Real Sociedad El Getafe desactiva la 'salida lavolpiana'

Quique Sánchez Flores prometió un partido incómodo y Zubimendi fue uno de los damnificados, teniendo que caer a recibir entre los dos centrales para poder jugar el balón

Imanol Troyano
IMANOL TROYANO

Quique Sánchez Flores prometió un partido incómodo para la Real en la previa del encuentro. Dicho y hecho. Ver a Remiro sacar en largo de puerta a las primeras de cambio da una idea de los problemas que tuvo el cuadro txuri-urdin para salir jugando con el balón.

Quizás en previsión a ese partido engorroso que deseaba el técnico madrileño, Imanol decidió innovar y puso por primera vez en este curso juntos desde el inicio a Sorloth y Sadiq. Dos jugadores de físico importante que permitían estirar al equipo en caso de tener que tirar de balones largos. De hecho, Merino buscó en varias ocasiones al delantero nigeriano para explorar la espalda de Angileri. El exjugador del Almería se batió en duelo ante Gastón. Superó al defensor, hasta que fue cambiado a los 38 minutos de juego por lesión. Ahí empezó a estropearse el plan.

El Getafe, con una línea de cinco atrás, tres hombre en el centro del campo y dos delanteros, trató de cortocircuitar el juego txuri-urdin desde su origen. Tenía muy claro que el hombre a cubrir, el que no debía recibir la pelota, era Zubimendi. A Maksimovic le salieron ojos en la nuca para detectar mejor al donostiarra. No le dejó respirar y agarrar la pelota con comodidad, y el realista no vio otra solución mejor que retrasar su posición e incrustarse entre Pacheco y Zubeldia para poder entrar en contacto con la pelota y llevar a cabo la 'salida lavolpiana'.

El entrenador argentino, Ricardo La Volpe, seleccionador de México entre 2002 y 2006, patentó esa salida de balón haciendo desplazar al pivote a la línea defensiva. De esta manera lo que conseguía era ganar superioridad ante un rival con dos delanteros. Esa misma oposición encontró ayer la Real.

Entre Mayoral y Ünal se comprometieron a cerrar los pasillos interiores, a la vez que Maksimovic o Aleñá ganaban metros para impedir que Zubimendi pudiera darse la vuelta. Por eso pensó el centrocampista guipuzcoano que lo mejor era bajar unos metros y ejecutar la 'lavolpiana'.

Merino centra la posición

Sin embargo, el Getafe se sintió incluso más a gusto con este movimiento, porque se sentía más resguardado en la medular, a pesar de que también concedía metros a la Real. Cuando Zubimendi caía para construir, Merino centraba su posición y se situaba en la misma línea vertical del campo que el donostiarra, unos metros por delante, lo que le hacía abandonar su perfil derecho. El otro interior, Turrientes, se mantuvo en su lado, pero sin peso a la hora de colaborar en la salida. Así, Maksimovic, Aleñá y Algobia controlaron a la perfección la zona, mientras Kubo trataba de caer para recibir, pero casi siempre de espaldas, con la complejidad que eso supone.

En esta disposición, Sola y Aihen ganaron altura para poder inquietar al rival en fase ofensiva. El lateral derecho fue muy incisivo con sus galopadas. Un auténtico dolor de muelas para Angileri. La Real dispuso por fuera de sus mejores argumentos ofensivos. Era poca recompensa para la técnica de La Volpe y en la segunda mitad raramente se vio. El Getafe lo desactivó.