Real Sociedad

Gero Rulli: «Sé que lo estoy haciendo mal y me duele esa sensación de estar fallando a la gente»

Gero Rulli se muestra con gesto reflexivo durante un momento de la entrevista./PEDRO MARTÍNEZ
Gero Rulli se muestra con gesto reflexivo durante un momento de la entrevista. / PEDRO MARTÍNEZ

El argentino está sufriendo porque no está dando al equipo todo lo que cree que necesita y pide con humildad el apoyo de la afición en Anoeta

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Gero Rulli (La Plata, 1992) atraviesa el momento más difícil de sus seis años como profesional, como él mismo reconoce. Más que por su ego personal, la situación le duele por la sensación de estar fallando a compañeros y afición. Sus palabras transmiten frustración pero también compromiso por recuperar la versión de aquel portero que, a su llegada a la Real con 22 años, hizo olvidar a Claudio Bravo.

- ¿Cómo se encuentra?

- Fastidiado, pero tranquilo. Sé que las cosas no me están saliendo, pero estoy trabajando duro para salir de este bache. Nunca en los seis años que llevo de profesional me entrené tanto como ahora y eso me da tranquilidad. Sé que esto va a cambiar y espero que sea cuanto antes.

- A su llegada en 2014 se definía como un hombre tranquilo y seguro, ¿lo sigue siendo?

- Sí, pero está claro que en una situación así le doy más vueltas a las cosas. Noto que no actúo en el campo con la naturalidad de mis primeros años y que pienso las cosas dos veces antes de hacerlas. Y soy un chico que siempre me caracterizaba por comportarme con naturalidad en el terreno y debo recuperarla. No creo que la haya perdido, sino que me cuesta más sacarla.

- Malas compañeras las dudas en un fútbol que cada vez se juega a más velocidad...

- Así es. Cuando actúas con naturalidad y las cosas no salen, hace que en la segunda jugada te replantees las cosas y esa milésima que pierdes al pensar puede ser la diferencia entre que una pelota entre o no. Sé que la portería es un puesto arriesgado y lo asumo. Seguro que cuando supere esta situación me convertiré en un portero mucho mejor y esta mala racha quedará como una cicatriz en mi carrera.

- ¿Tiene la sensación de haber pasado de héroe a villano?

- Los porteros vivimos en el alambre. Si las cosas van bien, eres es el héroe; si van mal, te llevas la peor parte. Yo sé que en estos meses no he estado a la altura de lo que se merece la gente. Soy autocrítico y sé cómo lo he hecho. Pero queda una vuelta por delante en la que tenemos puesta mucha ilusión para remontar en la Liga y soñar con llegar lejos en la Europa League.

- ¿Dónde comienza este túnel en el que se haya inmerso? ¿En aquel partido en San Petersburgo?

- Arrancamos muy bien la temporada con cuatro victorias seguidas, pero después de perder ante el Real Madrid todo se torció. Ante el Zenit no tuve un buen día y en cinco partidos encajé dieciséis goles. Se juntó con que por aquellas fechas salió la convocatoria de Argentina y me quedé fuera. Después del partido contra el Betis sentía que me pateaba al arco un niño de dos años y me hacía gol. Estaba sin confianza. El parón de las selección me vino bien. En octubre ganamos al Alavés, hicimos buenos resultados en Europa, mantuve el arco a cero varios partidos, pero no terminé de encontrar nunca buenas sensaciones.

- ¿...?

- Empecé a entrenar mucho más de lo que lo hacía. Incluso al margen del club. Tengo un profe personal que me está ayudando a pulir las deficiencias que tengo en el cuerpo para prevenir lesiones con trabajo en gimnasio, temas de alimentación... Lo que más rabia me da es que cuanto más me estoy empleando, peor me están saliendo las cosas.

«Tengo que recuperar la naturalidad de antes. Ahora pienso las cosas dos veces y no es bueno»

«Necesito el apoyo de la afición en Anoeta, como lo he tenido siempre»

«La gente me pregunta por qué me estanqué. Me siento mejor portero pero es difícil decirlo ahora»

«Ha dado la sensación de que no quería estar en la Real y es al contrario; estoy bárbaro aquí»

- ¿No se estará obsesionando?

- Es que solo conozco el trabajo como camino para salir de aquí. Yo soy muy mal perdedor. Me cuesta encajar los malos momentos. Sé que lo estoy haciendo mal y me duele mucho. No tanto por mí, sino por esa sensación de estar fallando a la gente: a los compañeros, al míster, a los aficionados... Contra el Barcelona vino mi madre desde Argentina y estuvo viendo el partido junto a mi futura esposa. ¡Fíjate que partido les di! Llego a casa y no paro de darle vueltas a la cabeza acerca de por qué me está pasando esto. Es una situación nueva para mí.

- ¿Y ha encontrado la respuesta a sus preguntas?

- No. No creo que haya una sola respuesta.

- ¿A quién acude en estos malos momentos?

- A mi familia y a mis compañeros. Venir a Zubieta es una liberación para mí, porque siento todo su apoyo hacia mí. Ellos, el míster y el club están todo el día encima.

- ¿No será cuestión de comerse menos la cabeza?

- Quizás esté ahí la solución, pero es fácil decirlo y muy difícil hacerlo. Yo soy una persona que se presiona mucho. A veces me digo a mí mismo: 'Gero, baja una marcha'.

- ¿No ha probado con un psicológo o el coaching?

- Sí. Cuando fui en Navidad a Argentina fui a hablar, a explayarme un buen rato, con el Brujo Manuel, una persona de confianza que conozco de Estudiantes de toda la vida. La selección también recurrió a él para clasificarse para Rusia. Me vino bien y salí reconfortado. Luego también me gusta ponerme, de vez en cuando, vídeos de mi época en Estudiantes o de mis primeros años en la Real. Y me veo muy cambiado. Trato de agarrarme a todo lo que me pueda ayudar a salir adelante. También trato de aislarme escuchando música, compartiendo más rato con los compañeros, tomando mate con la familia... Trato de encontrar la paz interior para dar lo mejor de sí.

- ¿Es su peor momento en la Real?

- No solo en la Real. Es el peor momento de mi carrera. Nunca lo he pasado tan mal. Es duro porque tengo 25 años y no soy más que un chico que aún está comenzado en esto.

- ¡Le veo realmente frustrado!

- Es que lo estoy. He charlado mucho con el míster, con el entrenador de porteros, con Loren... Les pregunto por qué me está pasando esto y todos me dicen que saldré adelante. No tengo duda de que será así, pero necesito que sea cuanto antes.

- En su segundo año aquí también tuvo un bajón antes de Navidad pero se repuso tras la llegada de Eusebio. ¿Le puede ayudar aquella experiencia a salir del túnel?

- Fue diferente. Porque cambiaron muchas cosas en pocos meses. Cargué las pilas en mi país con mi familia y mis amigos, volví y se dio que todos, el equipo y yo, remontamos la situación. Ahora he hecho lo mismo, traté de aislarme del fútbol esos días, pero estos dos partidos no me han salido nada bien.

- En Leganés empezó con una parada a Gabriel pero después falló en el gol que supuso la derrota.

- En esa primera intervención me torcí el tobillo y después al pisar mal me empezó a doler la espalda. En la segunda parte me costaba moverme y en el gol del Leganés no anduve fino. Contra el Barcelona hicimos un primer tiempo tremendo en el que se vio a la Real del año pasado, pero nos metieron el 2-2 y todo se vino abajo. Notábamos el silencio del campo y con el 2-3 todo se acabó. Nos sentimos bloqueados y a mí, por ser el portero, se me notó más.

- ¿Se siente en el ojo del huracán?

- Sí. Pero es normal en mi situación.

- ¿Se encuentra más a gusto jugando fuera que en casa?

- No, no. Prefiero jugar en Anoeta. Es nuestra cancha y todos nos sentimos más a gusto. Que me piten es normal. Seguro que si hago una parada y salvo el partido, me aplaudirán. No me lastiman los pitos, quizás sí me pueden hacer dudar a la hora de tomar una decisión, porque como decía al principio pierdes naturalidad. Pero la gente me ha tratado muy bien aquí en estos cuatro años y me siento muy querido por la afición. Solo tengo palabras de agradecimiento para ellos.

- Hizo lo más difícil, hacer olvidar a Bravo con 22 años, pero ahora no termina de dar ese salto de calidad, ¿no?

- Mucha gente por la calle me pregunta por qué me estanqué. Yo creo que soy mejor portero que hace cuatro años. El primer año no me conocía nadie y ahora me conocen todos. Me siento más completo que entonces, pero cuando las cosas no salen bien es difícil afirmarlo. La Real es un club que siempre ha tenido grandes arqueros y desde el primer día supe que era un gran reto jugar aquí. Cuando salga de esta se van a encontrar con el mejor Rulli.

- ¿Cree que puede estar acusando ser el portero de un equipo que asume tantos riesgos en su juego?

- En Estudiantes o en la Real de los dos primeros años era mucho más fácil jugar para un portero. Lo principal entonces era atajar. Ahora me tengo que fijar en iniciar las jugadas de ataque dando salida a los compañeros, jugar de libre y ver dónde estamos descompensados, estar atento para salir al corte en un balón largo... La exigencia de un portero en esta Real es más alta que en otros equipos que juegan de otra manera. Seguro que si practicásemos un repliegue y jugásemos a la contra recibiría muchos menos goles, porque las situaciones de riesgo serían menores. Pero sé que este estilo es el que nos ha llevado hasta Europa y a disfrutar dentro de la cancha, y voy a muerte con él. Además, me está haciendo un mejor y más completo portero, aunque ahora no pueda decirlo muy alto.

- ¿Cómo le han podido influir en su rendimiento los cambios que han afectado a la defensa?

- Evidentemente han tenido mucho que ver, no solo en mi actuación sino en nuestra marcha. La Real es un club que mira al futuro y hay que tomar estas decisiones. Se fue Yuri, que hizo una temporada bárbara. Carlos Martínez se lesionó y, aunque apareció Odriozola, apenas lleva un año en Primera. Iñigo ha tenido muchas lesiones esta temporada. Llegó Llorente y le costó entrar al principio. También se fue gente con peso en el vestuario como Markel y Granero. Ha habido una renovación que no podemos obviar, pero eso dará sus frutos. No hay más que ver a Oyarzabal, que tiene 20 años y juega casi como un veterano.

- ¿Es recuperable la relación que tenía antes con la grada de Anoeta?

- Sé que los aficionados están decepcionados con mi nivel y tienen razón. Algunos están enfadados, lógicamente, y otros aún me toleran por lo que hice en años anteriores. Soy consciente de cuál es mi situación y solo puedo decirles que estoy trabajando para que vuelvan a ver al mejor Rulli. Estoy donde quiero estar, en la Real, y como ellos, persigo lo mejor para este club.

- ¿No cree que le han perjudicado los culebrones que hemos vivido cada verano sobre su futuro? Siempre daba la sensación de que se quería marchar...

- Seguro que no me ha ayudado. Al estar mi nombre siempre ahí daba la sensación de que no quería estar aquí y es todo lo contrario. El mejor ejemplo es que si no, no estaría en la Real. Pero es lógico pensar que si las cosas no me salen bien es porque tengo la cabeza en otro sitio, aunque no se corresponda con la realidad. Muchas de estas situaciones que se han dado en los últimos años no dependían de mí.

- Tampoco le habrá beneficiado estar en manos de un fondo de inversión que quería hacer negocio con usted. ¿Ha podido pagar las expectativas que crearon otros sobre la rapidez a la que debía progresar?

- No me ha beneficiado. Entonces había una crisis tremenda en el fútbol argentino y era normal que los clubes vendieran a sus jugadores a cambio de dinero. Cada verano no sabía dónde iba a jugar. Ni este, en el que ya tenía contrato aquí, por las ofertas de otros club. Nunca me sentí parte de un equipo para centrarme en mi trabajo y preocuparme de mi progresión. Me faltaba la tranquilidad de organizar mi vida con mi pareja. Siempre estaba pendiente de una llamada que me dijera dónde debía jugar.

- El pasado verano casi acaba en el Nápoles a pocos días del fin del mercado.

- Así fue. Y no me quería marchar. Pero eso queda ahí y siento que le gente me mira con cinco ojos en vez de con dos por aquello. Yo acá estoy bárbaro, tengo contrato hasta 2022 y no pienso en otra cosa que en triunfar en la Real.

- ¿Cómo encaja que la Real pueda fichar un portero de 19 años para la próxima temporada?

- Bien. Conmigo hizo lo mismo cuando me fichó. Aquí todos estamos para sumar y todo lo que nos ayude a que seamos mejor equipo, será bienvenido. La Real tiene que hacer su trabajo y yo pelearé por ser el portero titular como hago ahora con Toño.

- ¿Qué espera de esta segunda vuelta que empieza mañana?

- Muchas cosas. Cuando todo parece que está perdido, yo echo la vista atrás y pienso: estamos en Europa, lejos del descenso, el séptimo puesto queda a cuatro puntos y hay posibilidades de seguir escalando... Veo más pesimismo en el entorno del que tenemos nosotros en el vestuario. Un equipo cualquiera no hace la primera parte que hicimos ante el Barcelona. Tenemos equipo y plantilla como para ilusionarnos con hacer un segundo semestre muy bueno. La eliminatoria ante el Salzburgo es muy atractiva. Y qué te voy a decir si seguimos adelante... Si ganamos tres partidos seguidos todo se verá con otros ojos y a lo mejor dentro de dos meses estamos hablando de otra cosa. Nosotros somos cautos, porque no damos la espalda a lo que está pasando, pero optimistas a la vez. Si no, nos vamos todos a casa.

- Por último, ¿qué mensaje le gustaría mandar al aficionado para el encuentro de mañana?

- Le haría saber que estoy trabajando para dar la vuelta a la situación y que necesito su apoyo, como lo he tenido siempre, para que las cosas me salgan mejor. Mi mejor versión aún no ha llegado y espero que la vean pronto.

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