Algo habremos hecho mal

El Athletic jugó con seis guipuzcoanos en el once frente al Leganés y tuvo a otro en el banquillo mientras que la Real Sociedad solo presentó cuatro en su alineación

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La primera jornada de Liga no ha deparado grandes sorpresas. Basta mirar los cuatro primeros puestos y ver en ellos al Sevilla, Barcelona y Real Madrid para comprender que las cosas seguirán igual otro año más. Y porque había un enfrentamiento directo entre el Valencia y el Atlético, cuarto y segundo de la pasada campaña, que si no tendríamos a los dos situados también en ese pelotón cabecero en el que contemplamos con satisfacción a la Real Sociedad tras su triunfo en Villarreal.

La implantación del VAR tampoco ha generado tanta polémica como se esperaba -todo llegará-, por mucho que nos repitan una y mil veces la caída de Asensio ante Bruno en el Bernabéu. Y que la Real reclame dos acciones a su favor en La Cerámica, una de las cuales, la de la mano, ni siquiera llegó a advertirse en el propio campo. Y la de la falta de Llorente en el gol anulado a Oyarzabal sus manos le delatan, aunque no hiciera demasiado por mover al rival.

Profunda reflexión. Pero la jornada ha dejado uno de esos datos que como realista y guipuzcoano llevan a una profunda reflexión. El Athletic fue el equipo del campeonato que presentó en el once a más jugadores de nuestro territorio -seis- por delante de los cuatro que tuvo la Real Sociedad. Y lo peor de todo es que no parece que fuese algo puntual sino que se va a repetir a lo largo de la competición.

A estas alturas ya saben de sobra lo que pienso del Athletic y de su continuada política de hostilidad hacia los jugadores que visten la camiseta blanquiazul y tienen contrato en vigor. Pero ojo, que aquí no estamos hablando de lo mismo, porque en la situación que se dio el lunes en San Mamés la Real Sociedad también ha tenido mucho que ver. Y no podemos mirar hacia otro lado.

Berizzo puso en liza ante el Leganés un equipo formado por seis guipuzcoanos -Nolaskoain, Yuri, Dani García, Unai López, Susaeta y Aduriz-, los alaveses Unai Simón y De Marcos, el navarro Muniain, el vizcaíno Yeray e Iñaki Williams, nacido en Bilbao pero criado en Navarra desde los dos años hasta que pisó Lezama con 18 procedente del C.D. Pamplona. Ahora entiendo que cada vez más se haga llamar Athletic Club prescindiendo de esa coletilla que decía 'de Bilbao', porque del Botxo quedan Yeray, Ibaigane y San Mamés.

Pero desde la perspectiva txuri-urdin lo que interesa es saber cómo han acabado seis guipuzcoanos jugando en otro equipo de la Liga, en este caso el Athletic, algo que choca frontalmente con la reivindicación histórica de la Real de acoger en sus filas a los mejores jugadores del territorio. Y si se repasan estos casos uno a uno vemos que muy poco se le puede achacar al vecino, porque en general ha sido mérito suyo y demérito nuestro que hayan acabado allí. Las cosas como son. Y no ha habido OPAs hostiles de por medio como la de Oyarzabal.

Susaeta, Aduriz y Dani García. Markel Susaeta (Eibar, 1987) ingresó en Lezama con 9 años y ha vestido siempre de rojiblanco. Alguien detectó en benjamines el potencial que atesoraba y acertó de pleno, porque se ha convertido en uno de los jugadores con más partidos en la historia de su club. Nada que objetar.

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Aritz Aduriz (Donostia, 1981) jugó hasta los 18 años en San Sebastián en las filas del Antiguoko. Nadie en Zubieta vio nada especial en él. Es más, el último año juvenil se marchó a estudiar IVEF a Vitoria y estuvo a punto de ingresar en el Alavés. Como a Amorrortu sí que le gustaba logró que jugara en el Aurrera de Vitoria, entonces club convenido rojiblanco. Empezó a meter goles como churros en Segunda B y de ahí pasó a Lezama en edad senior para hacer carrera en el Athletic en tres etapas diferentes. Hoy es el máximo goleador histórico que ha dado Gipuzkoa en la historia de Primera (155) y nunca ha vestido de blanquiazul.

Dani García (Zumarraga, 1990) fue uno de los destacados el lunes ante el Leganés. Jugó en juveniles en la Real Sociedad en aquella generación mágica que capitaneaba Asier Illarramendi pero la sombra del mutrikuarra era tan alargada que tuvo que buscarse la vida en otra parte. Jugó en el Alicante B, en el Alicante y en el Getafe B hasta que Loren lo rescató en 2012 para devolverlo a la órbita blanquiazul. Entonces había un convenio de colaboración con el Eibar que obligaba a cederle tres futbolistas y Dani, que contaba con 22 años, fue uno de ellos. En Ipurua se hizo mayor y después de demostrar su nivel en Primera ha recalado en San Mamés tras cumplir su contrato con el Eibar. La Real Sociedad siempre ha entendido que tenía bien cubierta esa zona y que no le entraba. Nada que objetar a que vista de rojiblanco. No le hemos querido.

De Unai López a Nolaskoain. A partir de aquí vienen las curvas. Unai López (Donostia, 1995) se inició en la playa con Mariaren Bihotza después de ser el rey de las plazas de Altza, donde no se hartaba de regatear a niños mayores que él desde bien temprano. Fue el máximo goleador en el Cadete Vasca de la Real Sociedad, y eso que jugaba de centrocampista, pero desde el club no se animaron a hacerle contrato cuando varios de su generación ya lo tenían. Era el grupo de los Odriozola, Bautista, Capilla y compañía. Como quedaba libre se marchó a Bilbao. Se dio la circunstancia de Bittor Alkiza, que entonces era el director de Zubieta, había jugado con el padre de Unai en el Sporting de Herrera en sus tiempos mozos. Hoy, tras crecer con buenas cesiones al Leganés y al Rayo, hablan de él como el Modric del Athletic.

Peru Nolaskoain (Zumaia, 1998) no solo era txuri-urdin hasta la médula sino un confeso 'antiathletic', como le detaló su cuenta de twitter. «Ver perder al Athletic me alegra la noche, pero todavía me alegra más ver que le marcan un gol en fuera de juego, je, je», fue uno de sus mensajes. El caso es que el chico se cansó de pasar año tras año por Zubieta sin que le cogieran y cuando con 16 años el Athletic se interesó en él no dudó en marcharse. Entonces la Real Sociedad sí se dio prisa por ficharle pero ya no había vuelta de hoja. El lunes abrió el marcador ante el Leganés el día de su debut en Primera con 19 años. Jugando de central por la baja de Iñigo. En el amistoso de Gal ya anuló a Willian José y duele más su caso cuando aquí vemos que el eje de la zaga es uno de nuestros puntos débiles y solo hay un canterano entre los cuatro centrales.

De Yuri (Zarautz, 1990) poco hay que decir. La Real Sociedad lo traspasó el verano pasado al PSG por la mitad de su cláusula y cuando ha quedado libre el Athletic es el que le ha presentado una mejor oferta. Cuando se acerque el derbi recuérdenme que les cuente mi versión de este caso...

En el banquillo de San Mamés no llegó a saltar al campo Gorka Guruzeta (Donostia, 1996), una de las revelaciones del verano rojiblanco y máximo goleador del filial el año pasado. Como Aduriz, jugó hasta los 17 años en San Sebastián, en el Vasconia y en el Antiguoko, pero el que apostó fuerte por el fue el Athletic. Y eso que su padre Javier jugó cinco temporadas en la Real Sociedad a principios de los noventa y se cansó de preguntar en Zubieta si contaban con el chaval. Siempre podemos cargar nuestros errores en la cuenta del hostil vecino pero no sería justo. Esta vez, no. Porque ha sido culpa nuestra.

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