Fútbol

El fútbol guipuzcoano se reivindica en Berazubi

Periko Alonso realiza el saque de honor en Berazubi. / ARIZMENDI
Periko Alonso realiza el saque de honor en Berazubi. / ARIZMENDI

La tercera final de la Euskal Herria Txapela, en un gran ambiente, sirve de homenaje a un histórico como Periko Alonso

Eneko Pérez
ENEKO PÉREZTOLOSA.

El duelo celebrado ayer en el terreno de juego de Berazubi escenificó el encuentro entre los dos clubes guipuzcoanos más fuertes. Media hora antes del inicio del partido las gradas ya estaban repletas, en su mayoría llenas de camisetas realistas, aunque también había algunas azulgranas. Numerosos aficionados optaron por disfrutar del choque de pie, agolpándose detrás de las porterías y en la banda en la que se situaban los dos banquillos.

La arrancada de Isak que terminó en gol en el minuto 15 levantó a la gente de sus asientos, evidenciando las ganas de fútbol que hay tras tres meses de sequía. El estado del césped fue uno de los temas de conversación entre los asistentes al duelo, que temían por la integridad de los futbolistas.

Campo a rebosar

La antesala del partido, que suponía la final de la tercera edición de la Euskal Herria Txapela, sirvió para homenajear a Periko Alonso, histórico integrante de la Real bicampeona de Liga, que disputó con la camiseta blanquiazul 162 choques oficiales entre los años 1977 y 1982 antes de fichar por el Barcelona.

Alonso, padre del actual entrenador del Sanse, Xabi, y de su hermano Mikel, también fue técnico del cuadro txuri-urdin en la campaña 2000/01. Igualmente, pasó por el banquillo armero entre 1995 y 1998, donde obtuvo unos magníficos resultados y rozó el ascenso a Primera División.

El protagonista de este bonito acto saltó al campo poco antes de las 20.30 horas para recibir una sentida ovación de las gradas de Berazubi, a rebosar ayer. El exjugador y entrenador, con una sonrisa de oreja a oreja, recibió un pasillo de honor entre los titulares de ambos conjuntos, para después realizar el saque de honor, demostrando que el que tuvo, retuvo.

En las gradas de Berazubi también se dejaron ver los jugadores que no estaban convocados, al menos los de la Real, entre otros, Moyá, Januzaj, Oyarzabal, Aritz, Rulli, Sangalli o un Sagnan que padecía una ligera cojera después de la pequeña lesión sufrida en el amistoso del viernes ante Osasuna en Irun. Algo más tarde que ellos llegaron los más novatos del grupo, Alex Sola y Ander Barrenetxea. Este último, de apenas 17 años de edad, desató las pasiones de los más pequeños, que ya lo idolatran.

En esta final de la III edición de la Euskal Herria Txapela también estuvo presente un viejo conocido de la entidad realista como Igor Jauregi. El tolosarra, excentral de ambos conjuntos, forma ahora parte del equipo de psicólogos de la entidad armera.