Fotografía de Jirí Popper con la insignia en la solapa. / Holocaust.cz

Una insignia de la Real Sociedad para la memoria

El Museo de Auschwitz recuerda en sus redes sociales a un joven checo víctima del genocidio y la foto revela un detalle sorprendente

Ainhoa Iglesias
AINHOA IGLESIAS

Se llamaba Jiří Popper y fue víctima del Holocausto. Esta semana hubiera cumplido 97 años, por lo que el Memorial de Auschwitz ha recordado con una fotografía en redes sociales parte de la biografía de este joven checo. Nacido el 21 de julio de 1923, fue deportado del Gueto de Theresienstadt al campo de exterminio más tristemente célebre el 6 de septiembre de 1943. Tenía 20 años cuando fue trasladado a Auschwitz y, como millones de europeos atrapados por la barbarie nazi, no sobrevivió. Sin embargo, un pequeño detalle de la imagen ha llamado la atención. El chaval de rostro imberbe y mirada soñadora luce en la solapa de su chaqueta una insignia de la Real. De nuestra Real Sociedad.

¿Era Jiří seguidor txuri-urdin? ¿Qué le unía al club? «No lo sabemos a ciencia cierta», reconoce Luis Ferreiro, director de Musealia, la empresa donostiarra responsable de la exposición 'No hace mucho, no muy lejos', que precisamente coproduce el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau. «Desgraciadamente esto forma parte de la historia. Como se trata de una persona deportada y probablemente asesinada, la información disponible en las bases de datos es realmente limitada», lamenta. La web checa holocaust.cz detalla que era hijo de Karel y Marie. Poco más. Por eso cuando el responsable de redes sociales del Memorial de Auschwitz, Paweł Sawicki, llamó a Ferreiro y le contó que varios usuarios de Twitter se habían interesado por la historia de Popper a raíz del pin de la Real, fue el primer sorprendido. «Como él dice, este es el verdadero aspecto social de la redes: comparte una fotografía en una cuenta que tiene más de un millón de seguidores, alguien hace 'zoom', ve claramente el escudo de la Real, y se empieza a tirar del hilo para recuperar un poco quién fue esta persona», explica. «Es bonito», valora.

Este medio contactó ayer con Sawiki, que suele difundir a diario doce imágenes de víctimas que sufrieron el horror de Auschwitz en fechas cercanas a su día de nacimiento. «La mayoría murieron, unos pocos sobrevivieron. Tampoco tenemos mucha información sobre ellos», explica el responsable de redes sociales del Memorial de Auschwitz.

Por el momento, ese «tirar del hilo» del que habla Luis Ferreiro ha permitido desentrañar un poco la madeja. Según confirma la Real Sociedad, en 1923, en el día de Navidad, el club jugó contra el Deutscher de Praga, un equipo con jugadores judíos, en Atotxa. «Perdimos el encuentro por 1-3», rememora. Aquel día vestían la elástica txuri-urdin Zulueta; Arrillaga, Beguiristain; Portu, Olaizola, Amador; Juantegui, Trino, Urbina, Galatas y Yurrita. Frente a ellos, sobre el césped, Taussing; Wahster, Jimmy, Mahred, Neugebauer, Kronphok; Struad, Leslie, Shaffer, Ledbacrek y Bobw conformaban el equipo rival. Según fuentes de la entidad que preside Jokin Aperribay, Neugebauer fue el encargado de abrir la lata, una ventaja que el Deutscher de Praga acrecentó tras transformar un penalti. Yurrita logró recortar distancias antes de terminar la primera parte pero, a la vuelta del descanso, Leslie puso el 1-3 definitivo de un partido que estuvo arbitrado por Ezcurdia.

Un día después, la Real se tomó la revancha. «Ante el mismo rival ganamos por 3-0». El 'hat-trick' surgió de las botas del Galatas en un duelo en el que los checos acabaron con nueve jugadores y, los guipuzcoanos, con diez.

Ese mismo año, en verano, nacía Jiří Popper.

«Posteriormente, el 31 de agosto de 1924, dentro de una gira que se estaba realizando, jugamos en Praga, donde caímos por 11-1», ahonda la Real. Según la documentación disponible de la época, «un parcialísimo arbitraje hace que el equipo se desmoralice, ya que los dos primeros tantos fueron en claros fueras de juego. El primer tiempo terminó con cuatro a uno».

Sea como fuere en lo deportivo y volviendo a cómo pudo llegar la insignia txuri-urdin a manos de Jiří Popper, Ferreiro opina que lo lógico es pensar «que en esos partidos el club intercambiara regalos y detalles y que, de alguna manera, uno de ellos llegara al joven de la foto».

El responsable de redes sociales del Memorial polaco también está intrigado con la historia de Popper y el pin de la Real desde que comenzó a recibir comentarios y preguntas de gente que había reparado en ese detalle de la solapa. «Todo apunta a que tiene que ver con aquellos partidos de fútbol, pero hay preguntas sin responder: quizás fuera un fan, ¿o el pin fue un regalo de algún familiar?, ¿acaso algún conocido jugaba en el equipo de Praga?», se pregunta Sawiki.

En cualquier caso, tal como concluye la Real, se trata de «un pin histórico y cargado de simbolismo». Una insignia para la memoria, o para rescatar un fragmento de ella.

DFC Praga en 1904: Fischer – Sedlaczek – Dr. Fischl – Meissner – Weil; Schwarz – Österreicher – Kurpiel – Dr. Frey – Robicek; Eisenstein – Pick. / WIKIPEDIA

DFG Praga

Fundado el 25 de mayo de 1896 en la antigua ciudad de Bohemia, el DFG Praga vivió cierta confusión en sus inicios: sus jugadores no sabían en que país del imperio austrohúngaro debían participar, si en Alemania, Austria, Hungría o Checoslovaquia. Como la minoría étnica dominante entre los integrantes de la institución eran alemanes judíos, se decidió que jugarían en Alemania. Así, el DFG Praga fue parte de la Asociación Alemana de Fútbol de 1903 a 1917. A partir de esa fecha el equipo, formado en su mayoría por jugadores judíos, volvió a jugar a Checoslovaquia. En 1933 el fútbol alemán fue reorganizado a causa del Tercer Reich y la liga nacional germana se seccionó en 16 competiciones regionales, la Gauliga, que a su vez se organizó en dos zonas diferenciadas: la Gauliga Ostmark en Austria y la Gauliga Sudetenland en Checoslovaquia. Justo antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, en 1938, cuando ya había arrancado la persecución nazi, los jugadores y equipos judíos fueron expulsados del campeonato. El DFG Praga trató de esquivar las trabas para poder seguir compitiendo y en 1940 se fusionó con el DS Praga para volver, con el nombre de NSTG Prag, a disputar la Gauliga. Durante las dos primeras campañas el juego del conjunto despuntó y conquistó la Gauliga Sudetenland, lo que le abrió las puertas de la Copa de Alemania y el torneo nacional. No obstante, el ambiente irrespirable hizo que el club decidiera abandonar. El NSTG Prag desaparecidó tras la Segunda Guerra Mundial.