«Le mando ánimos a Luca, he pasado por lo mismo y se supera»

Adrián Crowley. / DE LA HERA
Adrián Crowley. / DE LA HERA

Adrián Crowley, jugador del Bidasoa-Irun, sufrió un ictus el pasado 7 de septiembre y ya ha empezado a hacer un poco de gimnasio y bici

Borja Olazabal
BORJA OLAZABAL IRUN.

La mala suerte ha golpeado al deporte guipuzcoano en los últimos meses con la palabra ictus. Una palabra que asusta y que sorprende verla asociada a gente joven. Más aún, si estos jóvenes son deportistas de élite. Y es que no hay que echar la vista muy atrás para encontrar un caso similar al que está sufriendo el realista Luca Sangalli.

El pasado 7 de septiembre, Adrián Crowley, jugador del Bidasoa-Irun, también sufrió este tipo de lesión cerebrovascular. Le sucedió mientras dormía y al despertar apenas notaba un dolor de cabeza similar al de las migrañas que suele padecer.

Ese mismo día, a su equipo le tocaba jugar contra el Anaitasuna y el irundarra participó en el partido, pero al persistir el dolor de cabeza, acompañado con un pequeño problema de visión, decidió acudir al hospital Bidasoa, donde se le detectó un trombo en la zona occipital izquierda de su cerebro.

«Las primeras semanas fueron las más movidas porque me hicieron un montón de pruebas»

Este periódico se ha puesto en contacto con Crowley, que estaba al tanto de lo sucedido en la tarde del miércoles y no ha dudado en mandar un mensaje de ánimo para Sangalli. «He leído que ha tenido un ictus leve y lo que me pasó a mí fue similar. Las primeras semanas fueron un poco movidas porque me hicieron un montón de pruebas, pero poco a poco va siendo todo más tranquilo. Me gustaría mandarle ánimos a Luca porque yo he pasado lo mismo y poco a poco se va superando».

El extremo irundarra cree que el jugador de la Real tiene que estar tranquilo, aunque también es cauto. «¿Todavía no se sabe bien lo que le ha pasado, verdad? Lo primero es esperar a que se le hagan todas las pruebas».

Una de las preguntas que se hacen los aficionados del cuadro realista es cuánto tiempo estará de baja Sangalli. Como dice Crowley, lo primero es esperar a que se le realicen todos los exámenes médicos correspondientes, pero el jugador del Bidasoa explica que «yo he estado mes y medio sin hacer nada. Primero con todas las pruebas que me hicieron y luego guardando reposo absoluto. Ya tengo el alta y he empezado a hacer algo, pero solo un poco de gimnasio y de bici».

Al margen de lo relacionado con el deporte, Crowley está haciendo vida normal. Aunque ahora ya lo haga para realizar algunos ejercicios, ha sido habitual encontrarle en el polideportivo de Artaleku viendo los entrenamientos de sus compañeros o animándoles en los partidos que el Bidasoa ha disputado como local. También ha participado en el último 'spot' grabado por el club para anunciar el partido de mañana contra el Benidorm.

Y tampoco es difícil verle paseando por Irun o tomando algo. Incluso el pasado fin de semana acudió a la boda de un amigo. Su día a día es como el de cualquier persona, aunque todavía tendrá que esperar un tiempo para volver a competir al máximo nivel.

No sabe cuándo jugará

A pesar de tener el alta médica, en la entrevista que concedió a este periódico la semana pasada ya dijo que «dentro de dos o tres semanas veré si puedo meterme en la pista, tocar balón y empezar a entrenar poco a poco con mis compañeros. Lo único que me frena es la vista, porque en lo que me ha afectado el ictus es en la visión. Hay un lado del que no veo muy bien, tengo como una especie de neblina. Así que jugar, no sé cuándo podré volver a hacerlo».

De lo que le sucedió contaba que «me desperté con dolor de cabeza y no veía bien, pero pensé que era una migraña. Fui al partido normal, calenté y salí como titular, pero a los quince minutos pedí el cambio porque no veía bien los balones que me llegaban desde el lateral. Físicamente no me pasaba nada, pero tenía esa sensación rara en el ojo. Al acabar el partido fui al hospital y vieron que había tenido un pequeño trombo».

A pesar de no tener fecha para volver a la competición, lo que sí dejó claro el extremo del Bidasoa fue que «no tengo miedo de volver a jugar. Si me hubiera pasado jugando me lo pensaba, pero es que me pasó mientras dormía. Todos los médicos me han dicho que vaya recuperando mi vida normal porque ahora tengo las mismas posibilidades que cualquier otra persona de que me vuelva a pasar».

Y su vida normal es vestirse de amarillo, como la de Luca es colocarse la elástica txuri-urdin. Que les veamos así pronto.

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