Real Sociedad

Un nuevo movimiento de ajedrez en la gestión de su carrera deportiva

Griezmann decide dar el salto a la aristocracia del fútbol con 28 años, en su momento de máxima plenitud

I. I. SAN SEBASTIÁN.

Griezmann conduce al engaño con su expansiva personalidad y su desparpajo para jugar, celebrar y convertir en una fiesta todo lo que toca. Pero tras esa cara amable y ligera, se esconde una gestión milimétrica de su carrera deportiva, que ahora conduce su hermana Maud Griezmann.

Salió de la Real con 23 años. Pudo hacerlo antes, porque su condición de jugador de talla mundial no se le escapaba a nadie. Sabía que si triunfaba en la Real esa temporada, le esperaba el Mundial de Brasil. La Champions que jugaba el club blanquiazul le daba la plataforma que necesitaba para dar el gran salto: su gol en la previa de Lyon clasificó a la Real y, al mismo tiempo, hizo que ya fuera imposible retenerle. En verano, no solo entró en la convocatoria mundialista, fue titular y la figura de Francia en Brasil. El mundo se abría ante él.

Fichó por el Atlético, donde también ha demostrado un ojo clínico para diseñar cada paso de su carrera. Logró alcanzar una final de la Liga de Campeones, que perdió contra el Madrid, y ganó la Europa League. Cuando era más que evidente que el Atlético se le quedaba pequeño y que su sitio estaba más arriba, mantuvo la sangre fría: había Mundial en Rusia al término de su cuarto año de colchonero. Como hizo en la Real, valoró la estabilidad de su posición como estrella indiscutible. En verano de 2018 se proclamó campeón del mundo.

El Barcelona y el Manchester United le enviaron aparatosas declaraciones de amor, pero no sin pensárselo mucho, decidió que un año más. Por si la Champions... pero el proyecto no da más de sí. Griezmann se va del Wanda, y tras él, estampida: Godín, Juanfran, Lucas...

En este tiempo ha consolidado su posición en el escalafón mundial, incluida una nominación al Balón de Oro y alguna renovación de contrato que le sitúa en la súper élite mundial. En Francia es un icono absoluto y el PSG haría cualquier cosa por ficharle.

Pese a su imagen despreocupada, la elección de su nuevo destino ha sido fruto de un minucioso estudio, donde no habrá dejado nada al azar. A los 28 años, se encuentra en el momento de máxima plenitud deportiva y su ambición le lleva a dar por finalizada su etapa en el Atlético y atacar una nueva fase de su carrera para aspirar cada año a todo, en un grande de verdad. El Barcelona habría puesto sobre la mesa un contrato de cinco temporadas a 17 millones de euros netos por campaña, según l'Equipe. Se desconoce su destino, pero algo está claro: no dará un paso en falso.