Real Sociedad

Una frontera inexpugnable

Muralla. Los de Simeone controlaron en todo momento las embestidas realistas. / ACERO/ALTERPHOTOS
Muralla. Los de Simeone controlaron en todo momento las embestidas realistas. / ACERO/ALTERPHOTOS

La Real, atrincherada en su campo, no supo jugar en terreno rival y finalizó el partido sin disparar entre los tres palos |

IMANOL TROYANO

La Real Sociedad desapareció cada vez que pisó campo rival. La línea del centro del campo del Wanda Metropolitano se convirtió en una frontera imaginaria inexpugnable para los jugadores de Garitano. Dio la sensación de que en el terreno colchonero flotaba en el aire una especie de hechizo que afectaba a los jugadores donostiarras. Un embrujo que les hacía perder la fuerza, las ideas y la organización. Ningún movimiento de los hombres de arriba iba al compás del compañero. Todo balón acababa siendo rojiblanco. La Real jugó a oscuras en el campo contrario.

Garitano confió en mantener a raya al Atleti en campo propio. En parte lo llegó a conseguir, pero todo saltó por los aires un minuto antes del final de la primera parte. El gol psicológico antes de entrar en los vestuarios fue más psicológico que nunca. El conjunto txuri-urdin se desmoronó. No tanto por el resultado, ya que la diferencia era tan solo de un gol, sino por la incapacidad de crear una mediana ocasión de gol. Hay que decir que los del Cholo estuvieron impecables en defensa, aunque tampoco fueron exigidos en exceso.

La Real tan solo inquietó con disparos lejanos. Únicamente se puede destacar el latigazo de Pardo desde el semicírculo de la área madrileña que se marchó muy cerca de la escuadra izquierda de Oblak. Poco más cabe rescatar en lo que se refiere a ocasiones de gol de los realistas, que salieron del Wanda Metropolitano sin realizar ningún lanzamiento a puerta. Nada es más representativo del partido que jugaron los donostiarras que este triste dato.

Garitano volvió a confiar en Luca Sangalli para un nuevo partido lejos de Anoeta. Uno de los grandes protagonistas del derbi vasco en San Mamés y quien dio otro aire al equipo la semana pasada en Anoeta ante el Girona, regresaba al once acompañando a Zurutuza y Willian José en el frente de ataque. El técnico de Bergara apostó por el despliegue del jugador donostiarra en lugar del potencial ofensivo de Sandro. La Real acabó la primera parte con un 41% de posesión en el Wanda.

Tocaba correr y Sangalli tiene pulmones de sobra para hacerlo. De hecho, fue una de las armas de los realistas en el inicio del partido. Escorado en la derecha, aunque perfilado hacia el centro. Cada vez que Rubén Pardo recibía el balón y levantaba la cabeza buscaba a Sangalli. Se desfondó, pero poco o nada pudo hacer el '23' contra los defensores madrileños. Cedió su lugar en el verde a Januzaj. La reaparición del belga fue la única noticia positiva.

Los tres cambios, en ataque

La baja de última hora de Oyarzabal dio entrada en el once titular a Zurutuza. Inédito de inicio desde el encuentro contra el Valencia en Anoeta. Tan solo encontró apoyo en Kevin y naufragó cada vez que enfiló la portería rival. Se le vio perdido dentro del esquema de Garitano y protagonizó el primer cambio txuri-urdin.

Willian José también regresó a la titularidad, pero lo más destacable de su actuación fue verle abandonar el campo con cara de pocos amigos. La Real no existió en ataque. A Garitano tampoco le entusiasmó demasiado y los tres cambios que realizó afectaron a los hombres de arriba. Sangalli, Zurutuza y Willian José. No es tarea agradecida ser uno de los de arriba en esta nueva Real.

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