Entrenamiento

Los jugadores de la Real Sociedad lo celebran a la 'japonesa'

Oyarzabal y Merino, dos de los protagonistas en el Bernabéu, con Le Normand, de espaldas, ayer en el campo principal de Zubieta. / LUSA
Oyarzabal y Merino, dos de los protagonistas en el Bernabéu, con Le Normand, de espaldas, ayer en el campo principal de Zubieta. / LUSA

El equipo cenó una bolsa de picnic en el autobús que les llevó del Bernabéu a Barajas y ayer se entrenaron como un día más

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

Ni cánticos, ni un menú especial. La expedición de la Real Sociedad celebró a la 'japonesa' el triunfo conseguido en Madrid: con una bolsa de picnic en el autobús que les llevó del Bernabéu a Barajas y trabajando ayer como un día más.

Jugadores y técnicos siguieron la misma rutina de los días siguientes a cuando hay partido: los titulares en el Bernabéu hicieron trabajo de recuperación bajo techo ayer en Zubieta y los que no salieron de inicio o no entraron en la convocatoria (Theo, Navas, Zaldua, Navas, Le Normand, Sangalli, Juanmi y Bautista, más los porteros Moyá, Zubiaurre y Agirre) se entrenaron en el campo principal jaleados por decenas de escolares participantes en la iniciativa Amets Bat que impulsa la Fundación de la Real.

Nada invitaba a pensar ayer que la Real Sociedad por cuarta vez en 72 visitas había ganado la víspera en el campo del Madrid. Nada alteró el programa de trabajo de Imanol. Tampoco cambió el discurso del club. Detallaban ayer que «el equipo ya está con la cabeza en la Copa».

Apenas diez aficionados se acercaron a las instalaciones. No hubo ni una cámara de televisión más de las que suele ser habitual. En Madrid siguen dando vueltas a las acciones polémicas y, como casi siempre ocurre, se resta valor a los méritos de quien se lleva los puntos del Bernabéu. No les interesa la Real y, si lo hacen, es para seguir enredando con las decisiones arbitrales.

De puertas hacia dentro, el triunfo ha supuesto una bocanada de aire en un momento complicado. Eso es lo que han trasladado los jugadores en las distintas redes sociales. La efusividad con la que Imanol felicitó a sus jugadores al acabar el partido en el vestuario visitante del Bernabéu era elocuente.

El oriotarra, según se puede ver en unas imágenes grabadas por la Real Sociedad, compartió su felicidad primero con su ayudante, Labaka, en el pasillo que une el terreno de juego con el vestuario, y después, entre las cuatro paredes, despojado de la americana y la camisa, en camiseta térmica blanca, abrazó uno por uno a sus jugadores. El delegado Juantxo Trecet tampoco podía esconder su alegría. Dicen quienes estuvieron en ese vestuario que no hubo discurso motivacional de Imanol antes del partido, que incidió en lo táctico, y tampoco hubo nada especial al acabar. No hizo falta. Merino, Moreno, Zurutuza, Willian José, Rulli, Oyarzabal... a todos estrujó con sus brazos Imanol en un vestuario al que fueron llegando los jugadores de forma escalonada después de atender a los diferentes medios de comunicación. Algunos ya estaban desprendidos de sus camisetas, que habían hecho llegar a los aficionados de la Real que estuvieron en el Bernabéu. Otros se la guardaron de recuerdo.

A los realistas les reclamaron televisiones de Argentina, Estados Unidos, Brasil y Arabia Saudí. Fue especial el abrazo de Imanol con Aihen Muñoz, el debutante en Chamartín al que conoce perfectamente del Sanse y convertido desde el domingo en el quinto canterano que se estrena esta temporada en el primer equipo después de Luca Sangalli, Merquelanz, Le Normand y Barrenetxea. Imanol estaba feliz por él y por todos.

Arroz, sushi...

Camino del aeropuerto de Barajas, los técnicos y jugadores dispusieron de una bolsa de picnic que cambia su menú dependiendo de la ciudad en la que recale el equipo. En Madrid los jugadores tuvieron la posibilidad de elegir entre arroz, hamburguesa, un bocadillo de tortilla o sushi acompañado de bebidas para recuperarse del esfuerzo. En ese corto trayecto entre el Bernabéu y el aeropuerto los jugadores siguieron paladeando la victoria conseguida antes de embarcarse en el vuelo que les llevó al aeropuerto de Noain, en el que la expedición aterrizó en torno a las 22.15 horas. Desde allí, como suele ser habitual en los últimos meses, se subieron al autobús del equipo para llegar a Zubieta una hora después. Cada jugador tomó su vehículo para llegar a casa en torno a la medianoche. Si lo celebraron los técnicos y jugadores, lo hicieron en la intimidad sabedores de que la noche no podía alargarse mucho porque ayer había que volver al tajo.

Y es que Imanol no perdonó el entrenamiento. Escoltado por sus ayudantes, el técnico no alteró su plan y tampoco su habitual rostro serio cuando está sobre el verde. Solo el tímido saludo de un aficionado cambió su rictus. El técnico agradeció la felicitación con una sonrisa y sin perder tiempo se encaminó al centro del campo donde le esperaban sus jugadores.

El plan de trabajo con vistas al partido del jueves en Sevilla continuará hoy. El equipo se entrenará hoy y mañana a puerta cerrada. El Betis espera en su campo y técnicos y jugadores quieren volver con un resultado positivo que permita pensar que la Real puede hacer algo bonito en la Copa. El triunfo en el Bernabéu será un recuerdo para contar a los nietos.

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