Polémica arbitral

Real Sociedad: La mano de Iñigo Martínez estaba dentro del área

Iglesias Villanueva y González González no avisaron a Estrada Fernández de la posición del brazo del ondarrutarra

E. P. C.

Menos mal que la Real Sociedad se llevó la Copa a casa tras vencer 0-1, porque de lo contrario hubiera ardido Troya y después Sevilla. Si ya la afición txuri-urdin estaba con la mosca detrás de la oreja tras la extraña acción del árbitro Estrada Fernández al anular la cartulina roja de Iñigo Martínez -ante la cara de incredulidad de los propios jugadores del Athletic-, una nueva imagen que está corriendo como la pólvora en las redes sociales ha acabado con la paciencia de muchos seguidores realistas, los cuales creen que el equipo arbitral no hizo bien su trabajo en La Cartuja.

La toma en cuestión nunca se llegó a ver en la retransmisión en directo por la televisión del choque entre guipuzcoanos y vizcaínos. Ha sido más de dos días después cuando ha salido esta secuencia tomada desde el fondo del campo en la que se ve perfectamente la acción del centro de Mikel Oyarzabal en los primeros segundos de la segunda mitad y cómo ese balón impacta claramente en el brazo extendido de Iñigo Martínez.

La única duda radicaba en si ese brazo estaba o no dentro del área, porque por mucho menos se han pitado penaltis por mano en las dos últimas temporadas. El colegiado catalán lo vio fuera, y hasta ahí bien, porque la jugada era dudosa y rápida. El problema es que desde hace tres temporadas el VAR se puso en funcionamiento para intervenir en acciones como estas en las que la tecnología resulta decisiva. Sorprende, también, que a pesar de la claridad de la infracción no se castigase con cartulina amarilla.

Iglesias Villanueva y González González, viejos conocidos de la afición realista por antiguos agravios, eran los responsables del VOR.

A pesar de la claridad de las imágenes, donde se aprecia que el balón impacta con el brazo derecho del central exrealista y que esa extremidad está en su mayor parte dentro del área, ninguno de los dos se lo comunica a Estrada Fernández, de tal manera que este no puede ir a verlo por sí mismo al televisor. El escándalo, de no haber sido por el justo triunfo txuri-urdin, hubiera sido mayúsculo.