Real Sociedad

La mayor operación de la historia de la Real Sociedad

Griezmann, en un entrenamiento con el Atlético de Madrid./EFE
Griezmann, en un entrenamiento con el Atlético de Madrid. / EFE

Los 54 millones que la Real ingresará por Griezmann superan los 46 en que está presupuestada la reforma del estadio de Anoeta | Con la plusvalía del francés, la Real Sociedad habrá ingresado 146 millones en seis años por futbolistas formados en la cantera de Zubieta

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDOSAN SEBASTIÁN.

Los 54 millones de euros que ingresará por la venta de Antoine Griezmann suponen la mayor operación económica que ha protagonizado la Real en sus 110 años de existencia, superior a la remodelación de Anoeta, con un presupuesto de 46 millones, aunque el desvío al alza será importante. El dato ilustra la imponente dimensión del negocio que culminará cuando el 1 de julio se haga oficial el fichaje del delantero del Atlético de Madrid por un nuevo club. El Barcelona es el que más suena, pero no el único interesado.

El contrato de traspaso que la Real firmó a cara de perro con el conjunto colchonero en 2014 va a reportar pingües beneficios a la institución de Anoeta. Los negociadores blanquiazules aprovecharon la sospecha de que Griezmann era una petición expresa de Simeone a la que el Atlético no iba a poder renunciar y la certeza de que el equipo colchonero no andaba sobrado de cash en aquel preciso momento para incluir la cláusula del 20% de la plusvalía en caso de traspaso a un tercero, que es la que ahora se activará por 24 millones.

En lugar de aferrarse a la cláusula de rescisión (30 millones) y a su pago al contado como es preceptivo para disolver un contrato, la Real aceptó el pago de esa misma cantidad a plazos. El Atlético pudo así hacer frente al fichaje y a cambio aceptó ceder el 20% de una futura venta. Una cláusula sin caducidad, que ha permanecido cinco años durmiente.

Todos ganan

Aquel contrato fue una gestión redonda por parte de la Real, basada en los conocimientos. Perdido el jugador, el club sabía que el Atlético no andaba sobrado de tesorería y sabía que es un equipo al que le gusta moverse en el mercado de delanteros de alta gama, donde hay más margen de beneficios dados los precios. El Atlético compró y vendió a Agüero, a Forlán, a Falcao, a Jackson Martínez, Diego Costa, Gameiro... Movió a Fernando Torres, ahora a Morata... Los negociadores de Anoeta estaban seguros de que vendería a Griezmann. Y querían su parte de ese pastel. El Atlético pagó 30 millones y calculó que lo vendería por mucho más. Asumió ceder un 20%, con la expectativa de ganar más. Se llevará, tras descontar el pago a la Real, 94 millones, 64 más de los que pagó.

Los fichajes más caros

Antoine Griezmann
54 millones, al Atlético de Madrid.
Asier Illarramendi
32,1 millones, al Real Madrid.
Iñigo Martínez
32 millones, al Athletic.
Álvaro Odriozola
30 millones, al Real Madrid, más cinco en variables. La Real ya ha cobrado uno.
Xabi Alonso
19 millones, al Liverpool.
Darko Kovacevic
18 millones, a la Juventus.
Yuri Berchiche
13 millones, al PSG

No es sencillo que en una operación de este tipo todo el mundo opine que sale ganando. También el Barcelona (o cualquier otro gigante que acabe cerrando el fichaje) sonreirá, al hacerse con Griezmann por 120 millones, una cantidad que a ese nivel se considera baja. Los nuevos contratos de televisión a partir del año que viene, probablemente, validen este análisis. Habrá inflación y puede que no parezca tanto dinero. Por supuesto, el jugador también sonríe. Llega a uno de los grandes del mundo, al nivel que le corresponde -tarde, debió hacerlo cuando dejó la Real porque ya era su sitio entonces-, y su contrato reflejará con los ceros correspondientes ese estatus.

Ingresos extraordinarios

Los 24 millones que ingresará la Real por Griezmann se contabilizarán en el próximo ejercicio, con lo que el club continuará inmerso en su frenética carrera de la liga de los ingresos extraordinarios. Desde que Illarramendi se fue al Madrid, no ha habido año sin ventas millonarias, que han engordado el presupuesto de la Real por encima de los cien millones de euros de forma recurrente.

La Real ha visto partir a todas sus figuras, una a una, en estos cinco años, salvo Xabi Prieto, que se retiró, y Oyarzabal, Rulli y Willian, que siguen. Tras Illarramendi, vendió a Griezmann, Vela, Iñigo Martínez, Yuri, Odriozola... Solo el caso de Iñigo fue una operación hostil, lo que habla de una estrategia de gestión. En total, 146 millones en seis años por jugadores formados en Zubieta (Illarramendi, Griezmann, Iñigo Martínez, Odriozola y Yuri) descontando de los 32 de la venta de Illarramendi los 17 que costó su repesca.

Pese al perfil apasionado de Aperribay, impone el pragmatismo en los negocios. En cuanto recibe una oferta superior al precio en que ha tasado a un futbolista lo traspasa sin sentimentalismos. Un modelo más cercano al que aplica Andrea Agnelli en la Juventus que al de Madrid y Barcelona, que sistemáticamente pagan en exceso por sus fichajes y venden tarde y mal, sin que les importe dados sus ilimitados recursos.

A la par de Anoeta

Esta estrategia de ventas millonarias ha coincidido con la ejecución del proyecto estratégico del club en 50 años, la remodelación de Anoeta. En buena medida, han sostenido la imponente exigencia económica del nuevo campo. Las obras entran en su último año y oportunamente llegan estos 24 millones. A su término, será el momento de comprobar si esta presencia activa en el mercado de fichajes se ha debido a las exigencias del nuevo Anoeta y cambia una vez terminado el campo o si, por el contrario, es una praxis buscada y estable. La presión que va a sufrir en los próximos meses sobre todo por Oyarzabal va a medir la fortaleza de las estructuras del club.

Hasta hoy, la norma es que este consejo de administración realista ha sido capaz de presentar cada año beneficios a la junta de accionistas. Superávit tras superávit, sin que los resultados hayan penalizado esta estrategia de apoyarse en grandes traspasos. Obviamente, todos los aficionados querían más en el campo, mejores resultados, más viajes a Europa, pero desde un punto de vista fríamente objetivo tampoco se puede decir que en estos seis años desde que partió Illarramendi la Real haya estado muy lejos de los resultados que podrían considerarse lógicos para un club de su tamaño.

Sostenibilidad

El reto de la Real es, sin embargo, la sostenibilidad. Si algo caracteriza a la Real es su vocación de permanencia en el éxito, su solidez como un clásico de la Liga. Con el acceso a los títulos vedado, ser un fijo en Primera, clasificarse para Europa con regularidad (no confundir con todos los años) y seguir sacando jugadores de Zubieta son sus objetivos. La presencia constante en el gran mercado como herramienta para sostener altos presupuestos tiene sus riesgos.

Por eso es importante el nuevo Anoeta y sus 40.000 localidades -disponibles a partir de la próxima temporada-. Porque es sinónimo de estabilidad. No todos los años caen del cielo 24 millones (una quinta parte del presupuesto anual del próximo ejercicio). A veces, lo que caen son chuzos de punta. El paraguas es Anoeta, y esta ronda la paga Griezmann.

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