GRACIAS A TODAS POR HACER REAL EL GRAN SUEÑO

Las jugadoras realistas celebran la consecución del título sobre el césped de Los Cármenes./LOBO ALTUNA
Las jugadoras realistas celebran la consecución del título sobre el césped de Los Cármenes. / LOBO ALTUNA
Amets Aguayo
AMETS AGUAYO

Quizás sea esta una de las crónicas que afronto con más nervios. Es lógico. Era la final. Y como remate, el título ha viajado a Gipuzkoa. Por mi edad, ha sido la primera final que he vivido y no ha podido terminar mejor. El equipo ha hecho feliz a una provincia que añoraba un título. Hacía más de 30 años que los aficionados mirábamos a los chicos... y al final han sido ellas. ¡Qué alegrón!

Este equipo ha escrito unos renglones que ya son historia en nuestro deporte y, en concreto, en la Real Sociedad. Un grupo que ha culminado su mejor temporada con una extraordinaria actuación en la Liga y ahora este título. No se les puede pedir más. El triunfo ha servido, por supuesto, para devolver ese esfuerzo realizado por la afición que se ha trasladado a Granada y los que han abarrotado la Plaza de la Trinidad, en Donostia, que se ha quedado pequeña.

Todos dábamos al Atlético de Madrid como favorito, es el campeón de Liga. Pero lo que yo sabía es que 'a ganas' la Real era superior a las colchoneras. El título era más importante para las txuri-urdin, era el primero y la motivación es extra cuando estás delante de una oportunidad de tal calibre.

El Atlético ha dominado el partido, ha tenido más posesión, se ha colocado bien en el campo, y tras unos quince minutos de idas y vueltas, las madrileñas estaban siendo mejores. El gol de Esther, auténtica coco de las realistas en Zubieta y ayer, se ha adelantado a la marca de la defensa y con el gol rojiblanco han llegado las dudas. He visto a la Real algo desconcentrada. La posesión era de ellas, pero sin claras ocasiones. El error de la portera Lola ha servido para recuperar el optimismo y la claridad en las de Gonzalo. La Real, muy cerrada por dentro, ha dejado las bandas y aunque por ahí venían los ataques, las realistas han sabido jugar la final. Las contras blanquiazules hacían daño y si a eso sumas la sobresaliente actuación de Mariasun Quiñones en la portería y el gol precioso en triangulación Kiana-Leire-Nahikari, el sueño ha ido tomando forma.

La presión alta de la Real ha sido determinante. Obligaba a jugar incómodo al rival. Es cierto que la Real ha sufrido, ha sabido sufrir, y que esa pizca de suerte es casi obligado lucir en una final como esta. Y es necesario recordar a toda esa gente que ha contribuido con su trabajo a que esta Real de apenas 15 años sea ya TXAPELDUN!!!