La garra de Atotxa, en Anoeta

El vestuario de la Real Sociedad está presidido por un águila idéntica a la que había en el de Atotxa

El águila preside el vestuario de la Real Sociedad en Anoeta. /Mikel Fraile
El águila preside el vestuario de la Real Sociedad en Anoeta. / Mikel Fraile
Ainhoa Múgica
AINHOA MÚGICA

«No hay equipo bueno sin garra», ese es el lema que leen los jugadores de la Real Sociedad cada vez que entran al vestuario de Anoeta y ven el águila. Esta figura disecada fue colocada hace cuatro años en el interior de del estadio, homenajeando de este modo a la que presidió la caseta de Atotxa desde los años 50 hasta el cierre del estadio de Egia.

En la década de los 50, el equipo realizaba los desplazamientos en autobús. Los jugadores eran aficionados a la caza y tenían la costumbre, que ahora puede sonar extraña, de llevar las escopetas en el vehículo. Cuando la plantilla hacía largos viajes, si veían bandadas de palomas u otro tipo de aves, paraban el vehículo en el arcén, sacaban las armas y se disponían a disparar. «Ahora sería impensable, pero en los años 50-60 era una costumbre muy arraigada dentro de la rutina del equipo», señalan desde de la Real Sociedad. En una ocasión, el masajista del equipo, Juan Mari Anza, abatió un águila y la plantilla tomó la decisión de disecarla y colocarla en el interior del vestuario de Atotxa.

'Bixio' Gorriz recuerda el águila con cariño. «Era una figura que imponía pero sobre todo transmitía responsabilidad por el significado que tenía implícito de tener valor, garra y lucha en el terreno de juego. Los jugadores observábamos al águila y sabíamos lo que teníamos que hacer» apunta el exjugador de la Real Sociedad. «Todos los jugadores conocíamos la historia y Anza la mimaba un montón. A veces, para hacerle rabiar, le pegábamos balonazos y él nos echaba la bronca» cuenta Gorriz que precisamente se retiró en Atotxa cuando la Real disputó allí su último encuentro.

Luis Fernando Dadíe, que jugó en la Real Sociedad de 1985 a 1991, se acuerda de la figura disecada que presidía el peculiar vestuario de Atotxa, que era rectángulo, con cuatro bancos corridos y pocas perchas. «El águila impresionaba y cuando llegaba un jugador nuevo se le aleccionaba diciéndole que lo más importante del equipo era aquella ave rapaz disecada por que significaba que jugar con la camiseta de la Real implicaba tener garra, personalidad y dejarse la piel en el campo» destaca Dadíe.

El águila disecada presidió el vestuario de Atotxa hasta el cierre del estadio. En ese momento, la figura disecada se encontraba en muy mal estado de conservación y el club tomó la decisión de no trasladarla al nuevo campo. «Cuando se cerró Atotxa todos los ex y jugadores preguntábamos qué se iba a hacer con el águila» coinciden ambos exrealistas.

La caza, una afición para el equipo

La caza era una afición muy arraigada en la plantilla realista de los años 50. En una ocasión, el futbolista Rafael Alsua llegó tarde al entrenamiento porque había estado previamente cazando. El entrenador le invitó a ver el entrenamiento desde la grada. El jugador llevaba la escopeta encima, cuando un balón salió disparado tras un despeje, como si se tratase de un ejercicio de tiro al plato disparó y reventó el balón. Además de ser un buen jugador, también demostró que era buen cazador.

Recuperar el águila

Hace cuatro años, la directiva decidió volver a recuperar ese 'espíritu de Atotxa' y colocó una nueva imagen disecada en el vestuario. «La figura busca imponer a los jugadores e intentar transmitir garra al equipo», señalan desde el club.

«La instalación de este elemento en el vestuario nace con la idea de recordar a los jugadores que la calidad en el fútbol es importante y necesaria, pero que solo con ella no se obtienen buenos resultados. Además, es necesario tener garra, espíritu de sacrificio y poner pasión para ganar los partidos» apuntan desde la entidad txuri-urdin.

Tanto Bixio Gorriz como Luis Fernando Dadíe coinciden en lo afortunada que fue la decisión que tomó el club hace unos años de volver a colocar en el vestuario realista un águila disecada. «Me parece un gesto bonito y es necesario que los jugadores que ahora militan en el la Real Sociedad conozcan esta parte de la historia del club» destaca Bixio Gorriz. Además, Dadíe destaca que «precisamente con la reforma del estadio se ha intentado recuperar el viejo espíritu de Atotxa de sentir el apoyo del público y la instalación del rapaz disecado es un gesto más en esa dirección.

En el Benfica portugués, cuando disputa los partidos en casa, minutos antes del inicio del encuentro, una persona del club suelta un águila real, que recorre el estadio y vuelve a posarse en el brazo de su cuidador. De momento en el nuevo Anoeta, por fin sin pistas, no se tiene pensado hacer ninguna exhibición con un rapaz. Insistimos, de momento.

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