Seguridad ordenó retirar a los antidisturbios en los graves altercados del sábado en Bilbao

En Donostia apenas se registraron incidentes, aunque dos jóvenes fueron detenidos por quemar un contenedor

ALEXIS ALGABA BILBAO/SAN SEBASTIÁN. A. DE LAS HERAS

La orden a la Ertzaintza de no intervenir ante los altercados provocados por una masa enfervorecida de aficionados en la calle Licenciado Poza de Bilbao y alrededores ha generado fuertes críticas internas. Algunos mandos y agentes de la Policía autonómica consideran «humillante» tener que retirarse y dejar de actuar cuando estaban siendo atacados con una lluvia de botellines, latas o sillas en el callejón de María Díaz de Haro, donde Íñigo Cabacas recibió el pelotazo mortal, o en Pozas, los dos puntos más calientes de los incidentes del pasado sábado en los momentos previos a la final de la Copa del Rey que disputaban el Athletic y la Real en Sevilla. «Nos obligaron a cederles la calle y tuvieron barra libre para quemar, romper...», protesta un agente, que atribuye el miedo a actuar al denominado 'síndrome Cabacas'. «La imagen de la ciudad y de la afición que se trasladó al mundo fue lamentable», criticaban.

Estas mismas fuentes consideran que no sólo se toleró un incumplimiento generalizado de la normativa anti-Covid, con grandes aglomeraciones de gente sin mascarilla y que no respetaba la distancia de seguridad, sino que se permitieron también desórdenes públicos. Por su parte, el Departamento de Seguridad alega que «el riesgo de causar daños personales si se actuaba era evidente».

Ya de inicio, los recursos desplazados para el dispositivo policial resultaban «insuficientes», según fuentes internas. Para las cuatro de la tarde, fueron movilizadas tres furgonetas de la Brigada Móvil, con seis agentes cada una, que posteriormente fueron apoyadas por otros cuatro furgones, en total unos 40 uniformados, además de los recursos de Seguridad Ciudadana de la comisaría de Bilbao, que sí recurrieron a un turno de refuerzo.

En Gipuzkoa, mientras, tanto la previa del partido como las celebraciones posteriores tras el triunfo de la Real se desarrollaron sin apenas incidentes. La Guardia Municipal de Donostia habló incluso de una «noche tranquila», aunque hubo dos detenidos por quemar un contenedor a la una de la madrugada en Intxaurrondo. También hubo seis actuaciones por personas que andaban fuera del horario por la calle y once actuaciones por ruidos.