Sola es derribado por un jugador del Huesca. / carlos gil-roig

Liga Smartbank Una gran experiencia que sanseacabó

El filial realista pierde en El Alcoraz con la cabeza alta y desciende a falta de una jornada a Primera RFEF cuando este domingo se cumplirá un año desde que ascendió

Iker Castaño
IKER CASTAÑO

Este domingo se cumple un año desde que el Sanse celebrara en Almendralejo su vuelta a Segunda sesenta años después y este sábado se certificó el descenso matemático a Primera RFEF tras caer con la cabeza muy alta en El Alcoraz ante el Huesca. 364 días ha durado una aventura que mérito tiene que un filial como el de la Real se haya mantenido vivo hasta la penúltima jornada de una competición tan exigente y competitiva como la de plata. Los malos resultados, principalmente como local ante una grada del Reale Arena que no ha estado a la altura, la mala suerte, las decisiones de los árbitros en muchos de los partidos y la inexperiencia de la plantilla en la categoría con la media de edad más baja ha acabado de relegar al Sanse a una división en la que se encuentran los filiales de los colosos de Primera como el Castilla, el Barça B, el Sevilla Atlético o el Villarreal B. Se cumple otra vez ese fatídico dato que tanto lastra a los filiales que suben al segundo escalón del fútbol español, ya que la mitad de los doce que estuvieron alguna vez bajaron al año siguiente de subir. Con el Sanse, ya son siete de trece.

Un Huesca sin nada en juego se anotó dos tantos en su casillero en los primeros cuarenta y cinco minutos con muy poco ante un Sanse que no bajó los brazos ni con esa desventaja, como no lo ha hecho en toda la temporada. Peleó hasta el final por remontar y estuvo cerca de dar la campanada. Karrikaburu y Alkain igualaron el encuentro, pero los realistas se volcaron en ataque buscando el tercero y fue el cuadro local quien lo encontró.

Ni Xabi Alonso, ni Xisco Muñoz sorprendieron en el once que pusieron en liza. El tolosarra volvió a apostar de inicio por esa línea de cinco, como en los últimos tres partidos en el que cosechó seis de nueve puntos posibles, con la novedad de Aldasoro en la medular por Olasagasti y la vuelta de Karrikaburu en ataque.

Los aragoneses comenzaron dominando el envite, pero las continuas pérdidas de ambos en salida de balón propiciaron las primeras llegadas con pocos efectivos en las áreas. Sin embargo, alcanzado el primer cuarto de hora, un pase a la espalda de la defensa realista le cayó a Gaich, habilitado al romper Clemente el fuera de juego; éste encontró a Seoane que fusiló por la escuadra derecha a un Zubiaurre que nada pudo hacer.

La reacción de los txuri-urdin fue inminente, pero desaprovecharon hasta cinco ocasiones tanto a balón parado como en jugadas colectivas. A destacar dos remates de Karrikaburu, uno de ellos al larguero. Ni Alkain ni Navarro lograron perforar la meta de Andrés y el Huesca necesitaba el 'cooling break' como agua de mayo. Justo cuando llegaban las buenas noticias desde tierras andaluzas, con el gol del Burgos al Málaga, el cuadro oscense marcó el segundo antes del descanso tras un remate con la derecha de Ratiu a pase de Muñoz. Cuesta arriba.

Pese a la desventaja de dos goles, el tolosarra no varió ni el esquema ni ninguno de los once jugadores a la vuelta del segundo acto. Confió en su plan y a los siete minutos se metieron en el partido, después de un pase de Sola a Karrikaburu para que éste superase en el uno contra uno a Andrés. Con el tanto, se vinieron arriba y merecieron el empate. Lo lograron después de que Clemente, con un magnífico pase, conectase con Alkain para igualar el partido. Se entregaron en busca del tercero, con cambio de esquema incluido, pero llegó por parte del Huesca para cerrar el partido.

Ahora toca cambiar de rumbo, con un proyecto en el que se avecinan bastantes cambios y prepararse para no esperar otros sesenta años para ver al Sanse en Segunda. Volveremos.