Lo que Iñigo no entiende

Xabi Prieto no podrá estar en el que iba a ser su último derbi entre la Real Sociedad y el Athletic

Axel Guerra
AXEL GUERRA

Hoy los aficionados de la Real Sociedad echarán la vista atrás y recordarán el 26 de abril de 1981. Mientras los más jóvenes se contentarán con los vídeos de youtube y los audios de la retransmisión de Josean Alcorta, los más veteranos seguirán recordando con todo lujo de detalles y precisión dónde estaban o qué hacían aquella tarde de hace 37 años en el preciso momento en el que Jesús Mari Zamora recogía «el peor tiro de Bixio Górriz y su mejor pase», como le gusta recordar al errenteriarra, antes de enviar el balón al fondo de la red que defendía Castro para subir el 2-2 al marcador de El Molinón. Un gol que convertía a la Real en campeona de Liga por primera vez en su historia.

Aquel título supuso el triunfo de una forma de ser, de entender el fútbol y el orgullo de toda una afición. Un equipo formado exclusivamente por jugadores canteranos tocaba el firmamento futbolístico. Conjuntos forjados a golpe de talonario caían ante uno formado a base de calidad, compromiso, trabajo y lealtad a una filosofía, la de la Real Sociedad.

Desde entonces el tiempo ha pasado y el fútbol ha cambiado, pero no el orgullo y la forma de pertenecer a la Real Sociedad. El sábado en Anoeta los txuri-urdin reciben al Athletic y Xabi Prieto, que acumula 20 derbis a su espalda, no podrá jugar el último de su carrera. El capitán es uno de los futbolistas formados en Zubieta que mejor une el espíritu y los valores de un club como el blanquiazul. El mismo canterano que cuando anunció su retirada dijo que su sueño «no era ser futbolista sino jugar en la Real Sociedad». Justo lo que Iñigo Martínez no ha entendido.

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