

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Domingo, 25 de febrero 2024, 07:04

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El partido más importante de la temporada de la Real Sociedad llega en uno de los momentos más comprometidos del curso para el conjunto txuri-urdin. El viernes se vivió uno de los partidos más extraños que se recuerdan en los últimos años en el Reale Arena con la ausencia de Bultzada en los dos sectores centrales de la grada Aitor Zabaleta y el agradecimiento de los jugadores al término del encuentro a una grada prácticamente vacía.

No es la mejor manera de afrontar la vuelta de las semifinales de Copa contra el Mallorca, por mucho que Imanol asegurara después en rueda de prensa que esta derrota le iba a venir bien al equipo para encarar lo que viene. La grada no estará muy conforme con lo que indicó el oriotarra, si bien confía en que lo del martes sea otra historia.

El estado de ánimo de la familia txuri-urdin no es el óptimo para hacer frente a un partido de la talla de este, tampoco el estado de forma del equipo, absolutamente peleado con el gol e incapaz de conseguir una victoria en casa desde el 26 de noviembre. Pero con toda esa carga debe responder la Real y su afición, un binomio de éxito en el último lustro desde la reforma del estadio y desde que está Imanol en el banquillo.

El principal motivo que esgrimió el oriotarra en su comparecencia del jueves en Zubieta para versar sobre el duelo del martes fue precisamente la afición. «Hemos jugado una final no hace mucho, pero lo grande y bonito es disfrutarla con público», insistió. El equipo jugará su primer partido en casa en esta edición de Copa y la afición seguro que está de su parte.

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El cuadro guipuzcoano está decidido a cortar de raíz la mala racha de resultados que viene cosechando ante su gente desde la victoria ante el Sevilla allá por el mes de noviembre. Desde entonces, los de Imanol han disputado seis encuentros en Anoeta y no han sumado ninguna victoria (Salzburgo, Betis, Alavés, Rayo, Osasuna y Villarreal). Pero la Real no quiere mirar atrás.

Para lograr ese ansiado billete a La Cartuja, los blanquiazules tendrán que mejorar sus registros goleadores. El tanto de Kubo ante el Mallorca en Liga rompió una sequía de 512 minutos sin ver puerta. El viernes la Real volvió a ver puerta, pero el gol de Merino no fue suficiente para arañar siquiera un punto. La Real tiene que recobrar sus mejores sensaciones ante un Mallorca que no le puede superar ni en fútbol ni en ilusión.

Paciencia y evitar los errores

El partido de Liga en Son Moix puede servir como indicador para adivinar lo que se le avecina al equipo guipuzcoano el martes. Los de Javier Aguirre ya demostraron en el partido de ida de las semifinales y en el último de la competición doméstica lo correosos que pueden llegar a ser en defensa. El mexicano volverá a poner en liza la línea de cinco atrás con toda seguridad y permitirá a la Real llevar el peso del encuentro. Manejar el balón, a la espera de poder sorprender a la contra.

La escuadra txuri-urdin deberá armarse de paciencia en fase ofensiva y tendrá que evitar cometer esos errores inocentes en la zaga que le están penalizando más de la cuenta últimamente. La Real está preparada para afrontar partidos como el del martes ante rivales que plantan su autobús en el área y apenas conceden espacios atrás.

El conjunto txuri-urdin cuenta con diferentes recursos para combatir el intenso repliegue del adversario. En las últimas jornadas se ha acostumbrado a emplear un juego más directo para hacer daño al contrario. De esta forma se llevó los tres minutos en el último suspiro ante el propio Mallorca en Liga.

El rival y la tipología de la propia plantilla txuri-urdin ayudan a entender la transformación que ha experimentado a la hora de construir sus ataques. Cada vez insiste más en ese juego directo, principalmente a través de los centros laterales, lo que ocurre es que no está siendo capaz de sacar todo el rédito posible en última instancia a ese tipo de acciones. El viernes los realistas colgaron 26 balones al área y ninguno fue correspondido con un remate.

Para entender este cambio de paradigma en el ataque hay que remontarse a verano. La dirección deportiva apostó decididamente por dar una vuelta de tuerca a los carriles exteriores e incorporó a tres nuevos laterales –Traoré, Odriozola y Tierney–, mientras que salieron otros tantos, Gorosabel, Sola y Diego Rico. Solo permaneció Aihen de la temporada pasada, pero su desgraciada lesión le ha hecho desaparecer del mapa y Galán llegó en enero para sustituirle. Cuatro laterales nuevos. Se pensó así en reforzar los dos carriles exteriores para facilitar el juego en ataque cuando el rival acumulara muchos hombres por dentro.

Desborde por fuera

La grave lesión de David Silva en pretemporada aceleró esa apuesta. La plantilla se quedó sin el mejor filtrador de pases interiores en un visto y ni visto. El canario era el único capaz de encontrar espacios por dentro ante adversarios replegados.

Además, Imanol contaba con valiosos recursos por fuera como Oyarzabal, Kubo y Barrenetxea, más Cho, con los que poder dotar al equipo de mayores herramientas. Ahora, sin el francés, Becker ha emergido como esa figura capaz de aportar desborde por las dos alas.

Todas esas piezas vienen a configurar el escenario de partido ideal para los delanteros con marcado perfil rematador: Sadiq, Carlos Fernández y André Silva. La Real pretendía mejorar su presencia en esa zona del campo a través de tres atacantes con marcado perfil rematador. Pero también con la llegada de los hombres de segunda línea, casos de Merino, Brais o Turrientes.

La Real explotó estas situaciones del juego desde las primeras jornadas de Liga. Kubo anotó el primer gol de la temporada ante el Girona tras aprovechar una asistencia de Aihen por el costado izquierdo, mientras que Barrenetxea cabeceó a la red en el segundo palo contra el Celta un buen centro por la derecha del nipón. Hubo más. Barrenetxea de nuevo acertó en conectar otro envío lateral de Kubo en el Bernabéu y Brais remató al fondo de la portería un nuevo centro lateral del japonés ante el Mallorca en el Reale Arena.

El propio Barrenetxea reconoció en una entrevista concedida a este periódico en septiembre que estaban «entrenando muchos centros, sobre todo al segundo palo. Llegamos con mucha gente al área y tenemos que enfocarnos mucho en eso». Con su declaración el donostiarra constataba esa realidad de que el remate no era una cuestión exclusiva del delantero.

En las últimas jornadas ha crecido de manera exponencial la cantidad de centros laterales llevados a cabo por el equipo. 27 ante Osasuna, 24 ante el Mallorca en Liga y los 26 del Villarreal. El gol, sin embargo, se resiste. Pero será cuestión de tiempo que empiecen a entrar. La Real merece más por todo lo que genera.

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