Sangalli: «Llegué a pensar que no podría seguir jugando, así que esto es casi otro debut»

Luca Sangalli es un hombre feliz después de su regreso a los terrenos de juego en el Villamarín./RS
Luca Sangalli es un hombre feliz después de su regreso a los terrenos de juego en el Villamarín. / RS

Agradece la actuación del doctor Barrera, admite que se asustó cuando fue ingresado y que respiró aliviado cuando le dijeron que volvería a jugar

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZSEVILLA.

Luca Sangalli (Donostia, 1995) fue el gran protagonista el jueves en el Villamarín. Después de sufrir un ictus leve el 31 de octubre, volvió a los terrenos de juego y lo hizo demostrando un gran nivel. Aún con la emoción contenida por las sensaciones vividas en su regreso atendió a DV en el mismo estadio verdiblanco, ya que ayer la plantilla tenía fiesta y debía aprovechar el día libre para resolver varios asuntos personales.

- ¿Cómo vivió su vuelta?

- Personalmente lo llevé bastante bien. Después de este tiempo de ausencia me sentí cómodo ante un equipo que siempre exige muchisímo en su campo como el Betis.

- Fue casi como un segundo debut, ¿verdad?

- El debut es algo que estuve soñando toda la vida. Pero sí, esto es casi como otro debut. Estoy muy feliz de haber jugado después de tantas semanas de baja.

- ¿Qué sensación le quedó?

- De felicidad absoluta. Un jugador quiere estar en el campo. Sabemos que también hay lesiones a lo largo de una carrera con las que hay que convivir, pero estoy feliz de haber vuelto y dejar todo esto atrás.

- ¿Qué ha hecho en los últimos meses para que no se le notase la inactividad?

- He estado entrenándome por mi cuenta. Los médicos han llevado mi recuperación de forma paulatina para que cuando regresase estuviera lo mejor posible. El ictus no me ha limitado para entrenarme. He intentado prepararme a tope para que cuando volviese a jugar estuviese al nivel. Los recuperadores han hecho una gran labor para readaptarme a la competición y todo ese trabajo condicional ha tenido su premio, porque competir en casa del Betis no es nada fácil. Es un equipo que te exige mucho.

- ¿Se vio al mismo nivel que cuando jugó el último partido en el Wanda Metropolitano?

-Después de un comienzo de temporada irregular, empecé a jugar varios partidos y eso te da ritmo. Ahora lo que quiero es recuperar ese nivel y seguir mejorando, porque no hay que olvidar que se trata de mi primera temporada en Primera.

- Ahora que ha pasado tiempo, ¿cómo recuerda el susto que vivió?

- Estaba en la universidad haciendo un examen. De repente me empezó a fallar la visión y sentí un dolor de cabeza muy fuerte. Contacté con el médico de la Real, Javier Barrera, vino inmediatamente y vio que el asunto no era normal. Llamó a la ambulancia y me llevaron enseguida al hospital. Le estoy muy agradecido a Javier por la rapidez con la que actuó y el criterio que tuvo de llevarme cuanto antes al hospital.

- ¿Había sufrido antes algún episodio parecido?

- Nunca me había mareado ni nada por el estilo. Pensaba que era un mareo normal. Cuando en el hospital me llevaban a la unidad de ictus me asusté bastante, la verdad. Afortunadamente enseguida me encontré normal de nuevo y la recuperación ha sido buena.

- ¿Cómo fueron esos días en Cuidados Intensivos?

- Difíciles. Es una unidad especial en la que solo te puede visitar una persona. Allí estuve un par de días. Siempre tuve alguien cerca y eso me vino bien para no darle muchas vueltas a la cabeza y sentirme acompañado. Fue un gran apoyo en esos momentos difíciles.

- ¿Pensó que podría estar tan pronto jugando de nuevo?

- Al principio creí que sería más lento. Al final, gracias a los médicos, ha sido más corto. Hubo un momento en el que pensé que no podría seguir jugando al fútbol. Se me pasó por la cabeza, pero en cuanto los médicos me dijeron que volvería a jugar me quedé más tranquilo. No sabía lo que me estaba pasando y no tomé consciencia de la gravedad del asunto. Afortunadamente todo ha quedado en un ictus leve que no ha tenido consecuencias.

- ¿Aprobó el examen?

- Sí, sí. Lo aprobé. Me quedaba poco para acabar y me corrigieron hasta donde lo había hecho, y como estaba bien, me aprobaron.

- Ya terminó la carrera, ¿no? ¿Ahora qué estudia?

- Segundo año de Máster en Ingeniería Industrial. Los cuatro años de carrera quedaron atrás, sí.

- Lo primero que hizo tras salir del hospital fue ir a Anoeta a ver aquel partido ante el Sevilla en vez de quedarse descansando en casa...

- No podía faltar. Habiendo partido tenía que estar animando al equipo y con los compañeros. Para ellos fue muy importante verme allí, porque sé que también lo pasaron mal. Ya les habían dicho que estaba bien, pero no es lo mismo que te vean con ellos que te lo cuenten.

- La afición también le ha recordado en este tiempo.

- Ese día del Sevilla lo pasé mal (risas). Estaba con mis compañeros en el palco y me daba vergüenza que cantasen mi nombre. No sabía qué hacer cuando hasta entonces había sido yo en la grada el que había coreado los grandes nombres de la Real. Fue algo especial que guardo muy dentro. Agradezco a la afición todo el cariño que me ha demostrado.

- Ya le han pasado cosas en estos cinco meses, ¿verdad?

- Desde mi debut ha ido todo muy rápido. Son experiencias que te curten en la vida pero ahora quiero dejar atrás todo esto y que las cosas sigan su curso.

- ¿Qué habría pasado si mete ese gol en el minuto cinco al Betis?

- No lo sé. Cuando me vi delante del portero pensé: 'como la meta la lío gorda'. Era prácticamente el primer balón que tocaba. Hubiese sido la leche. Habría estado bien, pero nos queda el partido de vuelta y la eliminatoria está en nuestras manos.

- ¿Cuándo se enteró que jugaba?

- Me lo comentó Imanol en Zubieta la víspera de viajar a Sevilla y fue un subidón.

- ¿Se lo dijo a alguien?

- Solo a mis padres. Ni mi hermano se enteró. El once no se sabía...

- ¿Le sorprendió?

- No. Llevaba dos semanas entrenando con normalidad y me lo tomé con naturalidad. Imanol me conoce desde hace varios años y sabe lo que puedo dar. Me dijo que jugase como siempre y la cosa salió bien. Tenía nervios por el hecho de volver pero en cuanto empezó el partido me tranquilicé bastante.

- ¿Ha guardado la camiseta?

- Sí, claro. La voy a poner junto a la del debut y la de San Mamés. Son tres partidos muy especiales.

- ¿Y alguna del Betis se llevó?

- No. Todo el mundo quería la de Canales, pero había gente que había compartido vestuario más tiempo con él y estaba muy solicitada.

- ¿Qué sintió cuando los aficionados del Villamarín le despidieron con una ovación al ser sustituido?

- Fue un detalle muy bonito. Me sorprendió mucho y me llegó muy dentro. Lo agradezco porque la gente reconoce lo que he pasado y lo mucho que he trabajado para recuperarme. Lo valoro mucho porque se trata de una afición rival.

- ¿Cuántos mensajes habrá recibido en estos meses?

- Un montón. No sabría decirte. Más que cuando marqué el gol al Athletic. Eso sin contar los que han recibido mis padres y mi hermano.

- ¿Y ahora qué?

- Hemos empezado bien el 2019 y hay que mantener la racha. La victoria en el Bernabéu fue un subidón. Disfruté mucho. Ahora tenemos dos partidos ante nuestra afición y queremos ganar primero al Espanyol y luego seguir adelante en la Copa, una competición ilusionante.

- ¿Qué les ha dado Imanol para semejante cambio?

- Pasión. Esas ganas por darlo todo y defender estos colores. Nos da mucha confianza para que podamos jugar a esto, a lo que siempre ha jugado este equipo. Sabemos que podemos hacerlo. Tenemos jugadores de mucha calidad y nos da la confianza para que nos atrevamos a hacer lo que sabemos.

- Por último, ¿qué mensaje mandaría a la afición?

- De agradecimiento. Me han llegado muchas muestras de cariño. Han coreado mi nombre. Queremos que el equipo vaya hacia arriba y conseguir más victorias en Anoeta este nuevo año. Vamos a darlo todo para darles muchas alegrías.

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