Real Sociedad femenina

La firma de un convenio colectivo, el objetivo que no llega

Las diferencias entre sindicatos y patronal sobre el salario mínimo y la jornada conducen a un bloqueo al que se espera dar salida antes de la próxima Liga

A. VSAN SEBASTIÁN.

Acabada la Liga y la Copa, las futbolistas de Primera siguen sin saber si tendrán un documento que regule sus condiciones laborales por unas negociaciones lentas y que están claramente condicionadas por el enfrentamiento institucional surgido a raíz del modelo de liga creado por la Federación Española de Fútbol de manera unilateral. Eso ha llevado a las futbolistas a amenazar con la huelga. Entre los puntos establecidos en el documento propuesto por los sindicatos se encuentran temas relacionados con el salario mínimo, el protocolo de maternidad, lactancia o embarazo y cuestiones como las vacaciones o los días libres. También se recoge un principio de retroactividad en el convenio.

Las jugadoras de la Real Sociedad, así como las de otros clubes, han participado en las reuniones que vienen desarrollándose de forma periódica en Madrid en los últimos meses para tratar de mejorar sus condiciones laborales que desemboquen en la firma del primer convenio colectivo para el fútbol femenino en Primera. Por una parte, la patronal, la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF); y de otra, los tres sindicatos representados: Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), que tiene la representatividad de, al menos, el 85% de las jugadoras, 'Futbolistas ON' y la Unión General de Trabajadores (UGT).

La situación se resume por la falta de garantías que tienen los negociantes en referencia al salario mínimo que percibirían las jugadoras tras la escritura del convenio. La ACFF defiende que, a falta de saber si los equipos podrán contar con el dinero procedente de la venta de los derechos de televisión, no puede ofrecer más de 14.000 euros anuales, que llegarían a 20.000 en caso de poder tenerlos. Una postura que no es suficiente para la AFE, sindicato con tres de los cinco asientos de la mesa negociadora y que ha emplazado a la patronal a reducir la parcialidad de los contratos de las profesionales. «Es el quid de la cuestión», en palabras ayer de su abogada María José López a este periódico.

Se calcula que el 35% de las jugadoras de Primera tienen contratos a tiempo parcial RELACIÓN CLUBES-JUGADORAS

«En una liga de máximo nivel no es creíble que puedan existir contratos de ese tipo», denuncia la AFE SINDICATO MAYORITARIO

Y es que, más que el salario, lo que divide a sindicatos y patronal son las horas: los primeros pretenden igualar a todas las jugadoras a 25 horas semanales para acabar con los contratos parciales -se calcula que el 35% de las jugadoras de Primera tienen contratos a tiempo parcial-; los segundos aseguran que eso hundiría la economía de algunos clubes que tienen las cuentas ya muy ajustadas. «Las postura de la patronal está siendo errática. Tenemos que darnos cuenta de que estamos hablando de jugadoras de élite, la máxima categoría, que dedican cinco días a la semana a esto», advierte la abogada López.

Algunos clubes apenas cuentan con una licencia profesional dentro de sus plantillas, mientras que otros firman contratos de tan solo diez horas semanales. «En una liga de máxima categoría no es creíble que puedan existir contratos de ese tipo, pero se dan. No se sostiene porque solamente con el desplazamiento y el partido ya se te van las diez horas», denuncia la abogada. Una mejora en los contratos se antoja determinante no solo para mejorar la calidad de vida de las jugadoras, sino también para igualar las condiciones entre los distintos clubes españoles.

La AFE que preside David Aganzo lleva negociando desde septiembre de 2018 un convenio que acerque los derechos de las deportistas al de sus compañeros. Por el momento, las conversaciones están en punto muerto, pero no así las reivindicaciones. La última reunión se celebró el 11 de abril y hoy la AFE, después de remitir su último propuesta a la patronal, sigue a la espera.

La RFEF pretende que, como mínimo, cada equipo tenga un número de catorce licencias profesionales y también la firma de contratos a tiempo completo con un salario mínimo asegurado para las futbolistas que militen en la División de Élite y un mínimo interprofesional en la División Promesas.

Pero la cosa no acaba ahí. La AFE también exige el derecho de las deportistas a ser madres. Reclama que se les dé una protección, que tengan una prórroga de contrato.

La regulación de la incapacidad laboral es otra de las reivindicaciones incluidas en este convenio de igualdad. La AFE defiende que las jugadoras «perciban en caso de lesión el ciento por ciento de sus ingresos», además de estar cubiertas por el Fondo de Garantía Salarial constituido por la Liga Nacional de Fútbol Profesional como garantía recogida en el Convenio Colectivo de Fútbol Profesional.

Hoy las principales vías de ingreso de los clubes son los dos millones de euros que se reparten del patrocinio de Iberdrola y los otros dos millones que reciben de LaLiga. Las principales esperanzas están puestas en la televisión. «Si los clubes empezaran a cobrar de las televisiones, la situación sería muy distinta», explican desde los sindicatos.

A la vista de la situación, si no avanzan adecuadamente las negociaciones del convenio colectivo, se tomarán las medidas necesarias para que la temporada que viene no empiece hasta que se llegue a un acuerdo.