Jokin Aperribay y Robin Le Normand oficializan la renovación del galo hasta 2026 / rs

Real Sociedad Robin Le Normand, txuri-urdin hasta 2026

El central francés se une a Álex Remiro, renovado también este verano, y amplía dos temporadas más su contrato con la Real

Jon Munarriz
JON MUNARRIZ

Las oficinas de la Real Sociedad no han dejado de trabajar en lo que va de verano. No solo se han centrado en tratar de fortalecer al club de cara a las próximas campañas con refuerzos de calidad como Brais Méndez, Mohamed-Ali Cho o Take Kubo, sino que también han trabajado para apuntalar los pilares de la plantilla actual. Así, si hace apenas un mes se anunció la renovación de Álex Remiro, este miércoles se ha hecho oficial la deseada continuidad de Robin Le Normand hasta 2026. Otro tanto que se apunta la dirección deportiva.

«Estoy muy feliz por seguir aquí, donde me siento muy cómodo», aseguró el central. «En el tiempo que he estado aquí he crecido y tengo que agradecérselo a mis compañeros y al staff. Pero lo importante es que quiero seguir mejorando», ha asegurado. Su estancia en la Real está superando sus mejores sueños. «Nunca me hubiera imaginado vivir momentos como ganar la Copa o clasificarnos por tercer año para la Europa League», dijo. «Es algo increíble, pero hace que tenga más hambre competitiva y demuestra que el club está haciendo las cosas bien».

Su renovación afianza aún más una plantilla joven que «quiere seguir en esa dinámica» y que tiene «ganas de dar siempre más». Llega además en su mejor momento, convertido en la pieza más utilizada por Imanol Alguacil en su tercera temporada en el primer equipo. Su fiabilidad, rapídez, fortaleza y ese sinfín de aptitudes que le adornan le han servido para ser insustituible. De hecho una tarjeta amarilla, la quinta, en el último minuto de la antepenúltima jornada, le impidió ser el único jugador de campo de la Liga en disputar todos los minutos.

Una amarilla en la antepenúltima jornada le impidió ser el único jugador de campo en disputar todos los minutos

Su camino, sin embargo, no ha sido sencillo, por lo que se hace necesario repasar su historia para entender su buen momento actual. Nacido en Pabu, un pequeño pueblo de Bretaña «con más vacas que habitantes», aterrizó en Zubieta en el año 2016 de la mano de Eric Olhats, el descubridor de Griezmann, y que hasta 2018 peinó el mercado francés para la Real.

Su llegada a Gipuzkoa no fue sencilla. Se instaló en Astigarraga por las características del pueblo: una zona tranquila, con un acceso no muy complicado a Zubieta. Pero las barreras del idioma y el tener que adaptarse a una cultura nueva hicieron que sus primeros meses resultasen algo complicados para él. De hecho, no fue hasta 2017 - su segunda temporada con el Sanse- cuando consiguió asentarse en la titularidad. Por aquel entonces ocupaba el banquillo del filial un Imanol Alguacil que le acompañaría de la mano en todo este viaje. Esa primera temporada acabó con 23 titularidades y en la 17/18 lo jugó todo, llegando a los 38 partidos en el once.

«Estoy muy feliz de seguir en la Real Sociedad. Desde que llegué aquí he crecido mucho y quiero seguir mejorando»

El 2 de diciembre de 2018 será una fecha marcada en su calendario personal, ya que, de la mano de Asier Garitano, disputó sus primeros minutos con la primera plantilla de la Real Sociedad. Lo hizo en el Benito Villamarín en un partido que se perdió por la mínima (1-0) con un gol de Junior Firpo en un córner. Jugó como central derecho, su compañero en el eje de la zaga fue Héctor Moreno y por la derecha le escoltó Gorosabel. Ese mes disputaría otros tres partidos completos ante Celta –en Copa–, Valladolid y Getafe, aunque los malos resultados se llevaron por delante al técnico de Bergara en navidades.

Ya con Imanol en el banquillo realista, en enero, el oriotarra volvió a echar mano del central bretón en los dos partidos de la eliminatoria copera ante el Betis y frente al Villarreal en la recta finalde la temporada. En esos meses completó su etapa en el Sanse con ocho partidos más. Sus actuaciones fueron lo suficientemente convincentes para entrar en la pelea por la titularidad y sacar el once a Raúl Navas y Héctor Moreno.

En verano de 2019, Roberto Olabe ve a Le Normand bien preparado para asumir el reto de ser el central titular del primer equipo y le despeja el camino con la salida de Navas (a Osasuna) y Moreno (a Al-Gharafa de Catar). Aquella primera temporada compartió línea defensiva con Diego Llorente, pero al año siguiente el madrileño abandonó Zubieta rumbo al Leeds United a cambio de 14 millones de euros.

Versatilidad

En estos tres años Le Normand ha demostrado que puede jugar, y a las mil maravillas, tanto en la izquierda como en la derecha. Desde la salida de Héctor Moreno, la Real carecía de centrales zurdos y el bretón fue el encargado de ocupar ese espacio después de que Diego Llorente no lograse consolidarse.

Desde su salto, la Real ha sido capaz de pelear cada año por un hueco en los puestos más altos de la clasificación. Tres accesos directos a Europa League de manera consecutiva y una Copa del Rey ante el Athletic han sido por el momento sus grandes hitos deportivos.

En lo individual también cabe destacar que su gran temporada ha sido una de las claves para que la Real haya sido el cuarto equipo que menos goleado en la temporada 2021/2022. Un curso en el que se ha erigido en uno de los pilares del equipo por su fortaleza física, concentración y carácter. Insuperable en el mano a mano, ha sido importante también en la estragia ofensiva con goles en Leipzig y Elche.

Una pieza cotizada

El salto de calidad llega en un momento en el que la cotización de los centrales de calidad, versátiles, con buen juego con ambas piernas, rápidos y con buena salida de balón está por las nubes. Le Normand se ha hecho un hueco entre los mejores y más seguros centrales de la Liga pero también de Europa, lo que sin duda otorga más mérito al esfuerzo realizado por la Real para que el bretón continúe ligado a la entidad txuri-urdin. Solo hay que ver las grandes cantidades que se manejan en el mercado por futbolistas con estas características. El último ejemplo, los ochenta millones de euros que ha pagado el Bayern de Múnich para fichar a Matthijs de Ligt o las cifras que se manejan alrededor de Jules Kounde.