Igor y Maite, más que un número redondo

Igor Rodríguez y Maite Aranburu se han convertido en los socios número 30.001 y 30.002 de la Real Sociedad./Usoz
Igor Rodríguez y Maite Aranburu se han convertido en los socios número 30.001 y 30.002 de la Real Sociedad. / Usoz

La cercanía del campo, el ambiente que da la Grada Zabaleta y que son de la Real Sociedad desde niños son las razones que les han llevado a darse de alta

Raúl Melero
RAÚL MELERO

No hay como pasar por los aledaños del Estadio de Anoeta para comprobar cómo va tomando forma lo que va a ser el futuro fondo norte. El último cuarto del campo que falta por levantarse y que culminará el sueño, el ansia, el deseo de casi la totalidad de la hinchada blanquiazul. El estadio quedará completamente cerrado, si no es para el inicio de la próxima temporada, para las primeras jornadas de Liga. Quizá haya que disputar varios partidos seguidos como visitante, tal y como sucediera la pasada campaña, para ya a partir de mediados de septiembre, acomodarse en lo que va a ser la nueva casa txuri- urdin.

Si desde fuera quizá no se aprecia mucho la evolución, desde dentro ya se vislumbra el esqueleto del nuevo fondo. Maite e Igor se quedan impresionados de lo rápido que van las obras. «No hace mucho que vinimos por última vez y la diferencia es increíble», apuntan. Maite Aranburu e Igor Rodríguez salen de su pequeño anonimato porque se han convertido en los socios 30.001 y 30.002 de la Real Sociedad. Un peldaño por encima suyo está Maren, una joven seguidora de 14 años, oñatiarra, que tendrá el honor de ser la socia 30.000 de la entidad de Anoeta.

«Es una pasada que seamos ya más de 30.000 abonados, lo que da a entender qué es la Real» cifra

Una nueva dimensión que va de la mano con la obra y reforma del estadio. Se pasa de los 32.500 asientos del viejo Anoeta, a rondar los 40.000 del actual cuando esté acabado el fondo norte. Maite e Igor se ubicarán muy cerca del nuevo fondo de socios en la zona R, uno de los nuevos sectores que se han originado en el anillo superior a raíz de la optimización de fondos. Ahora, esa zona R ya no pertenece a la tribuna lateral sino que corresponde al fondo que se conocerá como Tribuna Familiar. Maite Aranburu e Igor Rodríguez se casan en breve, el próximo 6 de julio, y han dado el 'sí quiero', en color txuri urdin.

Lo que hace el ambiente...

«Fue mi hermano quien me dijo que quería hacerles socios a sus hijos, mis sobrinos de 7 y 4 años», explica Igor, fisioterapeuta donostiarra de 30 años. «Y tenía ganas de coger un buen sitio en el estadio nuevo y me pareció una buena idea. Se lo comenté a Maite, le gustó y aquí estamos». Dicho y hecho. Llamar a las oficinas de la Real Sociedad y la sorpresa llegó cuando les notificaron que les correspondía formar parte de la cifra récord de abonados del club blanquiazul. «Nos hace mucha ilusión», comenta Maite, para quien eso significa «lo que es la Real y la cantidad de gente que aúna. Es una pasada».

Igor es futbolero. «He sido socio desde los 10 años pero lo tuve que dejar porque me fui a estudiar a Manresa y por trabajo no he podido volver. Ahora ha llegado la oportunidad», explica. Lo que más llama la atención a esta pareja es «la cercanía del campo».

Cuentan que estuvieron viendo un partido, aclaran que por motivos laborales no han podido asistir a ninguno más, y que el ambiente les engatusó. «Teníamos unas localidades detrás de los banquillos, fue el partido contra el Valladolid que terminamos perdiendo 1-2, fue una lástima», apunta Maite. Sin embargo Igor habla del ambiente. «Lo de la Zabaleta fue una gozada. Cómo animaban, cómo cantaban. Fue un espectáculo». Maite le interrumpe. «Es que se escucha todo. El golpeo del balón, incluso las instrucciones que dan los entrenadores y si hay alguna entrada dura, el ruido de la patada también».

De hecho la pareja barajó la posibilidad de alistarse para la causa txuri-urdin en el fondo sur pero «nos dijeron que estaba todo completo en los lugares cerca de la animación. Hay sitios en la zona más tranquila, donde está la gente sentada, pero donde queríamos no había posibilidad de irse allí». Están muy contentos de la zona donde se van a ubicar en la temporada 19/20, como les explica Yon Álvarez de Eulate, responsable de socios.

«Nos gustó el ambiente que se forma en la grada Zabaleta y lo cerca que estás del campo» atmósfera

Maite asegura que «de pequeña fui socia y el ambiente era buenísimo, la gente lo vive un montón y cuando volvimos este año, ya nos pareció una pasada».

Como ocurre a los aficionados que visitan por primera vez el campo remodelado, llama la atención el ambiente que crea la grada Zabaleta. «He estado en otros campos, he jugado al fútbol y lo que se veía en otros lados con esa animación incondicional, aquí se echaba en falta. Ahora se está viviendo el espíritu de Atotxa».

Kodro, Kovacevic y Aldeondo

Atotxa. Dos jóvenes de 30 años tenían 4 cuando se jugó el último partido en el vetusto campo de la Avenida Duque de Mandas. «No, no nos acordamos de nada de aquello. Nuestros hermanos y aitas nos han contado lo que era Atotxa». Las imágenes del antiguo campo donostiarra les llegan a Igor y Maite por vídeo. Cinta VHS, más concretamente. Sus primeros recuerdos de la Real Sociedad son de los primeros años de Anoeta. «Yo me acuerdo de Meho Kodro que además lo tuve de entrenador en el Antiguoko», dice Igor, quien se pone a recitar los nombres de varios exjugadores del equipo blanquiazul. «Las primeras imágenes que se me vienen son de una camiseta preciosa, con publicidad de 'Krafft' creo. Aldeondo, De Paula, Kovacevic... pero he de decir que era muy de Aldeondo. Cómo salía y cómo revolucionaba los partidos. Me encantaba».

«Yo era muy de Kovacevic». recuerda Maite. «Era muy pequeña y no sabía apenas nada de fútbol, pero creo que como metía muchos goles siempre escuchaba su nombre o por lo menos en casa era el jugador que más nos gustaba».

«Es un sueño que tenemos, ir a ver un partido fuera de la Real Sociedad. Nos encantaría que fuera en Inglaterra» europa

A veces, cosas como estas, hacerse socios en pareja por primera vez, son el punto de partida de otros retos más ambiciosos. «Me encantaría ir a ver un partido en Europa con la Real Sociedad», admite Igor.Hasta el momento, el trabajo de cada uno se lo ha impedido. «Al ser entre semana, complica mucho que nos podamos mover», reconoce Maite. Aunque ahora, «quizá tengamos que guardarnos un par de días de fiesta por si hacemos una buena temporada y nos metemos en Europa». El destino de la luna de miel está al otro lado del charco y un futuro viaje con la Real por el viejo continente, algo más cerca. A tan solo dos horas de avión. «Nos encantaría ir a ver un partido a Inglaterra».

Maite e Igor tienen la lista de regalos hecha para su futuro enlace pero aprovechan la ocasión por si hay algún indeciso a la hora de hacer los regalos. «Una camiseta para cada uno nos vendría francamente bien», bromea Igor. Habrá que esperar a finales de mes por si alguno de los invitados les obsequia con la nueva equipación. Para el 6 de julio, «se aceptan los clásicos 'vales', no hay problema».

Más