Real Sociedad

El brazalete de la Real Sociedad queda en buenas manos

Xabi Prieto impone el brazalete de capitán a su sucesor, Asier Illarramendi, en el mismo césped de Anoeta./MANIX DÍAZ DE RADA
Xabi Prieto impone el brazalete de capitán a su sucesor, Asier Illarramendi, en el mismo césped de Anoeta. / MANIX DÍAZ DE RADA

Prieto nombra a Illarramendi su heredero natural como hace seis años hizo Aranburu con él mismo

MIGUEL GONZÁLEZ

La despedida de Xabi Prieto de la afición de Anoeta dejó una imagen cargada de simbolismo cuando el actual capitán le impuso el brazalete a Asier Illarramendi, su sucesor al frente de la nave blanquiazul en los próximos años. Jokin Aperribay acababa de imponerle la insignia de oro y brillantes al '10' blanquiazul tras el encuentro cuando este, en un gesto improvisado, escenificó su relevo en la figura del mutrikuarra, que tras el traspaso de poderes queda convertido en su heredero natural.

Prieto traspasó el relevo que en 2012 le dio Mikel Aranburu el día de su retirada ante el Valencia. El azpeitiarra sabía que la 'ikurriña' quedaba en buenas manos. «Estaba tranquilo con cedérselo a Xabi», ha explicado recientemente en estas páginas. «Él ya había sido capitán en diferentes ocasiones cuando no jugaba yo, así que no fue algo que sucediera de un día para otro. Con Prieto fue algo totalmente natural, sin que yo le explicara nada porque es muy inteligente, sensato y ve las cosas claras. Él sabía desde el primer día qué responsabilidad asumía». Illarramendi también es consciente de ello ahora.

Ser el capitán de la Real Sociedad no es algo baladí por el compromiso que significa y la filosofía tan particular de este club. Con una marcada política de cantera, el portador del brazalete debe ser un ejemplo para los jóvenes que empiezan y un espejo en el que verse reflejados para comprender la grandeza que significa jugar con la elástica blanquiazul.

El sábado en Anoeta el traspaso de poderes tuvo como testigos a los dos grandes capitanes de las dos últimas décadas del siglo pasado: Luis Arconada y Juanan Larrañaga. Dos guipuzcoanos que, como Xabi Prieto, también superaron la barrera de los quinientos partidos con la Real Sociedad y forman parte de la mejor historia del club. No solo por los títulos que tuvieron el privilegio de conquistar, sino por una forma de comportarse y sentir los colores que les hizo ser tan queridos.

Illarramendi se verá respaldado en el liderazgo de la Real Sociedad por Agirretxe, Zurutuza y Oyarzabal

Arconada, Larrañaga y Aranburu fueron testigos de excepción del traspaso de poderes en la capitanía

Después la capitanía pasó por Loren, Aranzabal, Rekarte y Aranburu hasta llegar a Xabi Prieto, un hombre que deja el listón bien alto. No por su trayectoria futbolística sino por su forma de hacer las cosas. No ha sido un líder que haya basado su autoridad en la fuerza de sus consignas sino que esta se ha construido sobre su ejemplo. Prieto durante años ha sido el primero en llegar a Zubieta y el último en marcharse, y ese modelo ha prendido en los chavales que han ido apareciendo por el vestuario del primer equipo. Encontrarse con él era la mejor manera de culminar la política educativa de Zubieta con sus futuros valores, ya que era alguien que llevaba a la práctica esos valores de los que habían oído hablar durante sus años de formación. Que los Oyarzabal, Odriozola, Zubeldia y compañía sean tan naturales en un fútbol cada vez más cargado y artificial tiene mucho que ver con la forma de ser del club. Y el capitán del primer equipo de la Real Sociedad es una figura relevante en la visualización de esa idiosincrasia.

Un paso al frente en 2009

Xabi Prieto se situó en primera línea del frente en la campaña 09/10, la del centenario del club y el ascenso a Primera División, cuando aceptó portar el '10' a sus espaldas. Un número que siempre ha señalado a los elegidos de este juego, hombres elegantes y finos estilísticas capaces de llevar el fútbol a su máxima dimensión. Aperribay sabía bien lo que hacía cuando en aquel verano de 2009, a los pocos meses de acceder a la presidencia, le pidió que dejara el '24' en el baúl de los recuerdos para convertirse en el líder de un proyecto que llevaría a la Real de Segunda a la Champions en cuatro años. El máximo mandatario recuerda perfectamente por qué tomó aquella decisión. «Representaba los valores del club, de una forma de actuar y de sentir. Debía ser nuestro líder y referente en el futuro. Por eso le pedí que cambiara de dorsal». Más tarde también asumiría el brazalete con el adiós de Aranburu.

Una de las grandes responsabilidades del capitán es liderar el grupo y llevar al vestuario por el buen camino, generando los mínimos problemas posibles de cara al exterior y lavando los trapos sucios en casa. Prieto siempre ha sido un referente a la hora de ayudar a sus compañeros. A cuántos recién llegados no ha llevado a casa en coche, les ha ayudado a elegir piso o les ha aconsejado incluso cómo hacer la declaración de la renta.

Pero también debe tirar del carro en los momentos difíciles. Su continuidad en Segunda División cuando el futuro del club estaba en el alero fue clave para que aquella generación de los Mikel, Carlos Martínez, Markel, Zurutuza, Agirretxe y compañía le siguiesen en el camino. Si Prieto se quedaba, ¡cómo no iban a hacerlo ellos también!

Tampoco esta temporada ha sido nada sencilla. Además de lo futbolístico, el vestuario perdió por el camino a dos de sus capitanes, Vela e Iñigo. El primero hizo un favor al club quedándose hasta enero para que recuperase seis millones con su marcha a Los Ángeles, mientras que la salida del segundo en el peor momento posible supuso un duro golpe a sus compañeros porque ponía en duda la viabilidad del proyecto.

Ahí Xabi Prieto volvió a estar a la altura para recuperar el control dentro de la caseta y que la plantilla entendiese que jugar en la Real Sociedad es un privilegio y que este club tiene tanto futuro como el que más. La recta final del campeonato, con cinco triunfos en siete jornadas, además de recuperar la autoestima del grupo sitúa al cuadro txuri-urdin en una buena posición de salida para la próxima temporada.

Un curso en el que Illarramendi será la cara visible de una Real Sociedad rejuvenecida y con savia nueva. Un hombre que ha conocido un vestuario como el del Real Madrid, que ha levantado una Champions y que en su momento decidió regresar a casa para recuperar el placer de jugar para los suyos. Agirretxe, Zurutuza y De la Bella, supervivientes de esa generación que consiguió el ascenso y jugar la Champions, le respaldarán en la tarea de liderar al grupo, al igual que un Oyarzabal que ganará peso en el vestuario. A sus 21 años, y con una madurez y un compromiso impropios de su edad, es el cómplice perfecto del mutrikuarra para llevar a buen puerto la nave blanquiazul. El eibarrés está llamado a portar el '10' de Prieto, dando el paso al frente que el donostiarra dio en su día. Es ley de vida.

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