Fran Baños, en el medio de la foto, sujeta la cruz acompañado del resto de gente de la peña Irungo San Juan Harri Taldea.

Final de Copa

Lo prometido es deuda

Tras el triunfo de la Real Sociedad el sábado pasado muchos realistas cumplen ahora sus promesas

PAULA SOROETA San Sebastián

La victoria de la Real Sociedad el sábado pasado en la final de la Copa del Rey está dejando grandes momentos e imágenes para el recuerdo de todos los guipuzcoanos, no sólo dentro del terreno de juego sino también, fuera.

Por todo lo que supone ganar contra el eterno rival, muchos realistas habían hecho promesas de que, si esto sucedía, realizarían alguna penitencia. Uno de ellos, es F ran Baños, un irundarra de la peña Irungo San Juan Harri Taldea que este domingo subió con una cruz desde el barrio de Ventas hasta la Ermita San Marcial de Irún. «Unos días antes de la final estuve pensando en hacer algo si la Real ganaba. Se me ocurrió lo de la cruz como una promesa y la hice en el almacén de un amigo», comenta.

Dicho y hecho. Este realista salió el día después de la final a las 10:30 horas, con la cruz a sus espaldas. Una hora y media andando, vestido con la camiseta de la Real Sociedad. «Me acompañó gran parte de la peña y al final fuimos unos doce hasta arriba». La escena llamó la atención de muchos curiosos que comentaban la situación. «La gente me miraba y al principio no entendían nada pero cuando vieron que llevaba la camiseta de la Real se dieron cuenta de lo que estaba pasando y comenzaron a animarme y a aplaudirme. Sentí el calor de todos los irundarras», relata Baños. «Me acordé mucho de mi difunto padre, que era del Athletic. Estoy seguro de que la situación le hubiese hecho mucha gracia», añade emocionado.

Como todos los aficionados txuri-urdin, Baños vivió la final con muchos nervios. «La vi con mi hijo, con unas pizzas aunque de los nervios no teníamos nada de hambre. Confiaba en el triunfo de la Real pero también tenía un poco de miedo de que sucediera lo contrario». Cuando el árbitro pitó el final del partido la tensión acumulada se convirtió en felicidad. «Fue un estallido de alegría. Algo inexplicable que viví con muchísima emoción», asegura. «Sobre todo me hacía ilusión por mi hijo, porque este es su primer título con la Real y tenía un gran anhelo de que viera ganar a su equipo cómo yo lo hice en su día».

Por su parte, Manu López, un andaluz nacido en Jaén y miembro de la Peña el Sur de la Real va a realizar 50 kilómetros corriendo desde un punto de Gipuzkoa hasta el Reale Arena. «Estuve pensando en qué podría hacer si la Real ganaba y al final decidí hacer esto. Tenía claro que el punto final iba a ser el Reale Arena. Obviamente será cuando se permita la movilidad», cuenta López.

El Andaluz realizará el recorrido sólo, pero con su peña muy presente. «No creo que nadie haga los 50 kilómetros conmigo, pero ya hay algunos que me han dicho que igual se animan a hacer unos minutos para acompañarme».

Al residir en Andalucía, López tuvo la suerte de vivir el ambiente y la final de una manera mucho más cercana. «Para mí el partido empezó desde las nueve de la mañana cuando nos plantamos en Sevilla. La situación fue yendo a mejor a medida que pasaba el tiempo».

Además, fue de los únicos aficionados que pudo disfrutar del partido en primera persona. «Lo vimos en el restaurante del hotel de La Cartuja y se veía todo el campo. Fue algo de última hora que no me pilló de sorpresa, lo gestionó todo otro socio de la peña y luego nos quedamos a dormir».