Imanol Agirretxe: «Quería ser yo el que eligiera cuándo, cómo y dónde dejarlo»

El delantero vive sus últimos días como realista antes de despedirse de la afición el próximo sábado en Anoeta

Imanol Agirretxe, en la plaza del frontón de Usurbil/Unanue
Imanol Agirretxe, en la plaza del frontón de Usurbil / Unanue
Axel Guerra
AXEL GUERRA

Imanol Agirretxe (Usurbil, 1987) pondrá el próximos sábado punto y final a una trayectoria de trece años en la Real Sociedad. El delantero se va agradecido por el cariño recibido durante su carrera por el club, los compañeros y la afición, y explica que necesita tiempo para asimilar que no va a jugar más.

- Se despedirá del club el día que se estrena el nuevo Anoeta...

- Hasta hace poco la ilusión estaba puesta en poder estrenarlo jugando. Pero una vez que tomé la decisión es algo más que asumido. Será un final feliz porque me despediré delante de toda mi gente y en el mejor escenario posible.

- ¿Está preparado para una tarde de muchas emociones?

- He vivido muchas despedidas en Anoeta y cuando veía una de este tipo siempre pensaba que sería un sueño que la mía fuera igual. Será un día muy emotivo y muy especial. Voy a despedirme en el campo y daré las gracias a todo el mundo por el cariño que me ha dado. Estoy contento. Es como quería acabar.

- ¿Podrá contener las lágrimas?

- No lo sé. Habrá que vivir el momento y ver qué ocurre.

- ¿Ha derramado alguna con la camiseta de la Real?

- De tristeza, no. Al contrario. Cuando lo he hecho ha sido en momentos bonitos. En el ascenso alguna se escapó. También en Holanda el día que volví a jugar y marcar tras la lesión. Cuando anuncié la retirada aguanté en la rueda de prensa, pero resultó inevitable cuando lo comuniqué en el vestuario. Fue un momento bonito y difícil a la vez.

- ¿Cuántas veces ha soñado con volver a marcar en Anoeta?

- ¡Guau! Claro que lo he hecho. Los delanteros siempre estamos pensando en los goles. En tu cabeza ves jugadas, controles, remates... y también me ocurre ahora.

«De pequeño metí 16 goles al Elgoibar en dos partidos, pero mi mujer es de allí y no debo decirlo muy alto»

- Será la última ocasión para extender los brazos en Anoeta como cada vez que anotaba un gol.

- Es un gesto que me salía solo. Lo cierto es que no sé cómo va a ser la despedida. Solo quiero agradecer el cariño recibido y disfrutar del adiós con mi gente.

- ¿Ha asimilado ya que se ha retirado, que es un exfutbolista?

- No del todo. Es una decisión que la he visto clara, he sentido que el momento era este y estoy muy tranquilo. Para asimilarlo necesito tiempo y salir de Zubieta. Hasta el partido del Barcelona voy a seguir por aquí, pero luego quiero alejarme un poco y desconectar.

- Entonces, ¿mantiene la taquilla?

- Solo hasta ese día. Cuando la tenga que recoger se acumularán muchas sensaciones y recuerdos, pero será la manera de cerrar una etapa e iniciar una nueva vida.

- ¿Cómo fue el proceso para tomar la decisión de retirarse?

- En el momento que me lesiono la última vez, ya sabía que era algo bastante potente por lo que sentí. De camino a casa fue cuando comencé a plantearme todo. Las pruebas del día siguiente confirmaron que era una lesión importante y una hora después subí a hablar con Olabe para comunicarle que me retiraba.

- ¿La tomó en solitario?

- Sí, algún comentario le había hecho a mi mujer, pero nadie sabía que iba a tocar la puerta de Olabe.

«Siendo recogepelotas del Athletic en San Mamés celebré un gol de falta de De Pedro»

- Había sufrido otras lesiones. ¿Qué ha cambiado en esta ocasión?

- Sentí que era mi momento. El futbolista sabe que el fútbol se acaba ahora, dentro de un año, dos o los que sean. Quería ser yo el que eligiera cómo, dónde y cuándo dejarlo. Cada uno tiene sus circunstancias. No me habría sentido a gusto siguiendo aquí si no iba a estar al 100%. Tenía el compromiso y la responsabilidad de comunicarlo al club. Después de todo lo que me han dado, respetado y tratado tan bien en la Real, sería injusto que siguiera cuando de verdad ya no creía.

- ¿Es duro pasar a ser exfutbolista de la noche a la mañana?

- No tenía ninguna prisa y el club no me presionaba. Dos semanas antes habíamos hablado. Los datos de la pretemporada eran muy buenos y me encontraba muy bien, pero lo vi claro. Inconscientemente la cabeza se va cansando y el tiempo avanza. Todo esto hizo que la decisión fuera más fácil de tomar.

- ¿Por qué es Olabe a la primera persona a la que se lo comunica?

- Porque tenemos mucha confianza y hemos hablado mucho sobre mi situación. Era consciente de que mi decisión también provocaría que la Real tomara las suyas. Entendía que en ese aspecto no tenía solo que tomar la decisión sino ayudar al club.

- ¿Ha antepuesto al club por encima de muchas cosas?

- Compromiso, respeto y responsabilidad son tres conceptos que siempre me han guiado. La Real nos ha dado muchísimo y creo que forman la base mínima de valores que los que representamos al club tenemos que demostrar.

- ¿A quién le costó más comunicarle su decisión?

- Durante unos días solo lo sabíamos Aperribay, Olabe y yo. Luego se lo comuniqué a mis aitas, mis sobrinos... Fueron unos pasos difíciles porque no sabía cómo iban a reaccionar. Para todos fue un shock, pero me han apoyado en todo momento al verme tan decidido y tranquilo.

«Me lesioné cuando lo mejor estaba por llegar. Me sentía físicamente a tope y tenía facilidad para marcar»

- ¿Alguien ha intentado convencerle de que no lo deje?

- Nadie. Saben por todo lo que ha pasado.

- Siempre se destaca su entereza. ¿Cómo se ha mantenido fuerte?

- He intentado ser realista en todo momento. Valorar dónde estaba, qué tenía y lo que supone formar parte de este club. Había muchas razones para venir todos los días a trabajar y luchar para estar al 100%. Quería luchar por volver a jugar en Anoeta, algo que me hacía sentir enormemente feliz. Es lo que me ha mantenido muy arriba. No me podía quejar de nada. Sí, tenía una lesión, pero solo podía tirar y luchar.

- Los compañeros, el club y los aficionados siempre le han esperado.

- Emocionalmente hay dos partes. Cuando estás lesionado y tienes a la gente encima, cuando no te olvidan, es algo muy positivo que te ayuda a seguir, pero tampoco te permite desconectar. La parte más difícil de llevar puede ser que no haya un día que pases sin hablar de tu lesión, pero sumando todo es mucho más positivo lo que da que lo que quita.

- Comenzó a jugar en un frontón...

- Mi casa estaba encima del frontón del pueblo y vivía prácticamente en la calle. Poníamos cuatro jerséis y eran las porterías. Y si no, le dábamos a la pelota o la raqueta.

- ¿Tenía ídolos?

- Cuando iba a Anoeta con el aita me fijaba mucho en Kovacevic.

- Destacó desde muy pequeñito. En un partido marcó diez goles, ¿no?

- Sí, fue con el Antiguoko en el que coincidimos una hornada muy buena de chavales. En el primer partido que jugamos contra el Elgoibar marqué esos 10 goles y en el de vuelta 6 más, pero es algo que no puedo decir muy alto porque mi mujer es de allí. (Risas).

«Después de todo lo que me ha dado el club no me hubiera sentido a gusto si no iba a estar al 100%»

- ¿Por qué se marchó a Lezama para jugar dos años en el equipo cadete?

- Entonces el Antiguoko era un club convenido del Athletic. Además, en Lezama ya estaban dos chicos del pueblo, Iraola y Asensio, que para nosotros eran unos referentes.

- Pero usted seguía siendo realzale, ¿no?

- Y tanto. Recuerdo un derbi en San Mamés en el que pedí hacer de recogepelotas. Marcó De Pedro de falta y me olvidé de que llevaba un chándal con otros colores. Salté para celebrarlo y los de atrás no entendían muy bien lo que ocurría...

- Fue en juveniles cuando llegó a Zubieta. ¿Cómo lo recuerda?

- Había interés de otros clubes, algunos de ellos ingleses. Nos invitaron a visitarles para conocer sus ofertas y las instalaciones que tenían, pero entonces apareció la Real. A mis aitas les gustaba la idea de que regresara y para mí era importantísimo llegar al club en el que siempre había querido estar.

- Debutó muy joven, con 18 años, pero le costó consolidarse. ¿Temió que no lo conseguiría?

- Siempre he trabajado día a día con el objetivo de poder estar aquí mucho tiempo. Era consciente de que mi carrera podía ir por otro lado, pero todo lo que he hecho ha sido con el objetivo de jugar en la Real. Cuando salí cedido lo hice pensando que era lo mejor para volver y cumplir ese sueño que tenía desde niño.

«Hay una conversación pendiente con el club. Quiero estar donde pueda aportar y me sienta útil»

- En sus últimas cuatro temporadas y media marcó más de 40 goles. ¿Se lesionó cuando lo mejor estaba por llegar?

- Sin duda. Me sentía muy bien, físicamente a tope, con mucha facilidad para marcar. Sabía que podían ser unos años muy buenos, con muchos goles y de mucho éxito para la Real.

- ¿Qué siente cuando lee que se retira el mejor delantero que ha dado Zubieta desde Satrústegui?

- Tú puedes hacer una valoración de tu carrera, pero que la gente que está alrededor del equipo diga eso, es algo que te llena de orgullo.

- ¿Es más complicado para un canterano jugar con el 9?

- Lo es hacerlo con cualquier número por todo el movimiento que hay, los fichajes y porque es complicado asentarse en Primera y estar tantos años en un mismo club.

- ¿Quién le gustaría que heredara su dorsal?

- Están pasando muchas cosas y no me ha dado tiempo a pensarlo.

- Aperribay se preguntó hasta dónde habría llegado la Real si usted no se hubiera lesionado...

- Le estoy agradecido por sus palabras, pero no pienso en ello porque no lleva a ningún sitio. Espero que fuera mejor de lo que ha sido, y eso que ha resultó muy bueno.

- ¿A qué sabe un gol con la Real?

- Me acuerdo de casi todos los oficiales que he marcado (75). Es muy especial, algo único y que engancha. Es lo que me ha dado tantas fuerzas para intentar recuperarme.

- ¿Cuál ha sido el más especial?

- El que marqué en la pretemporada hace dos veranos. Fue un día muy emotivo porque volvía a jugar y a ponerme la camiseta de la Real. Tuvo un significado humano muy importante para mí, la manera de decir que estaba aquí, de sentirme futbolista otra vez.

«Tengo una larga lista de cosas por hacer. Para empezar, disfrutar de mi familia y de mis amgos»

- Garitano le puso como ejemplo ante los canteranos...

- Se lo agradezco mucho porque significa que algo habré hecho bien.

- ¿Cuántas veces ha pensado en aquel 30 de diciembre de 2015 en el que comenzó todo esto?

- Pocas. No lleva a ningún lado. Me gusta mirar hacia adelante.

- ¿Cambiaría alguna decisión de las que ha tomado en este tiempo?

- No, porque no podemos volver atrás. Las tomamos pensando que eran las mejores y tengo la conciencia muy tranquila al respecto.

- ¿Qué va a ser de Agirretxe?

- Tengo una lista larga de cosas por hacer. Para empezar, disfrutar del tiempo que antes no he podido con mi familia y mis amigos.

- ¿Cómo seguirá ligado al club?

- Primero quiero desconectar. Tengo el título nacional de entrenador pero quiero seguir formándome. Hay una conversación pendiente con el club. Quiero incorporarme donde sea capaz de aportar y me sienta útil.

- ¿Cómo le gustaría que le recordara la gente?

- Me están dando mucho cariño y con eso es suficiente para mí.

- ¿Le ha quedado algún sueño por cumplir?

- A nivel colectivo ganar un título, pero es algo muy difícil de lograr. Me voy con todos mis sueños y objetivos cumplidos de largo.

- ¿Con qué momento se queda?

- Con el ascenso .

- ¿Se marcha feliz?

- Estoy muy tranquilo y relajado. Ya no siento el peso de la presión que tienes cuando eres profesional.

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