Real Sociedad

Xabi Alonso muestra su libreto

Alonso, con su libreta en un amistoso en Zubieta./JOSÉ MARI LÓPEZ
Alonso, con su libreta en un amistoso en Zubieta. / JOSÉ MARI LÓPEZ

Los amistosos de verano están vislumbrando las primeras pinceladas del estilo de Xabi Alonso como entrenador, que alterna el 4-1-4-1 y el 4-3-3 El entrenador del Sanse apuesta fuerte por un fútbol de toque y atrevido

Eneko Pérez
ENEKO PÉREZSAN SEBASTIÁN.

Solo verle salir por el túnel de vestuarios ya impone respeto. En su pose destila calma, orden y seriedad. Desde su llegada, Xabi Alonso (Tolosa, 1981) ha llevado al Sanse a una nueva dimensión. El segundo equipo realista tiene ahora en el banquillo al futbolista vasco más laureado de la historia, un talento que, como sus jóvenes pupilos, se forjó en Zubieta.

Hasta el momento, el exrealista ha caído de pie en el filial. Tras un mes de entrenamientos, los jóvenes potrillos han disputado cinco amistosos, saldados con cuatro victorias -ante Beasain, Varea, Real Unión y Osasuna Promesas- y un empate -frente al Racing B-.

Como no podía ser de otra manera, al Sanse le gusta tratar bien el balón. El antiguo jefe de la sala de máquinas de clubes como Liverpool, Real Madrid, o Bayern de Múnich, opta por saltar al campo con una disposición de 1-4-1-4-1 o 1-4-3-3, con los dos volantes descolgados a la altura de los extremos o algo más retrasados, protegiendo más la figura del pivote. La apuesta está clara, dominar el partido a través de la posesión del balón, algo que Alonso ejecutó a la perfección en la selección estatal junto a Xavi Hernández, Iniesta o Busquets. Tocar, tocar, y tocar, de lado si hace falta y sin perder la calma, hasta que el rival se abra y aparezcan las grietas. En la presión en campo contrario el dibujo varía, y pasa a ser un 1-4-4-2.

A tenor de lo visto en estas pruebas veraniegas, Alonso ha restringido los pelotazos hacia arriba. Prohibido rifar balones. La demostración de esta exigencia se pudo ver el miércoles en Zubieta, ante Osasuna Promesas. Muchas de las jugadas del filial blanquiazul nacieron en el portero, Unai Agirre, quien se apoyó sobre todo en los centrales para iniciar el juego de forma limpia. Son acciones arriesgadas, porque perder el cuero cerca de tu área es sinónimo de peligro inminente, pero el estilo es innegociable, y es una propuesta atrevida que se hace también extensible desde hace unos años al resto de equipos de la cantera. Para los jóvenes potrillos, además, es un añadido aprender de alguien con su carisma e historial.

Por suerte para el tolosarra, el equipo realista cuenta con buenos peloteros en todas sus líneas, empezando desde la zaga. Sola -a caballo entre el primer equipo y el filial-, Jon Pacheco, Jeremy Blasco, Álex Petxarroman, o Ekaitz Jiménez, por citar unos ejemplos, están capacitados para sacar la pelota desde atrás.

Arriba, dinamita

Pero es a partir del centro del campo donde esa idea de juego alcanza su máxima expresión. Si la sala de máquinas funciona, el motor va a carburar. Como extensiones del entrenador dentro del terreno de juego surgen varios nombres, aunque destacan dos por encima del resto: Martín Zubimendi y Ander Gorostidi. El primero, pivote, y el segundo, interior, pero ambos cruciales en la construcción del juego por su inteligencia táctica, su despliegue físico, su interpretación del juego y, sobre todo, su calidad.

Las características de los jugadores son determinantes a la hora de marcar el estilo del equipo, y eso es algo que Xabi comprendió en su dilatada trayectoria como jugador. Es por eso que con esta plantilla repleta de talento está 'obligado' a proponer un fútbol valiente y de toque. Tener el balón, como solía decir el malogrado Johan Cruyff, es la mejor forma de defender: «Si tú tienes la pelota, el rival no la tiene».

Mirando a la portería rival, el segundo conjunto txuri-urdin cuenta con un arsenal ofensivo muy interesante. No son Bale, Cristiano y Benzema, delanteros con los que el técnico txuri-urdin ganó la Champions League en la campaña 2013/2014, pero Roberto López -como interior o mediapunta-, junto a Nais Djouahra y Thior Zourdine en las bandas, forman un trío de ases muy potente para una categoría como la Segunda B.

Son ellos los encargados de acelerar el juego y meter una marcha más en las inmediaciones del área rival, donde, a pesar de su juventud, infunden miedo. La zurda del aragonés, encargada del balón parado, es un lujo para la Real y una amenaza constante para el contrario de turno. En los costados Alonso cuenta con dos extremos veloces, con llegada y muy hábiles en el uno contra uno. Djouahra pone la magia y Thior, la verticalidad. Hacer daño por fuera y llegar a la línea de fondo es otra de las claves en el libreto del otrora mediocentro de la Real.

Un nuevo desafío

Esta va a ser su primera experiencia en el fútbol profesional. El banquillo del filial realista, desde donde han salido grandes futbolistas, es un nuevo desafío en la incipiente carrera de Xabi Alonso como técnico, quien se estrenará oficialmente ante el Burgos en Zubieta el fin de semana del 24 de agosto.

La categoría de bronce es un escenario chocante para alguien de su estatus, aunque de ahí han salido entrenadores como Pep Guardiola, Unai Emery, o Luis Enrique Martínez. Tal vez, dentro de un tiempo, el tolosarra se saque esa espina de la Liga que se clavó en 2003, aunque sea desde el banquillo.