Real sociedad

Inevitable acordarse de Aitor Zabaleta

La Real presentó anoche ante el Atlético de Madrid un once titular con ocho canteranos. / ALTERPHOTOS/ACERO
La Real presentó anoche ante el Atlético de Madrid un once titular con ocho canteranos. / ALTERPHOTOS/ACERO

AMETS AGUAYO

Resulta imposible no acordarse de Aitor Zabaleta en un partido como el de ayer. Han pasado veinte años desde aquel fatídico día, pero cuando la Real juega contra el Atlético de Madrid es inevitable pensar en él. Este año, además, es especial. Por fin una grada de Anoeta homenajea al llorado seguidor txuri-urdin, a quien seguro que no dejaron en el olvido ni los donostiarras que se desplazaron al Wanda Metropolitano ni los que vieron el partido desde su casa.

Un partido que, además de contar con ocho canteranos en el once titular de la Real, añadía un noveno potrillo formado en Zubieta en las filas del Atlético. Que el jugador estrella del equipo rival haya salido de tu cantera dice mucho. Mucho bueno de la Real, claro.

Pero por mucho que tiremos de cantera, si no salimos fuertes no vamos a lograr nuestro objetivo: ganar. Ayer el Atlético salió con más garra que la Real. Aunque los txuri-urdin igualaron ese juego con una buena actuación de Pardo, la suerte no corrió de su lado. El centrocampista riojano, un pilar importante para que los de Garitano pudieran salir adelante en la primera parte, todavía no hace milagros.

Lo mejor que nos traemos de Madrid es la victoria del equipo femenino

La Real tenía su estrategia bien pensada: acumular muchos jugadores por dentro para obligar al Atlético a jugar por las bandas. Y evitar, así, que los de Simeone pudieran hacer mucho daño donde mejor saben, en el centro. Una estrategia que, de todas formas, no sé hasta qué punto ayudaba a los donostiarras.

Hubo dos buenas ocasiones a raíz de acciones combinadas en la primera mitad, pero ese gol justo antes del descanso fue muy duro. Iba a ser difícil recuperarse tras ese tanto psicológicamente tan dañino. Qué verdad es esa que la mente puede jugar muy malas pasadas, y la Real pagó duro por ese mal despeje que dejó el 1-0 a puertas del descanso. Ay, el despeje...

Qué pena. Qué golpe ese... Un error tras otro. El tanto que llegó en la segunda mitad también fue resultado de otro fallo. La Real salió peor que en el primer acto. El Atlético, además, es de esos equipos que saben cómo aprovechar los errores del rival a la perfección. El alumno aventajado, podríamos decir. Así lo demostró anoche bajo las luces del Wanda.

No sé si por nervios o por qué motivo, los de Garitano presionaron más arriba en su vuelta del descanso. Crearon más espacio en el centro y la propuesta hizo aguas. Quizá también influyó la baja de Oyarzabal. Provocó que el técnico realista tuviera que cambiar de planes a última hora.

Sea como fuere, el Atlético sacó a relucir ese juego duro al que tiene acostumbrada a su afición. Incluso con una jugada bastante peligrosa sobre Sangalli. No voy a negar que sufrí por él, pero el donostiarra es de esos jugadores que tanto me gustan y, en ocasiones, echo de menos en el fútbol actual. Duro, con las ideas claras. Sangalli no perdió ni un segundo. Se levantó del suelo al momento. Sin tonterías.

Me quedo con eso. Con la reacción de Sangalli, un gran ejemplo. Y con el debut de Januzaj esta temporada, que dejó dos buenas intervenciones en su reaparición tras el Mundial de Rusia.

Si tengo que destacar algo, no dudo. Ni un poco. Lo mejor que nos traemos los seguidores realistas de Madrid este fin de semana es la victoria del equipo femenino ante el Madrid. Un 0-2 bien peleado. Las chicas vuelven a la senda de las victorias mientras ellos llevan dos jornadas sin ganar. Porque ser aficionado de la Real es animar a los de Garitano, pero también a las de Arconada. Tras el día de ayer, a centrarnos en la Copa. Objetivo: ganar. O, al menos, hacer algo.

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